Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 156
Capítulo 156Tercera Estrella Verde - El fin del mundoDentro de la ciudad.El sonido de los disparos resonaba por todas partes. Destellos de luz, formados por distintos elementos, surcaban el cielo sobre las hordas de no muertos frente a ellos. El grupo de humanos que luchaba contra los zombis vestía uniformes de camuflaje; claramente, eran soldados del ejército.A pesar de sus intentos por controlar a la multitud, el pánico ya se había salido de control. Además, los soldados tenían otra misión que cumplir. No estaban allí para salvar civiles. Se dirigían al Palacio de Estado y a la residencia del Ministro para comprobar el estado de las dos máximas autoridades del país.En la avenida principal, los soldados avanzaban en formación sobre los vehículos. Algunos despejaban el camino y otros intentaban ayudar, pero nunca se detenían a recoger a nadie. Su prioridad era otra.El vehículo en el centro era un Hammer conducido por Wang Lei. Dentro iban Cao Junye, Lou Lan, el tío Wu y dos soldados más encargados de proteger a su general. Como líder de la unidad, el vehículo de Cao Junye ocupaba la posición central, la más segura.—¡Tío Wu! ¿Estás seguro? ¿El mensaje del Palacio de Estado y de la residencia del Ministro dice que ambos líderes no sobrevivieron? —preguntó Wang Lei.—Sí. Lo he verificado tres veces. Pero la señal se cortó de repente. Antes de eso, se oían pasos apresurados, cristales rompiéndose y disparos. Debían estar huyendo cuando pidieron refuerzos.—Pero la llamada fue hace treinta minutos, ¿Verdad? ¿Siguen vivos? —preguntó Lou Lan.Al oír esto, el ambiente se volvió pesado. Todos comprendían el significado de sus palabras. Ya había pasado media hora desde la última comunicación, y aún necesitaban veinte minutos para llegar al Palacio de Estado. La residencia del Ministro estaba aún más lejos. Tenían que decidir a quién salvar primero.Todos dentro del vehículo dirigieron la mirada hacia su líder, Cao Junye. Su expresión permanecía tranquila e inmutable, como si ya nada le importara desde que el mundo había terminado. No solo Wang Lei lo había notado; toda la unidad era consciente de ello.Tras despertar de sus pruebas, todos habían esperado a que su líder terminara la suya. Pero cuando Cao Junye despertó y se enteró de la situación en el Palacio de Estado y la residencia del Ministro, su expresión no cambió en absoluto. En su rostro solo quedaban calma e indiferencia.A simple vista, no había muchas diferencias en su apariencia. Excepto por el extraño collar de gema blanca en su cuello, los guantes negros en sus manos y las nuevas botas en sus pies, todo parecía igual.Con una expresión ausente, observando cómo la barrera de hielo que rodeaba su territorio se derretía en el cielo, el general ordenó reagruparse cuanto antes y retirarse antes de que desapareciera por completo. Aquella barrera había sido creada para protegerlos mientras atravesaban sus pruebas.Quienes fracasaron ya habían regresado a la tierra. Sus restos fueron incinerados y sus nombres colocados en urnas preparadas de antemano. Fue una decisión tomada por todos. Cada miembro de la unidad, incluido el general, tenía su propia urna lista.El juramento era claro: eliminar a quienes se infectaran y ser cremados por sus propios compañeros. Sus cenizas serían etiquetadas y resguardadas hasta el día en que pudieran regresar. Los ochenta soldados que se transformaron ahora eran solo cenizas. Un final triste, pero inevitable.Wang Lei y los demás dentro del vehículo observaban al general, pero este parecía distraído por alguna razón desconocida. Los estaba ignorando por completo.Cao Junye pensaba en qué clase de situaciones estarían enfrentando Xueya y Chino en ese momento. Seguramente no se habrían unido a otros; Xueya detestaba a los extraños siguiéndolo. Estaba preocupado y, al mismo tiempo, extrañamente tranquilo. En el fondo sabía que nada podía hacerles daño, ni siquiera rodeados de zombis.Lo que realmente le preocupaba era cómo Xueya soportaría los escenarios sucios que tendrían que atravesar. Sabía bien que su amado tenía cierto problema con la limpieza. También imaginó cómo aquel niño revoltoso disfrutaría jugando con zombis bajo la protección de su padre.Chasqueó la lengua.Debería estar con ellos ahora mismo, si no fuera por su estupidez en ese momento. Cao Junye deseaba poder matar a su yo del pasado.El sonido sorprendió a todos dentro del vehículo.—¿Ese… sigue siendo nuestro general?—¿Acaba de chasquear la lengua?—¿Desde cuándo hace algo así?Era la primera vez que lo escuchaban.Fue entonces cuando Cao Junye notó todas las miradas sobre él. Su rostro se tensó por un instante antes de volver a la normalidad.—¿Qué les pasa?—N-Nada. General, ¿Cuál es el plan? ¿A quién iremos primero? ¿Al Palacio de Estado o a la residencia del Ministro? —preguntó Wang Lei.El general respondió con indiferencia:—Vayan al más cercano. De todos modos, esos viejos ya están muertos. Los demás no son más que insectos descarados que se convertirán en parásitos. Prepárenles otro vehículo. No los dejen subir a los nuestros. Después de sacarlos de la capital, estarán por su cuenta. Nuestro objetivo no es el Distrito Z.—General, ¿Qué quiere decir con que no iremos al Distrito Z? ¿No es la base? —preguntó Lou Lan, mirándolo con hostilidad.Cao Junye apenas lo miró y resopló.—Ve con ellos si quieres ir a la base. Yo voy a buscar a mi esposo y a mi hijo.—¿Esposo e hijo? General, ¿Qué…? —Wang Lei se quedó en silencio al ver cómo la oscuridad se concentraba en los ojos violetas del general, tornándolos negros.Cerró la boca de inmediato.No fue el único que lo notó.—¡General! S-Sus ojos…—¿Por qué se están volviendo negros?—¿Qué está pasando?Cao Junye los ignoró y miró su reflejo en el espejo delantero. Sus iris violetas se oscurecían ligeramente, pero en lugar de alarmarse, esbozó una sonrisa.—No se preocupen. Uno de mis poderes es la oscuridad. Es normal que el cuerpo cambie según el elemento que despiertes. Voy a dormir un poco. Despiértenme cuando lleguemos.—Sí, general.Tras su explicación, todos se calmaron. Era cierto: algunos cambios físicos reflejaban la fuerza del elemento, como el color del cabello o de los ojos.Sin embargo, Wang Lei guardó silencio por una razón distinta.El viaje continuó en silencio.✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦En algún lugar del Distrito F.Una mujer corría con su bebé en brazos, huyendo de una horda de zombis, mientras los demás la dejaban atrás. El llanto del niño atraía a los monstruos, pero ella no dudó ni un instante en protegerlo.—Shh… shh… no tengas miedo, mamá está aquí.—¡Tira al niño! ¡Su llanto los atrae!—¡No!—¡Maldita! ¡Dámelo! ¡Lo usaremos como carnada!Cuando un hombre intentó arrebatarle al bebé, la mujer utilizó su recién despertada habilidad: fuego. Lo quemó sin dudar.—¿Querías una carnada? Entonces tú serás la carnada.Pero no esperaba que aquellos que la habían salvado la empujaran hacia la horda.—¿Por qué?—El bebé hace demasiado ruido.Situaciones como esta ocurrían por todo el país. Matar y robar comenzaban a volverse normales. Las leyes empezaban a desmoronarse.✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦De vuelta en la capital.La unidad Alpha, liderada por Cao Junye, llegó al Palacio de Estado. Avanzaban en formación perfecta, cubriendo todos los ángulos.Los soldados que aún no dominaban sus habilidades iban en el centro, junto con quienes tenían habilidades no ofensivas, como almacenamiento espacial.Los demás rodeaban al grupo.Cao Junye lideraba al frente.—Muévanse según la formación. Síganme de cerca. Si se quedan atrás, no volveré por ustedes.Rodeado de humo negro, avanzaba con elegancia, eliminando zombis sin esfuerzo. Cada paso irradiaba confianza.—Increíble…—Nuestra habilidad no se compara con la del general…—¡Idiotas! No se comparen con él —intervino otro—. La diferencia entre mortales y dioses nunca ha sido justa.—Dejen de hablar o el teniente les cortará la lengua.Los soldados callaron al notar la mirada de Wang Lei.—¡Muévanse! ¡El general ya se nos adelanta!Lanzó una esfera de viento que se transformó en múltiples cuchillas, destrozando a los zombis. La escena fue escalofriante.—¡Sí, señor!Finalmente, llegaron al pasaje secreto que conducía al refugio subterráneo.—Tío Wu, lleve un equipo y saque a los supervivientes. Wang Lei y yo limpiaremos el camino.—A sus órdenes.El grupo se dividió.Cao Junye se sentó en una gran roca del patio. La mayoría de los zombis ya habían sido eliminados.—G-General… ¿Podemos buscar recursos?—Escuchamos que hay una armería y una cocina cerca.—Los necesitaremos para el viaje…El general asintió.—Adelante. Manténganse alertas. Hagan el menor ruido posible. Usen silenciadores.Los soldados partieron.El silencio volvió al lugar.Cao Junye sacó un cigarro y lo encendió. Algunos soldados lo imitaron.Al menos, en medio del fin del mundo, aún les quedaba ese pequeño consuelo.Traducido por: Valiz
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