Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 103
≫ Capítulo 103 ≪El final (3)Incluso intentando verlo por el lado bueno, no era fácil. El resentimiento era una emoción que nacía porque antes se había formado una relación de confianza, pero ¿De qué servía buscar ahora sentimientos que ya se habían marchado? Resultaba ridículo alegrarse a estas alturas por emociones que no había sentido en su debido momento, y también era patético decepcionarse por haberlas perdido.Una relación rota podía repararse cuantas veces fuera necesario. Si había cometido un error, bastaba con compensarlo; y si había algo que no había hecho bien, solo tenía que tratarlo mejor a partir de ahora.Aunque su razón se lo dijera una y otra vez, no podía evitar sentirse irritado. Ya no era cuestión de quedarse estancado; había retrocedido diez pasos. Sería mentira decir que no estaba furioso.—¿Tú sabías todo esto?Con el estómago revuelto y una mirada torcida por la amargura, dirigió los ojos hacia la ventana del sistema, una que ni aunque la hiciera pedazos lograría aliviarlo.Desde que habían entrado a la mazmorra, la ventana del sistema dejó de mostrar el estado de su relación. En aquel momento lo había dejado pasar pensando otra vez con sus malditas tonterías, pero ahora sentía que quizás todos aquellos pequeños detalles insignificantes habían sido, desde el principio, parte de los planes del sistema. Las sospechas acumuladas se transformaron en certeza, y esa certeza pronto se convirtió en duda.¿Qué demonios era lo que quería?No entendía por qué se esforzaba tanto en atormentarlo. ¿Por qué de repente le había otorgado una ventana de estado a alguien que, mal que bien, ya se había adaptado y vivía a su manera? ¿Por qué le daba nuevas misiones y colocaba a nuevas personas a su lado? No había una sola cosa que pudiera comprender.¿Era solo un entretenimiento trivial? ¿Disfrutaba viendo cómo se retorcía persiguiendo una esperanza vacía?¿Esperaba verlo fracasar de una forma todavía más miserable?Aunque ya estaba en el fondo y no quedaba lugar alguno al cual caer.—¿...no vamos?Mientras sus pensamientos se agitaban como olas embravecidas, una voz irrumpió y cortó el hilo de sus ideas. Era Han Geon-joo.Sa-yoon levantó la cabeza, que en algún momento había caído hacia el suelo, y observó al hombre que le hacía aquella pregunta seca y áspera. Ese ¿No vas a ir? no significaba simplemente regresemos.No era una frase vacía pronunciada sin pensar. En aquella pregunta, que parecía indicar que ya era hora de marcharse, quedaba claramente expuesto el hastío de Geon-joo por estar a solas con él.Ni siquiera intentaba ocultarlo. No medía sus reacciones ni mostraba intención alguna de observar su expresión. Su manera aún más brusca y caprichosa de actuar parecía casi una protesta desesperada para que lo dejara ir, y Sa-yoon, frunciendo el ceño, sacó su teléfono.¿De verdad crees que algo cambiará porque actúes así?Por mucho que se comportara con insolencia o descargara su irritación, no serviría de nada. Había invertido demasiado tiempo y había llegado demasiado lejos como para abandonar ahora la idea de completar la misión a través de él. Más que debilitarse, aquella determinación solo se había vuelto más firme. Sin importar cuánto intentara Han Geon-joo lograr que se cansara de él, Sa-yoon no podía simplemente apartarlo.Pero, pensándolo al revés, eso también significaba que, ocurriera lo que ocurriera, tendría que seguirle el juego mientras necesitara completar la misión. Ahora que la relación había caído hasta el peor punto posible, no podía seguir actuando solo según su temperamento, como antes. Si lo hundía, lo empujaba y lo hacía sufrir otra vez, aquella guerra de nervios interminable solo continuaría. Era mejor concederle lo que quisiera, seguirle el ritmo y restaurar la relación cuanto antes.Por muy terco que fuera alguien, si la otra parte se entregaba con absoluta sinceridad, tarde o temprano terminaría ablandándose. No importaba cuán intensos fueran los sentimientos que Geon-joo albergara hacia él; si seguía recibiendo un apoyo exorbitante una y otra vez, el odio acabaría debilitándose. Y si Sa-yoon le conseguía cosas raras e inalcanzables que él jamás podría obtener por sí mismo, poco a poco terminaría desarrollando cierta simpatía.Solo necesitaba invertir más tiempo y esforzarse todavía más.Aunque el camino terminara siendo mucho más largo y complicado de lo que había imaginado, la situación aún no era tan grave. Murmurándose aquello como si intentara consolarse a sí mismo, Sa-yoon observó a Geon-joo, que apenas había pronunciado unas palabras antes de darle la espalda, y llamó a Jong-sik.Todo se resolvería cuando la misión terminara.Todo.—...ah, Jong-sik.La llamada conectó enseguida y la voz de Jong-sik resonó desde el otro lado. Ante su exagerada reacción preguntando si ya habían salido y diciendo que iría a recogerlo de inmediato, Sa-yoon respondió con vagas afirmaciones antes de cortar la llamada y echarle una mirada furtiva al rostro de Geon-joo.Era un rostro terriblemente inexpresivo.Como si no sintiera absolutamente nada por el hecho de poder regresar. No... más bien parecía alguien completamente harto.Un dolor punzante le golpeó la cabeza y Sa-yoon cerró los ojos.Todo se resolvería cuando la misión terminara.El pensamiento de hacía un momento giró una y otra vez en su mente como si fuera un hechizo.—¿Pasó algo con ese mocoso de Geon-joo?Tal vez porque el silencio había pesado durante todo el trayecto de regreso al edificio del gremio, Jong-sik preguntó apenas subieron a la oficina. Sa-yoon pensó por un instante hasta qué punto abarcaba exactamente ese algo del que hablaba, y dejó escapar una risa cargada de ironía.—Pasaron muchas cosas.—La cara de ese bastardo estaba hecha un desastre. ¿No lo habrá hecho trabajar demasiado en el campo? Yo claramente le dije...—Jong-sik.—Sí, hyungnim.—Estoy cansado. Estoy cansado, Jong-sik.Al expresar su intención dos veces seguidas, la boca de Jong-sik se cerró con firmeza. Al mismo tiempo, una mirada llena de preocupación recorrió su semblante. El hombre que hasta hacía un momento parecía estar defendiendo a Geon-joo terminó cambiando de parecer y apretó el puño antes de hablar.—¿Ese mocoso lo estuvo fastidiando? Es raro que alguien como usted, que entra y sale de los campos como si estuviera en su casa, termine así de agotado solo por limpiar un portal.Al fin parecía haber cambiado su conclusión de Kwon Sa-yoon hizo sufrir a Han Geon-joo y por eso acabaron así a Han Geon-joo hizo sufrir a Kwon Sa-yoon y por eso el ambiente se arruinó. Pero Sa-yoon no respondió nada ante aquel cambio en la dirección de sus sospechas. No tenía energía para hacerlo, y mucho menos ganas de explicarse.Cuando agitó la mano varias veces, Jong-sik frunció el ceño con disgusto.—...si va a descansar, lo acompañaré al dormitorio.—Voy a terminar lo que estaba haciendo. Sal.Al rechazar su consideración, la expresión de Jong-sik se ensombreció. Como Sa-yoon no tenía ánimo para tranquilizarlo y volvió a hacer un gesto con la mano, finalmente Jong-sik salió lentamente de la oficina. Descanse, escuchó en voz baja, pero ni siquiera pudo responder. Solo cuando el sonido de los pasos se alejó y sus sentidos tensos captaron el ruido del ascensor descendiendo, Sa-yoon soltó el aliento que había estado conteniendo y dejó caer la cabeza contra el respaldo de la silla.Todo su cuerpo se sentía incómodo y agotado. Necesitaba bañarse, pero no quería moverse. Después de permanecer sentado un largo rato, aturdido, tomó los documentos que sostenía y los levantó frente a sus ojos.Las letras no entraban en su cabeza, pero aun así las forzó una por una mientras se encargaba del trabajo acumulado durante su ausencia. Había estado fuera más de tres meses, y aun así las tareas no se habían amontonado tanto como esperaba. Eso significaba que Jong-sik había manejado todo bastante bien por su cuenta.—Alguien tan capaz y aun así viniendo aquí a sufrir.Jong-sik tenía talento suficiente para cambiarse a otro gremio o incluso fundar uno nuevo. Y, sin embargo, solo porque Sa-yoon le había salvado la vida una vez, lo seguía como si estuviera dispuesto a dedicarle el resto de su existencia. Parecía ridículamente obstinado. La mayoría de las personas valoraban a quien les salvaba la vida, pero el caso de Jong-sik era extremo.Por eso también había actuado así con Han Geon-joo.Lo había salvado varias veces de la muerte. Claro que, considerando que él mismo había sido quien lo había puesto en peligro, el efecto era mucho menor que el de un rescate normal. Aun así, al repetirse una y otra vez, terminó generando ciertos cambios positivos. Sa-yoon podía notar claramente cómo Geon-joo bajaba la guardia, se acostumbraba a él y comenzaba a sentirse cómodo a su lado.Y aun así...—...qué bastardo tan complicado.Incluso ahora le parecía injusto que un solo error hubiera torcido tanto su relación. Aunque, para empezar, ni siquiera sabía si podía llamarlo un error.Aunque para Han Geon-joo sí lo hubiera sido.Ante el pensamiento que siguió, Sa-yoon arrojó los documentos a un lado. Se cubrió los ojos con una mano y reprimió las emociones añejas que intentaban salir.Había sido lo mejor.Tenía que matarlo, y él deseaba que lo mataran. Por eso había matado a Noah, y gracias a ello, aunque se tratara de un mundo ficticio, él había conseguido por primera vez el final que deseaba.Resultaba casi envidiable.Todo tipo de pensamientos llenaban su mente hasta volverla caótica. Precisamente porque odiaba sentirse así y no quería perderse en ideas inútiles, había subido directamente a la oficina en lugar de descansar en la cama. Pero parecía que aquello no había servido de nada. Como de todas formas terminaría hundido en sus pensamientos, decidió que al menos su cuerpo debería estar cómodo. Con eso en mente, Sa-yoon se levantó de la silla, salió de la oficina y, justo cuando iba a entrar al ascensor, pensó en Geon-joo.Guiado por Jong-sik hasta el alojamiento, Han Geon-joo probablemente ya se habría desplomado profundamente dormido, considerando el cansancio tras limpiar el portal.O tal vez, igual que él, seguía despierto, atrapado en sus pensamientos.Fuera cual fuera el caso, sentía que necesitaba verlo para calmar aquel desorden en su pecho, así que la mano que iba a pulsar el botón del último piso terminó descendiendo. Después de presionar otro botón y contener el aliento, Sa-yoon cerró los ojos dentro del espacio cerrado donde solo resonaba el sonido silencioso del ascensor en movimiento. Apoyó la cabeza contra el espejo y entonces una voz regresó a su mente.—Me da pena usted, hyung.Aquella voz cargada de compasión, una compasión que ni siquiera había recibido nunca de Jong-sik, probablemente sería imposible de olvidar por mucho tiempo.—Ah...¿Para qué me trajo con usted?, le había preguntado.Habían tenido aquella conversación alrededor de un mes atrás. Para Sa-yoon, el momento exacto en que su relación comenzó a torcerse había sido ese. Hasta antes de que Han Geon-joo hiciera esa pregunta, ellos dos habían tenido una relación bastante decente. Él podía irritarse con Sa-yoon, sí, pero también lo admiraba claramente. Y cuando algo le molestaba, se quejaba enseguida y seguían hablando con normalidad.Era completamente distinto a ahora.Sa-yoon abrió los ojos y observó los números del ascensor descendiendo antes de bajar la mirada.—¿Me preguntaste para qué te traje conmigo?En aquel espacio vacío, solo su propia voz resonó suavemente.—Geon-joo.Llamándolo en voz baja, Sa-yoon dejó escapar un suspiro y volvió a cerrar los ojos. Por alguna razón, el rostro sereno del joven muchacho que había encontrado el final como si estuviera dormido llenó por completo su oscura visión. Un zumbido le golpeó la cabeza.Quiero que seas tú quien me salve.Aquellos sentimientos sinceros, que jamás había pronunciado en voz alta ni una sola vez, volvieron a quedarse atrapados dentro de su boca.Traducido por: Valiz
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