Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 230
Capítulo 230Además, las personas en el banquete simplemente observarían sin intervenir, pasara lo que pasara con ella.Ahora que todos sabían que la relación entre la familia real y el Duque estaba rota, seguramente comprendían que Emilia y Mikhail jamás podrían estar juntos.Cualquiera con algo de inteligencia entendería que el cuidado que él mostraba hacia ella en público no era genuino.Por eso, no había nadie allí que fuera a ayudar a Emilia.Ella dirigió la mirada hacia Mikhail, que estaba de pie entre la multitud.¿…Mikhail me ayudaría?No estaba segura, aunque pensaba que quizá sí lo haría.Aun así, sin querer depender de él, se enderezó y enfrentó a Adrian.—Su Majestad. No esperaba que viniera personalmente a felicitar el compromiso.La sonrisa de Adrian se hizo más profunda ante la valentía de Emilia al mantenerse firme.—Así que perdiste la iniciativa, ¿Eh?—¿Eso cree? Pero Dahlia y Su Majestad no combinan en absoluto.—Los compromisos rara vez ocurren porque las personas hagan buena pareja. Como todo lo demás, surgen por necesidad.Adrian soltó una risa baja y se colocó junto a ella, acercándose apenas lo suficiente para que su brazo casi rozara el suyo.Emilia se encogió lo más posible, intentando evitar cualquier contacto.—Todos parecen estar hablando de ti y de mí. ¿Qué se siente estar en mi posición?—Tal como esperaba. Yo ya no tengo nada que perder, pero Su Majestad todavía sí, ¿No es así?Él seguía siendo rey y aún conservaba cierto poder, pero Emilia no tenía nada aparte de la arruinada familia Loren.Y todos aquellos a quienes amaba ya estaban muertos.—Tú también debes tener algo que perder.La mirada de Adrian descendió de pronto hacia el vientre de Emilia.Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.¿Lo sabe?Nadie fuera de la residencia del Duque Heinrich sabía sobre el embarazo de Emilia.—Nada. Ya me lo arrebataron todo.—¿Incluso si el Duque muere?—No es alguien que vaya a morir fácilmente. No estoy preocupada.—Parece que confías bastante en el Duque, incluso en una situación como esta.Había una intención oculta detrás de las palabras de Adrian. Debía de tener un motivo para acercarse.—¿Puedo retirarme ya?Emilia dio un paso atrás y preguntó. Adrian sonrió de lado y le sujetó la muñeca.—Si retrocedes una vez más, mi mano terminará llegando a tu cabeza.—…Emilia se mordió el labio con fuerza.—Te pareces muchísimo a alguien que he estado buscando. Hay varias cosas que quiero preguntarte, así que espero que podamos hablar en otro lugar.Cada palabra que salía de su boca le provocaba escalofríos.—¿Y cuál es el problema si su mano llega a mi cabeza?—El problema es que estás ocultando que tienes el cabello corto.—Es extraño que sea un problema que una mujer se corte el cabello.Respondió con tranquilidad.Él sabía perfectamente quién era ella.La mujer de cabello corto que había permanecido en el periódico Spiegel y se había enfrentado a los caballeros.—Si realmente eres esa mujer.—No sé de qué está hablando.—Tú sabes mejor que nadie a qué me refiero. ¿O debería comprobarlo yo mismo?—¿No llamaría demasiado la atención si hace eso? Aunque tenga el cabello corto, la mayoría de los presentes no se fijaría demasiado en ello.A menos que comenzaran a murmurar sobre el comportamiento de Adrian, aquello no tendría demasiada importancia.Emilia lo miró como si lo desafiara a intentarlo. Incluso si la peluca se desprendía, ¿Sería eso peor que las acciones de él?Tal vez la gente murmullaría un poco, pero no dejaría de ser un incidente menor.—A veces las mujeres se cortan el cabello. Además, las pelucas facilitan probar distintos estilos.—Así que intentas escabullirte de esto. Me pregunto si seguirías diciendo lo mismo si te encerrara como sospechosa.Si tenía una justificación, no era algo imposible. Si los caballeros declaraban haberla atrapado, Emilia no tendría más opción que obedecer.—Haga lo que quiera.Emilia no evitó el enfrentamiento. La inestabilidad de la familia real solo se volvería más profunda, y el conflicto con el Duque Heinrich se intensificaría aún más.Mientras pudiera encender una chispa, no le importaba cuál fuera el detonante.El grupo anti-monárquico comenzará a moverse ahora.La construcción del ferrocarril empezaría en unas dos semanas. Eso bastaba.—¡Ja! Me pregunto qué es lo que te hace tan obstinada.La mano que sujetaba la muñeca de Emilia se apretó con más fuerza.—Emilia.Pero la mano de Adrian pronto perdió fuerza y cayó.El Duque Heinrich apareció de repente junto a Emilia. Sus ojos rojos se clavaron en la muñeca de la que Adrian acababa de soltar la mano.—No esperaba que Su Majestad tuviera asuntos que discutir con mi esposa.—Duque Heinrich, hay algo que quiero preguntar.—Hable.Él colocó suavemente una mano sobre el hombro de Emilia, como si estuviera protegiéndola de Adrian.Ella levantó la vista hacia él.—Existe un informe que dice que Madam Heinrich es la mujer que protegía el periódico Spiegel. Aunque no lo creo realmente, ¿No deberíamos comprobarlo?—¿Ah, sí? Entonces quien haya hecho ese informe debe estar equivocado. Mi esposa no ha salido ni una sola vez de la residencia ducal.—¿Puede responsabilizarse de esa afirmación?Traducido por: Valiz
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