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Compañera humana Cap. 35


—Miro, no debes molestar al Senatur porque está ocupado. ¿Entendido?

El señor gato me dio la indicación mientras sonreía alegremente con los ojos brillantes. Se refería al señor pantera negra. Ese desgraciado de mi dueño, que me había dejado allí tirada y se había ido.

Quizás "Senatur" significaba algo así como "presidente" o "jefe". Si este edificio era la empresa del señor pantera negra, todo cuadraba. También lo de que fuera tan rico.

Pero ¿por qué mi cabeza no traduce esa palabra?

El señor gato me llevó a la segunda planta y empezó a enseñarme el lugar, subiendo piso por piso hasta el cuarto. Y lo que me dijo fue:

—Nuestra Miro ahora va a jugar aquí muy feliz. ¡Guau! ¡Qué divertido!

—......

Ah, ¿por eso esta mañana me dijo que "tenía suerte"?

Seguí al señor gato con cara de no estar muy convencida. Pero cuanto más veía la oficina, más me daba cuenta de que no era una empresa normal.

Es muy raro que tengan todos los canales de noticias encendidos.

¿Será un periódico? ¿Una cadena de televisión?

No. No creo que el señor pantera negra se dedique a algo de eso.

Mis dudas no hacían más que acumularse. Entonces llegamos a una zona que desprendía un fuerte ambiente de departamento de comunicación.

Había dos pizarras transparentes al estilo analógico cubiertas de post-its. También varias pantallas holográficas, y en una de ellas parpadeaban unos números que parecían una cuenta atrás.

Los seis hombres bestia, que debían ser del departamento de comunicación, estaban reunidos delante de la pizarra. Estaban discutiendo algo, pero cuando nos vieron a mí y al señor gato, nos saludaron con entusiasmo.

—¡Hola, Miro! Ah, jefe, también vino usted. Parece que ustedes dos se llevan bastante bien.

—Por supuesto. Podría decirse que somos casi mejores amigos. Quizá incluso yo me llevo mejor con Miro que nuestro propio Senatur .

—¿Eh? ¿Eso no es mentira? Hace rato vimos que Miro estaba pegadísima al Senatur.

—Es cierto. Ya sea persona o animal, yo nunca había visto a nadie tan pegado a él.

—¡Ah, yo lo encontré tan curioso que hasta le saqué una foto!

—¡Yo también!

—¡Yo igual!

—Yo tengo un vídeo.

—Excelente.

Los hombres bestia intercambiaron bromas sin importancia. Pero uno de ellos, un guepardo, me miró detenidamente y abrió la boca.

—Disculpe, jefe.

—Dime, joven interno.

Por esa voz tan aguda, deduje que era el joven guepardo de antes. Así que era un practicante.

—Sobre la ropa de Miro…

Sus ojos, marcados por esas líneas negras típicas de los guepardos, se fijaron en las mangas enormes de mi camisa, dobladas como seis veces.

—Puede que suene absurdo, pero... ¿es la camisa del Senatur? Me resulta familiar por lo elegante que es.

—¡Ding dong! Respuesta correcta. Es que todavía no hemos ido a comprar ropa nueva para Miro. Así que el Senatur decidió que, por ahora, le pondría la suya.

—Nooo, qué locura.

—¡Saquen fotos, rápido!

—Ya entendí.

—Sí… definitivamente esto era lo que faltaba.

—Con esto, el puesto de mascota le queda perfecto.

—¡Con semejante estrategia, en estas elecciones seguro conseguimos el primer lugar en votos!

¿Elecciones? ¿Votación?

De repente, aquellas palabras en idioma bestia que me sonaban extrañas empezaron a encajar en mi cabeza. Mis ojos se abrieron de par en par.

Y por fin empecé a entender el contexto.

—La campaña electoral ni siquiera ha empezado y ya se ven señales positivas.

Elecciones. Campaña electoral.

¿Eh? ¡Ya entendí!

De repente, todo encajó.

Mi dueño era... ¡un diputado!

Pero el título de "Senatur" daba la sensación de ser un puesto más alto. El significado de la palabra empezaba a tomar forma en mi mente.

—Por fin vamos a intentar un tercer mandato. Aunque obviamente va a ganar, si logra esto entonces…

—¿Después va por las elecciones para Gobernador, cierto? Dios… me da escalofríos. Creo que voy a llorar.

—Si nosotros estamos así, imaginen cómo debe sentirse el jefe.

—Yo ya estaba preparado para esto desde el día en que empecé a servir al joven amo.

El señor gato había llamado a mi dueño "joven amo" . Como si se conocieran desde hace bastante tiempo.

"Jefe" ... ¿será jefe de gabinete? ¿Secretario?

Fingiendo indiferencia, agucé el oído para seguir la conversación de los hombres bestia. Durante un buen rato intercambiaron mucha información. Tanta que me mareé, así que intenté concentrarme solo en lo referente al "Senatur" .

Así que en invierno hay elecciones...

Y la campaña electoral comenzaría pronto.

Se elegirán diecisiete representantes, como indica el nombre del Decimoséptimo Consejo. Y que solo los dos primeros puestos, por orden de votos, obtendrán el título de "Senatur" .

Al mismo tiempo que entendía toda esta situación, la palabra cobró sentido en mi mente.

"Senatur" .

Un gran representante político.

Todavía no podía comprender todo lo que implicaba ese título. Pero al menos estaba segura de que el señor pantera negra era un político de alto rango en este país.

Diputado, no... el senador señor pantera negra.

Le queda bien. Hasta se ve… bastante…

Ejem, concéntrate .

Además, el lugar donde me encontraba era...

—Pero es cierto que gracias a Miro el ambiente del Senat Officium se ha vuelto más alegre.

"Senat officium" . Oficina del senador.

La conversación entre el señor gato y el departamento de comunicación continuó.

—Cierto, jefe. ¿Qué opina de empezar a sacar a Miro en los medios? Creo que ya es el momento adecuado.

—Mmm, sí, ya es hora de que Miro aparezca.

…¿Perdón?

—Ya han llegado muchas peticiones, así que he guardado solo las mejores.

—Oye, jefe de equipo. ¿No decía usted hasta hace poco que Miro no debía aparecer en los medios bajo ningún concepto? Que solo subiéramos fotos de su día a día en redes sociales, poco a poco.

—Sí, pequeño interno. Porque si lo hacíamos así, no parecería que el diputado adoptó una mascota únicamente como estrategia política.

—Ah, ya.

—Pero ahora se acerca la época de la campaña electoral. Hay que usar a Miro, pero si la presentamos justo al empezar la campaña, se notará que es una estrategia. Entonces, ¿qué debemos hacer?

—¿E-empezar a mostrarla desde ahora?

—¡Eso es! Nuestro interno es muy listo.

Mientras el jefe de comunicación daba su improvisada lección al interno, yo estaba paralizada como una estatua.

—Se espera que tenga mucho impacto mediático. No hay mejor herramienta que Miro para mejorar la imagen autoritaria del diputado.

—Entre los jóvenes ya hemos confirmado resultados bastante positivos. Aún no la hemos presentado oficialmente, solo la hemos ido mostrando en redes sociales, y la respuesta ha sido increíble.

Estrategia política. Mejora de imagen. Herramienta. Resultados positivos.

Palabras duras, afiladas, que se clavaban en mi corazón.

Acto seguido, vi al señor gato levantar la barbilla con aire triunfal.

—Jajaja. No en vano fui yo quien diseñó esta estrategia. Aunque al diputado le disgustaba muchísimo la idea.

Ya está. Ahí tenía la respuesta.

La razón por la que un hombre nada amante de los animales como el señor pantera negra me había adoptado.

La razón por la que me abandonó una vez… y luego volvió por mí.

Porque... me necesitaba.

Necesitaba una mascota para mejorar su imagen pública.

Supongo que cambiarme por otro animal ya no era conveniente… ¿O los del refugio le aseguraron que yo ya obedecería bien gracias a aquel experimento?

Ya sospechaba que podía haber segundas intenciones. Y también imaginaba que, si llegaba a descubrirlas, me enfadaría.

Pero cuando llegó el momento, no fue ira lo que sentí.

Pero ahora que estaba frente a ella…

No sentía rabia. Era otra cosa.

¿Decepción…? Sí.

Quizá era decepción.

Pero, extrañamente… dolía demasiado para ser solo eso.

Como si aquellas frases frías como "estrategia política" no solo me apuñalaran, sino que se quedaran clavadas en mi corazón.

Y yo creyendo que realmente te preocupabas por mis heridas…

Pretendiendo que me apreciabas.

Tratándome bien de repente.

¿Por qué siempre haces esto?

Un momento pareces una buena persona… y al siguiente, alguien horrible.

¿Por qué sigues confundiéndome así?

Después de aquello, seguí al señor gato sin ganas de nada, arrastrando los pies. Pero tenía la mente en otra parte, y no tenía ánimo ni fuerzas para hacer nada.

Así que, sin darme cuenta, llegó la hora de comer.

Mi dueño, a pesar de ser la hora de comer, no daba señales de bajar. Parece que tenía una reunión importante. Incluso el señor gato se había ido a esa reunión.

Así que el encargado de mi comida fue... un guepardo. No el chófer, sino el practicante interno.

El joven guepardo midió la comida siguiendo las notas que había dejado el señor gato. Cuando la estaba sirviendo en mi plato, una mujer bestia gata tricolor se acercó hacia nosotros.

Cloc.

Con una avestruz.

¿Eh? ¿Avestruz?

Frufrú.

...¿E-es una avestruz de verdad?

Un cuerpo robusto cubierto de plumas negras. Sobre él, un cuello que se alargaba como una serpiente y una pequeña cabeza del grosor de ese cuello. Debajo del cuerpo, unas largas y elásticas patas de color rosa pálido.

A donde mirara, aquella gran ave que se acercaba a mí era sin duda un avestruz.

—Miro, ¿quieres jugar con Momo?

No, gracias, mejor no...

Al poco rato, otros hombres bestia de la oficina se acercaron a ver la avestruz mascota.

—¡Vaya, qué guapo es!

Todos alabaron al unísono y la acariciaron. Algunos se sorprendieron diciendo que no sabían que la señorita Kali tuviera una avestruz de mascota.

La gata tricolor, "señorita Kali", explicó que no era suya, sino que la cuidaba mientras su novio estaba de viaje de negocios.

—Es que me daba pena dejarlo solo en casa. Como aquí también está Miro, pensé que podrían hacerse amigos.

Disculpe, pero ¿no debería preguntarme mi opinión a mí también?

¡Pic!

¡Ay! ¡Me acaba de picotear la cabeza!

—Momo es un poco travieso, pero le encanta hacer amigos.

¡Ay! ¿Otra vez? ¡No me piques! ¡No muerdas! ¡Vete!

La avestruz "Momo" rondaba a mi alrededor y no dejaba de provocarme. Es macho, y su altura con el cuello estirado sería de unos 170 centímetros. Recuerdo que Daniel me dijo que los avestruces machos de Sudáfrica miden más de dos metros.

Según me enteré, Momo era una raza modificada genéticamente para reducir su tamaño. También habían mejorado su inteligencia para poder entrenarla como mascota.

Pero un avestruz es un avestruz, y era muy grande. Sobre todo comparado con mi constitución, debilitada por una mala alimentación durante mi infancia, lo que lo hacía aún más imponente.

¡Pic! ¡Cloc!

¡Ay, de verdad...! Este desgraciado me está subestimando. ¿Qué? ¿Está intentando establecer jerarquía conmigo o algo así?

Entre tanto picotazo y mordisco, se me pasaron todo tipo de cosas por la cabeza. Pero al final no me quedó más remedio que aguantar. ¿Qué iba a hacer? Era verdad que yo era más débil que aquella avestruz de 170 centímetros.

Así que decidí actuar con dignidad.

Ignorarlo.

Esperando que, si lo esquivaba lo suficiente al final se cansaría y me dejaría en paz.

Pero Momo era un avestruz que no sabía parar.

Peor aún, cuando traté de esconderme en espacios estrechos, no sirvió de nada. Metía su diminuta cabeza y su larguísimo cuello para seguir mordiéndome.

Como si estuviera disfrutando un juego de escondidas.

¡Kiiirrr!

—¡Ahh!

Y mientras tanto, los hombres bestia observaban con sonrisas satisfechas.

—Se están divirtiendo muchísimo. ¡Qué tiernos!

Traducción y corrección: Queen Hans