Sebastián Cruz, un joven cultivador del Monte del Jade Celestial, destacó desde temprano por su talento sin precedentes. En apenas dos décadas, logró ascender hasta el Nivel Celestial, rompiendo todas las barreras conocidas por los antiguos maestros. Su crecimiento fue tan abrumador que su propio mentor, Emilio Vargas, comprendió que ya no tenía nada más que enseñarle. Para impulsarlo a seguir su propio camino, decidió ocultar la verdad y, bajo el pretexto de que carecía de potencial, lo expulsó de la montaña.