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Fui Invocada a Otro Mundo y Ahora Creen Que Puedo Salvarlo - Novela Cap. 28


El aroma de la comida inundaba todo el comedor de la residencia de los De Vries. Los platillos recién servidos desprendían un olor cálido y especiado que hacía imposible ignorarlos. El vapor ascendía lentamente desde la carne, las verduras y los purés de colores suaves, mezclándose con el perfume de las flores del centro de mesa.

Comí como si mi estómago no tuviera fondo.

Después de tantos días sobreviviendo a la comida del palacio, aquello me parecía un auténtico banquete. Seguía sintiendo que le faltaba bastante sabor comparado con la comida de mi mundo, de hecho, estaba segura de que yo podría preparar algo mucho mejor, pero aun así era infinitamente superior a la del príncipe Ashton.

Si tan solo pudiera adueñarme de una cocina por unas horas...

Los demás conversaban entre ellos con total naturalidad mientras yo permanecía completamente ajena a la conversación. Toda mi atención estaba centrada en la comida.

No tenía la menor idea de qué estaba comiendo.

Parecía algún tipo de carne acompañada de un puré rosado que jamás había visto en mi vida. No sabía de qué estaba hecho, pero estaba delicioso. Mientras supiera bien y no me envenenara, para mí era más que suficiente.

Entre bocado y bocado alcanzaba a escuchar, muy al fondo, la conversación entre Tate y el barón Ander.

—Disculpe mi indiscreción, pero... ¿qué tal se encuentra el príncipe después del ataque?

El cuchillo de Tate dejó de deslizarse sobre la carne.

Levantó lentamente la mirada y observó al barón con absoluta seriedad. Sus ojos parecían analizar cada pequeño gesto de su rostro, como si intentara descifrar si aquella preocupación era genuina o escondía alguna otra intención.

—El príncipe Ashton se encuentra bien. ¿Por qué lo pregunta?

Ander apoyó ambas manos sobre la mesa antes de responder.

—Me preocupa que un niño haya tenido que vivir un terror semejante siendo tan pequeño...

Su expresión transmitía una preocupación completamente sincera. Incluso el aura que lo rodeaba permanecía tranquila y cálida. No parecía un hombre malvado ni alguien que buscara tenderle una trampa a Tate.

Yo seguía masticando mi comida mientras observaba la conversación de reojo.

—Si bien el príncipe aún es joven, le pido que no piense en él como un niño.

La voz de Tate sonó firme, autoritaria.

Comprendía perfectamente por qué respondía de esa forma.

Aunque el barón no hubiera tenido malas intenciones, Tate sabía que unas palabras como aquellas, pronunciadas frente a la persona equivocada, podían interpretarse como una crítica hacia Ashton, como si insinuara que era inmaduro o demasiado débil para afrontar las responsabilidades que le esperaban.

—Y cuide bien sus palabras. Sé que no habla con mala intención, pero tenga cuidado con la forma en la que se refiere al príncipe Ashton. Se lo digo como un consejo.

Terminó la frase limpiándose con elegancia la comisura de los labios utilizando la servilleta de tela.

Yo seguía masticando lentamente mi pedazo de carne.

‘Vaya que protege a su jefe…’

Sonreí sin darme cuenta.

No podía evitar preguntarme cómo demonios habían llegado Ashton y Tate a desarrollar una relación de confianza tan sólida. Donde lo protege incluso sin estar presente.

El barón Ander pareció darse cuenta de su error casi de inmediato.

Su expresión cambió por completo.

—No estoy acostumbrado a estas cosas... Discúlpame, Tate.

—No es nada, barón Ander.

Esta vez Tate sonrió apenas un poco mientras se acomodaba contra el respaldo de la silla.

Desde el otro extremo de la mesa, Mason y Annika seguían cada movimiento suyo sin perder detalle.

No hablaban.

Solo observaban.

Mientras tanto, Kora, Jane y Meredith conversaban entre ellas en voz baja.

—Como sabe, dentro de unos meses habrá un baile por el Día de la Floración en Bansia. Todos los señores feudales son invitados cada año.

Tate hizo girar lentamente la copa de vino entre sus dedos antes de beber un pequeño sorbo.

—Cuando llegue ese momento, le aconsejo que cuide especialmente sus palabras... y también que tenga cuidado con los aristócratas de la capital.

Hizo una pequeña pausa.

—Y también… le aconsejo que su esposa sea más disimulada con sus miradas.

Me atraganté.

El pedazo de pan se quedó atorado en mi garganta.

Comencé a toser con fuerza, llevándome una mano al pecho.

Toda la mesa giró inmediatamente hacia mí.

La tensión provocada por las palabras de Tate desapareció de golpe.

—¡A-Anya!

Meredith, que estaba sentada a mi lado, comenzó a darme pequeñas palmadas en la espalda mientras me observaba con evidente preocupación.

—¿Estás bien?

Asentí varias veces mientras intentaba recuperar el aire.

Mason hizo una señal con la mano.

Una sirvienta apareció casi de inmediato y colocó un vaso de agua frente a mí.

—Señorita Anya, por favor.

Señaló el vaso con educación.

Lo tomé rápidamente y bebí con tanta prisa que terminé derramándome parte del agua por la barbilla y el cuello.

Genial.

Más vergüenza.

Desde el otro lado de la mesa pude sentir la mirada de desagrado de Annika clavándose sobre mí.

Después de aclararme la garganta respiré profundamente.

Miré a todos completamente sonrojada.

Todos seguían observándome.

Yo solo quería desaparecer debajo de la mesa.

—Disculpen...

Murmuré mientras limpiaba mi rostro con el pañuelo.

El barón Ander soltó una pequeña risa y negó con la cabeza.

—No te preocupes, señorita Anya. A veces sucede. Solo ten un poco más de cuidado.

Asentí en silencio, evitando mirar a nadie.

Sentía la cara ardiendo.

—Bueno... retomando donde estábamos. ¿Qué habías dicho, Tate?

Preguntó Ander con una sonrisa inocente.

Definitivamente no había alcanzado a escuchar el comentario sobre su esposa.

Sin embargo...

Mason sí.

Se notaba por la tensión en su mandíbula.

—Ah... ¿debería volver a decirlo?

Preguntó Tate con un ligero bufido cargado de ironía mientras desviaba ahora la mirada hacia Mason.

Por supuesto.

Tate también se había dado cuenta.

Annika permanecía completamente callada.

Sostuvo la mirada de Tate.

Sus dedos se aferraron un poco más a la servilleta.

No respondió.

—¿Qué opinas, joven Mason?

Tate sonrió.

—¿Debería repetirlo?

Tate sonrió apenas.

Nadie respondió.

Ni siquiera el sonido de los cubiertos continuó.

Mason sostuvo la mirada de Tate durante varios segundos.

Después habló.

—Opino que este no es el momento, Tate.

Su voz permaneció calmada, aunque firme.

—Y también opino que tu consejo es innecesario.

El comedor quedó completamente en silencio.

Solo se escuchaba el leve tintinear de los cubiertos.

Tate parecía divertirse.

—¿Será?

Sonrió.

—Tal vez tengas razón...

Pero mientras pronunciaba aquellas palabras mantenía los ojos fijos sobre Annika.

Ella volvió a tragar saliva.

Parecía sentirse completamente expuesta.

—Me disculpo.

Ander miraba a uno y luego al otro completamente confundido.

No entendía qué estaba ocurriendo.

Rápidamente decidió intervenir antes de que el ambiente empeorara.

Soltó una risa nerviosa.

—No sé de qué estén hablando, pero... ¡vamos! Es hora del postre.

Mason ya no ocultaba su molestia, a diferencia de Tate, que seguía completamente relajado.

‘¿Será que Tate sí notó todas las miradas de desprecio que Annika nos lanzó desde que llegamos?’

‘Luego le preguntaré.’

Desvié la mirada hacia Meredith.

Meredith mantenía las manos ocultas bajo la mesa.

Parecían temblar.

Volví la atención a la conversación.

—Si me disculpan... no tengo apetito para el postre.

Mason empujó ligeramente su silla y se puso de pie.

—¡Mason, espera!

Ander también se levantó apresuradamente mientras veía a su hijo abandonar el comedor.

'Bueno... definitivamente esta comida terminó siendo mucho más interesante de lo que esperaba.'

Una pequeña risa escapó de mis labios sin darme cuenta.

Al levantar la vista encontré a Annika observándome con una expresión cargada de desprecio.

Sus manos temblaban debajo de la mesa.

Sí...

Si yo hubiera estado en su lugar, probablemente también habría pensado que me estaba burlando.

Pero en realidad solo me estaba riendo de lo entretenida que estaba resultando aquella comida.

—D-Disculpe los modales de mi hijo, barón Ander...

Dijo Kora, levantándose apresuradamente junto con Jane.

Las dos parecían realmente preocupadas.

—Nos iremos a disculpar con Mason por la actitud de mi estúpido hermano.

Jane cruzó los brazos mientras fulminaba a Tate con la mirada.

Él ni siquiera respondió.

Solo siguió bebiendo vino con total tranquilidad.

No pensaba disculparse.

Y ellas lo sabían.

Yo observé la escena unos segundos antes de levantarme también.

Las conversaciones se detuvieron.

Todos voltearon hacia mí.

Pensé que aquella podía ser una buena oportunidad.

Si hablaba a solas con Mason, tal vez podría obtener más información sobre este mundo.

Nunca había conversado con un aristócrata sin que hubiera otras personas presentes.

—Yo puedo hacerlo.

Sonreí ligeramente.

—No me gustaría que Jane y la señora Kora, que han sido tan amables conmigo, se pierdan el postre por esta situación.

Jane y Kora intercambiaron una mirada.

Después volvieron a verme.

—¿Estás segura, Anya?

Asentí mientras deslizaba lentamente la silla hacia atrás.

El barón suspiró.

—De verdad les pido disculpas por el comportamiento de nuestro hijo.

Annika permanecía completamente seria.

Ni siquiera abrió la boca.

Parecía considerar que ninguno de nosotros merecía una sola palabra de su parte.

—Señorita Anya... tenga cuidado.

Ander sonrió con cierta incomodidad.

—Mi hijo puede ser... un tanto complicado para relacionarse.

—Aaah, no se preocupe.

Agité una mano con despreocupación mientras miraba a Tate de reojo.

—Estoy acostumbrada a lidiar con personas así.

Tate levantó una ceja inmediatamente.

Había entendido perfectamente que me refería a él.

—Seguro está en el jardín.

Ander hizo una seña a una sirvienta.

—Ella la acompañará.

Así fue como terminé renunciando al que probablemente sería un postre maravilloso...

Solo por ir a mendigar información sobre este mundo.

Solo esperaba que aquel hombre fuera un poquito más sencillo de tratar que Tate.

Tate me miraba con desaprobación. No sabía si esta decisión después tendría como consecuencia un regaño de Tate, así que más le vale a ese hombre dame buena información.