Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 153
✦ Capítulo 153 ✦Tercera Estrella Verde - Cuenta regresiva: 40 díasTarde.Palacio del Jefe de Estado.Una residencia especial donde habita la persona de mayor autoridad del país. Una mansión blanca y moderna, más grande que cualquier otra común. Un lugar completamente protegido desde todos los ángulos, porque quien vive ahí posee el poder supremo de toda la nación.Ese día, debido a una convocatoria de emergencia, fueron llamados algunos miembros clave.Entre ellos, el Primer Ministro y el general Cao, quien ocupaba el segundo puesto más alto del país. Por alguna razón, el mayor Shi Moye también fue citado al palacio.Ahora se encontraban en la oficina del Jefe de Estado. Solo cuatro personas estaban reunidas. Un anciano de cabello blanco ocupaba el asiento principal, mientras los otros tres se sentaban en los sofás frente a él. A la derecha, el Primer Ministro y el general Cao; a la izquierda, el mayor Shi Moye.Consciente de que su rango era el más bajo, el mayor no entendía por qué había sido convocado. Esa mañana, al recibir la orden directa del Jefe de Estado, se había asustado tanto que condujo durante horas hasta la capital sin hacer preguntas.El anciano entrecerró los ojos al observar al grupo. Las arrugas de su rostro se profundizaron al notar una ausencia. Miró directamente a quien había sido la última persona en ver al desaparecido.—¡Junye! ¿Dónde está Xueya?El rostro de Cao Junye se ensombreció al escuchar ese nombre. Aún no lograba superar la carta que le habían dejado.—Se fue. Anoche discutimos… cuando desperté esta mañana… Xueya y Chino habían desaparecido. No hay rastro de que hayan salido de la mansión ni de la zona residencial. Simplemente… desaparecieron.Su voz tembló ligeramente al hablar.Por otro lado, el mayor Shi Moye mostró una expresión extraña al escuchar la explicación.—¿Desaparecieron sin dejar rastro…? Eso suena… como aquello de lo que había oído antes. ¿Elemento espacial? —pensó.Se sumergió tanto en sus pensamientos que no notó dos pares de ojos observándolo con atención.Había una razón muy clara para su presencia allí, pero solo el Jefe de Estado y el ministro la conocían. La sala había sido aislada por completo. Nadie más podía entrar.El general Cao y el mayor Shi, como militares, comprendieron de inmediato la gravedad del momento. El silencio exterior confirmaba que estaban completamente aislados.—Señores, ¿Qué está pasando? —preguntó el general Cao.—¡Bah! ¡Por no haber escuchado a Xueya anoche no sabes nada! Tu forma autoritaria de ver las cosas te falló esta vez —respondió el ministro con desdén.—¿Qué quiere decir con eso?—Junye… ¿Me creerías si te dijera que el mundo está a punto de acabarse? —intervino el Jefe de Estado.El general Cao reaccionó con incredulidad inmediata.El mayor Shi, en cambio, solo mostró sorpresa… como si aquello confirmara algo que ya sospechaba.—¿Qué clase de tontería es esta? —exclamó Cao.—¿Cómo supo…? —soltó Shi Moye, cubriéndose la boca demasiado tarde.Tres miradas penetrantes cayeron sobre él.—¡Ja! ¡Tal como dijo Xueya! ¡Tú sabes sobre este desastre apocalíptico! —golpeó su rodilla el anciano.—Muchacho, deja de guardar secretos. Dinos qué va a pasar y qué debemos hacer. La información que Xueya nos envió anoche es aterradora. Explícanos —pidió el ministro.Shi Moye comprendió que Ximen Xueya lo había expuesto… pero también que confiaban en él.Mientras tanto, Cao Junye recordó el teléfono que Xueya le había dejado.Al revisar su contenido, su rostro palideció.Información clasificada… de gobiernos de todo el mundo.Videos… destrucción… muertos vivientes… sangre.Un virus proveniente de meteoritos.En la carpeta de la NASA encontró la fecha.25 de diciembre. Medianoche.Solo un mes.Entonces recordó la expresión de Xueya aquella noche… su miedo, su duda.—¿Por eso me pediste que no te buscara… Xueya? —susurró.Tras un largo silencio, Shi Moye decidió hablar.—Habrá una Luna Roja… y luego caerán meteoritos. El virus se propagará. Los humanos deberán sobrevivir a una noche… si lo logran, despertarán con habilidades. Si no… se convertirán en muertos vivientes.—¿Suerte? Xueya dijo que depende de los anticuerpos del cuerpo. Que debemos fortalecernos —respondió el Jefe de Estado.Shi Moye frunció el ceño.—Entonces… él sabe más que yo.El ministro le entregó documentos.—Tal como dijo Xueya. Aquí tienes.Shi dudó un momento.—Entonces… ¿Por qué no lo capturan?Un aura asesina llenó la habitación.—¿Quieres morir? —gruñó Cao Junye.—¡General Cao! ¡Contrólese! —ordenó el Jefe de Estado.—No es que no queramos pedir su ayuda. Pero desapareció —explicó el anciano—. Su dirección era falsa. Su mansión está abandonada. Nadie sabe dónde está. Antes de desaparecer, nos dijo que te buscáramos.El tiempo corría. Quedaban poco más de cuarenta días.El gobierno comenzó a prepararse en secreto. Acumulaban recursos sin alertar a la población.En la mansión del general, el dinero se destinó a dos cosas: provisiones… y buscar a la familia Ximen. Pero no había rastro.✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦Dos semanas después de su desaparición…¡Plaf!Una bofetada resonó en la sala.—¡Lan’er! ¿Qué haces? —exclamó Wang Lei, sujetando a su amante.Lou Lan, con los ojos llenos de lágrimas, miró al general con rabia.—¿Decías que te gustaban? ¿Que los protegerías? ¡Y aun así se fueron! ¡Mentiroso!—Xueya no se habría ido así… ¡Tú lo heriste!—¡La apocalipsis se acerca y ellos siguen afuera! ¡Deberías morir!Las palabras salieron sin filtro. El estrés lo había superado. Poco después… se desmayó. Wang Lei lo sostuvo con cuidado. El rostro del general apenas se tensó.—Perdónelo, jefe… —murmuró Wang Lei.—Lo entiendo… fue mi culpa —respondió Cao Junye—. Vayan a casa. La paz terminará pronto.—Tío Wu, acompáñalos.—Como ordene, señor.Cuando el general se fue, Wang Lei preguntó:—¿Hay noticias de la familia Ximen?El anciano negó con la cabeza.—Es como si nunca hubieran existido.—Ellos mismos borraron todo rastro —dijo Wang Lei—. Se prepararon durante medio año… están esperando el fin.—El amo lo sabe… pero ahora solo se sumerge en el trabajo —respondió el mayordomo—. Ten cuidado. El tiempo se acaba.Wang Lei recordó las decoraciones navideñas en la ciudad.Todos celebrando…Sin saber que el mundo estaba a punto de terminar.Y él… solo podía proteger a los suyos.Traducido por: Valiz
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