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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 101


Capítulo 101El final (1)Los ojos de Geon-joo vacilaron. Cada vez que sus pupilas se agitaban violentamente, distintas emociones se reflejaban en ellas, completamente opuestas a la sequedad de su expresión. En vez de responder, Sa-yoon levantó la vista hacia la ventana del sistema suspendida en el aire. Sin darse cuenta, Geon-joo siguió su mirada; al captar en sus ojos la brillante ventana azul, soltó de golpe el aliento que había contenido.—¿...de verdad lo mataste?El rostro cubierto de dudas se deformó. Viendo cómo fruncía el ceño, Sa-yoon tragó saliva en silencio, tan despacio que Geon-joo no pudiera notarlo. Le pesaba la cabeza. Se sentía húmeda y embotada, como si estuviera rellena de algodón mojado.Las palabras daban vueltas dentro de su boca y no lograba responder, así que permaneció callado. No sabía cómo había interpretado ese silencio, pero la fuerza con la que lo sujetaban del cuello aumentó bruscamente. Unos ojos llenos de traición y desprecio se clavaron en Sa-yoon.—¿Estás Loco?No había exageración ni moderación en aquellas palabras.Sa-yoon parpadeó mientras bajaba la vista hacia la mano que aferraba su ropa, convencido de haber escuchado el rechinar de dientes.No tenía nada que decir.Porque sí, había matado a Noah. Y sí, estaba loco.El zumbido sordo que llenaba su cabeza descendía ahora hasta sus oídos, devorando poco a poco su audición.—Dijiste que encontrarías otra manera. Que debía existir otra forma… que no pensabas matarlo. Lo dijiste tú mismo.La cortesía que había mantenido hasta entonces finalmente se derrumbó. Parecía insinuar que incluso el mínimo respeto que le había tenido desapareció por completo, así que Sa-yoon sujetó la mano del hombre, que ya había subido hasta su clavícula. Solo quería que lo soltara del cuello, pero Geon-joo, en lugar de aflojar, se aferró con más fuerza a su ropa y pegó aún más su cuerpo al suyo.Los ojos que siempre había considerado tranquilos parecían fuego esta vez. Ante aquella mirada que mostraba resentimiento y decepción sin filtros, el interior de su garganta ardió. Cada vez que intentaba hablar, sentía un dolor punzante, como si las palabras fueran espinas. Al final cerró la boca, y los ojos de Geon-joo se estremecieron. Cuanto más callaba Sa-yoon, más crecía su furia.—¡Di algo!El grito, lanzado desde un rostro completamente pálido, sonaba más a súplica que a regaño.—¡Dijiste que tenía que haber otra manera!Era la primera vez que él lo enfrentaba de frente con tanta rabia. Geon-joo no apartaba la mirada, y curiosamente quien quería huir era Sa-yoon. Le faltaba el aire. Las palabras de Noah y las de Geon-joo se mezclaban y giraban alrededor de sus oídos.—¿Por qué hiciste eso?—Me alegra que hyung me haya dicho eso.—¿Por qué no me dijiste nada a mí…?—Pero también me siento mal por hyung.—Te pregunté porque temía que esto pasara. Te dije que me contaras si ocurría algo.—Gracias, hyung.—¡Mierda, carajo!El pitido en sus oídos y aquellas dos voces se mezclaban tanto que apenas podía distinguir lo que escuchaba. Por un instante sintió que su visión se nublaba. Frunciendo el ceño, Sa-yoon soltó una maldición y empujó a Geon-joo con fuerza. Apartó su mano de un golpe, y el otro, cuya fuerza física era mucho menor, se tambaleó. Sa-yoon lo miró con expresión feroz.Pi. Pi.El zumbido no desaparecía.—No te pases de la raya.Capítulo 101. Epílogo (1)El frío cubría el cuerpo del niño. El aliento helado que había liberado congeló su corazón, y el muchacho, que ya no respiraba, sonreía con tanta paz que costaba creer que fuera el rostro de alguien al final de su vida. Cualquiera pensaría que estaba teniendo un sueño feliz.—Te ves tranquilo.Acarició la cabeza de quien descansaba en sus brazos. Cuando se conocieron, lloraba desconsoladamente como un niño inmaduro, y no le gustaba que al final hubiera intentado actuar como un adulto. Molesto incluso por la serenidad que Noah mantuvo hasta el último momento, Sa-yoon le apretó la nariz antes de bajar lentamente la mano mientras observaba aquel rostro que ni siquiera cambiaba de color.Comparado con el tiempo invertido, con todo lo que había vagado, con todas las oleadas que había soportado… el final resultó absurdamente vacío.Todo terminó liberando una sola habilidad.¿Con esto pudiste descansar?El muchacho se había marchado dejando solo un minuto antes de la ejecución forzada. Parecía más estable que nadie. No revivió ni se retorció de dolor. Simplemente inhaló el aroma somnífero que Sa-yoon había esparcido y murió congelado. Un final tan vano como sagrado.Mientras observaba en silencio al chico inmóvil, Sa-yoon soltó una risa hueca al escuchar de nuevo aquella voz resonando junto a su oído.—Gracias, hyung.Tras ese pequeño agradecimiento venía una compasión superficial.—Me das pena, hyung.Era una lástima ridícula.Él era quien iba a morir en sus manos, así que, ¿Quién demonios estaba sintiendo pena por quién?Pensando de nuevo en aquellas palabras absurdas, Sa-yoon inhaló profundamente y esperó a que el sistema procesara la situación. Poco después, acompañado por el familiar sonido de notificación, la desagradable ventana azul apareció ante sus ojos.Era la ventana que anunciaba el final de la misión.—Ya debe venir…Habían entrado dos personas al calabozo, así que dos personas recibirían la notificación. Agudizó sus sentidos y escuchó desde lejos el sonido apresurado de alguien corriendo. Después de acostar a Noah sobre la hierba espesa, Sa-yoon volvió lentamente la mirada hacia el castillo.—¡Noah!Debía estar realmente alterado. Geon-joo abrió las puertas del castillo de golpe, sin ninguna consideración y con la intención de despertar incluso a quienes dormían. Al encontrar a Sa-yoon, corrió hacia él desesperadamente. Sus pasos, más fuertes de lo habitual, transmitían exactamente lo que estaba sintiendo.La distancia se redujo rápidamente. Los pasos de Geon-joo, que habían comenzado como una carrera frenética, se ralentizaron de forma visible en cuanto descubrió a Noah tendido en el suelo.—¿...Noah?Su voz estaba llena de desconcierto. Los pasos irregulares se detuvieron. Mirando a Noah con los ojos completamente abiertos, Geon-joo terminó por comprender la situación y su rostro se deformó.De inmediato lo sujetó del cuello.Aunque podría haber evitado aquella mano que se lanzó violentamente hacia él, Sa-yoon no lo hizo. Se dejó agarrar dócilmente por el hombre furioso.—¿...lo mataste? Te pregunté si lo mataste. Dijiste que lo ayudarías. ¿No querías salvarlo?Los ojos de Geon-joo vacilaron. Cada vez que sus pupilas se agitaban violentamente, distintas emociones se reflejaban en ellas, completamente opuestas a la sequedad de su expresión. En vez de responder, Sa-yoon levantó la vista hacia la ventana del sistema suspendida en el aire. Sin darse cuenta, Geon-joo siguió su mirada; al captar en sus ojos la brillante ventana azul, soltó de golpe el aliento que había contenido.—¿...de verdad lo mataste?El rostro cubierto de dudas se deformó. Viendo cómo fruncía el ceño, Sa-yoon tragó saliva en silencio, tan despacio que Geon-joo no pudiera notarlo. Le pesaba la cabeza. Se sentía húmeda y embotada, como si estuviera rellena de algodón mojado.Las palabras daban vueltas dentro de su boca y no lograba responder, así que permaneció callado. No sabía cómo había interpretado ese silencio, pero la fuerza con la que lo sujetaban del cuello aumentó bruscamente. Unos ojos llenos de traición y desprecio se clavaron en Sa-yoon.—¿Estás Loco?No había exageración ni moderación en aquellas palabras.Sa-yoon parpadeó mientras bajaba la vista hacia la mano que aferraba su ropa, convencido de haber escuchado el rechinar de dientes.No tenía nada que decir.Porque sí, había matado a Noah. Y sí, estaba loco.El zumbido sordo que llenaba su cabeza descendía ahora hasta sus oídos, devorando poco a poco su audición.—Dijiste que encontrarías otra manera. Que debía existir otra forma… que no pensabas matarlo. Lo dijiste tú mismo.La cortesía que había mantenido hasta entonces finalmente se derrumbó. Parecía insinuar que incluso el mínimo respeto que le había tenido desapareció por completo, así que Sa-yoon sujetó la mano del hombre, que ya había subido hasta su clavícula. Solo quería que lo soltara del cuello, pero Geon-joo, en lugar de aflojar, se aferró con más fuerza a su ropa y pegó aún más su cuerpo al suyo.Los ojos que siempre había considerado tranquilos parecían fuego esta vez. Ante aquella mirada que mostraba resentimiento y decepción sin filtros, el interior de su garganta ardió. Cada vez que intentaba hablar, sentía un dolor punzante, como si las palabras fueran espinas. Al final cerró la boca, y los ojos de Geon-joo se estremecieron. Cuanto más callaba Sa-yoon, más crecía su furia.—¡Di algo!El grito, lanzado desde un rostro completamente pálido, sonaba más a súplica que a regaño.—¡Dijiste que tenía que haber otra manera!Era la primera vez que él lo enfrentaba de frente con tanta rabia. Geon-joo no apartaba la mirada, y curiosamente quien quería huir era Sa-yoon. Le faltaba el aire. Las palabras de Noah y las de Geon-joo se mezclaban y giraban alrededor de sus oídos.—¿Por qué hiciste eso?—Me alegra que hyung me haya dicho eso.—¿Por qué no me dijiste nada a mí…?—Pero también me siento mal por hyung.—Te pregunté porque temía que esto pasara. Te dije que me contaras si ocurría algo.—Gracias, hyung.—¡Mierda, carajo!El pitido en sus oídos y aquellas dos voces se mezclaban tanto que apenas podía distinguir lo que escuchaba. Por un instante sintió que su visión se nublaba. Frunciendo el ceño, Sa-yoon soltó una maldición y empujó a Geon-joo con fuerza. Apartó su mano de un golpe, y el otro, cuya fuerza física era mucho menor, se tambaleó. Sa-yoon lo miró con expresión feroz.Pi. Pi.El zumbido no desaparecía.—No te pases de la raya.La actitud recta que normalmente le parecía admirable hoy le resultaba especialmente irritante. Cansado de que insistiera sin parar, Sa-yoon se revolvió el cabello y se presionó la sien con la palma antes de echarse el pelo hacia atrás. Frente a él apareció el rostro de Geon-joo, como si hubiera perdido el alma. Cuando la rabia disminuyó, la decepción pareció ocupar su lugar.Aquellos ojos llenos de traición y decepción le arrancaron una risa vacía. Parecía sentirse traicionado por alguien en quien confiaba, y eso resultaba ridículo.Nunca había confiado realmente en él, ¿o sí?—Lo ayudé de la mejor forma que podía.—¿Matarlo es ayudarlo?—Noah me pidió que lo matara.—Aunque lo haya pedido, ¿Qué clase de loco realmente hace algo así?El hombre habló como si triturara las palabras entre dientes y frunció el puente de la nariz, confundido. Sus ojos exigían una explicación detallada de por qué Noah había pedido morir, pero Sa-yoon estaba agotado hasta los huesos. No quería desperdiciar el poco tiempo que le quedaba discutiendo con Geon-joo en vez de despedir al chico.—Exige explicaciones después de hacerle una tumba.—¿...en serio puedes hablar de enterrarlo después de haberlo matado con tus propias manos?—¿Entonces no le hago una?—¡No es eso lo que quiero decir!—Entonces, ¿Qué?La respuesta brusca hizo que Geon-joo cerrara la boca. No parecía alguien que se hubiera quedado sin argumentos, sino alguien que simplemente había perdido las palabras. El hombre, pálido hasta el cuello, terminó temblando mientras negaba con la cabeza y pasó de largo junto a Sa-yoon.El más cansado era Sa-yoon, pero viendo sus apariencias cualquiera pensaría que Geon-joo era quien estaba exhausto.Exhalando un suspiro complicado, imposible de descifrar, Geon-joo se agachó y extendió la mano hacia Noah. El cuerpo del muchacho, invadido por el frío glacial, estaba cubierto de un aura helada que cualquiera reconocería como la de Sa-yoon.Geon-joo recorrió y acarició una por una sus mejillas frías, sus labios sin vida y su pulso inexistente antes de abrazarlo contra su pecho. El hombre permaneció en silencio un largo rato sosteniendo al chico. La atmósfera se hundió pesadamente.No podían quedarse así para siempre.La misión había terminado, así que el calabozo desaparecería pronto. Antes de eso debían construir la tumba de Noah.Aunque no fuera más que un personaje ficticio, no podía negar que aquel muchacho había dejado huellas en su vida.Y sobre todo, se lo había prometido. Le dijo que le construiría una tumba de la que nadie pudiera burlarse, así que esperaba que tuviera grandes expectativas.El chico siempre reía incluso con las bromas absurdas de Sa-yoon. Recordando aquella sonrisa mientras fruncía el ceño, Geon-joo, que había permanecido callado durante mucho tiempo, habló sin darse la vuelta.—Hipócrita.La respiración de Sa-yoon se detuvo.El cuerpo que iba a moverse para construir la tumba se congeló, igual que sus pensamientos. Solo después de unos segundos recuperó los sentidos y parpadeó. Miró a Noah, apenas visible entre los brazos de Geon-joo, y sonrió con amargura.—Tal vez lo sea.Incluso él pensaba que había sido terriblemente hipócrita con Noah. No podía negarlo. Se encogió de hombros una vez, y Geon-joo se volvió para mirarlo mientras abrazaba con fuerza al muchacho, lanzándole una mirada seca. No había emociones visibles en sus ojos. Ni traición ni desprecio.Sa-yoon mostró desconcierto ante aquello, y Geon-joo soltó una risa hueca.Era una risa exactamente igual a la suya.—…yo fui quien entendió mal. Tú eres exactamente ese tipo de persona. Pensé que quizá también tendrías tus propias razones… eso pensé.Las palabras, que comenzaron cargadas de burla, terminaron impregnadas de vacío. Geon-joo, mostrando una inexplicable sensación de hueco, observó fijamente a Sa-yoon antes de darse la vuelta.Tambaleándose mientras sostenía a Noah, comenzó a caminar hacia el bosque. Parecía alguien intentando alejarse de él, y Sa-yoon, atrapado aún en las palabras que Geon-joo había dejado caer, levantó lentamente la cabeza.El cielo estaba nublado. Era prueba de que el calabozo se estaba desmoronando.Aunque se fuera lejos, no serviría de nada.Cuando el calabozo desapareciera, terminarían encontrándose en la puerta de salida de todos modos. Sa-yoon estuvo a punto de llamarlo, pero decidió guardar silencio al pensar que Geon-joo también necesitaba tiempo.Aunque, en realidad, fue más bien porque la vista de las pequeñas piernas de Noah balanceándose en el aire le cerró la garganta.—Gracias, hyung.La voz que se había vuelto familiar después de pasar varios días juntos seguía repitiéndose en su mente. Sintiendo que el pitido finalmente desaparecía, Sa-yoon cerró los ojos y apretó el puño.Después de todo, todo era ficticio.Una ficción. No la realidad.Traducido por: Valiz

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