Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 216
Capítulo 216No merecía sostenerla. Hacerse daño a sí mismo era lo único que podía hacer… la única forma de expiar lo que le quedaba.—M-Mikhail… ah…Emilia se aferró a su brazo con desesperación, clavando las uñas en sus hombros y arañando su espalda, pero él no se detuvo. Al contrario, se aferró a ella con aún más obstinación.—Todo… es mi culpa. Tú nunca hiciste nada maloEmilia solo pudo responder con un débil gemido, con lágrimas acumulándose en sus ojos. Sus palabras sonaban extrañamente tristes.Si alguien más la viera ahora, tal vez la llamaría tonta. Pero ella solo veía a un hombre perdido, imponente y, aun así, roto.—Emilia… Emilia… Dime… ¿Qué demonios se supone que debo hacer? Haré cualquier cosa que me pidas. Solo… no me dejes otra vez.—Ah…Una sensación conocida, que no había sentido en mucho tiempo, recorrió el cuerpo de Emilia. Su espalda se arqueó levemente, y su respiración se volvió irregular.Jadeando, lo atrajo débilmente hacia ella.Sus dedos se tensaron por sí solos, y una molestia sorda apareció en su vientre.—Ah… mi estómago… duele…Mikhail acarició su espalda con suavidad.—Dicen… que un poco de bienestar es bueno para el bebé. No te preocupes. Tendré cuidado.Una mentira. Definitivamente era una mentira.Como si olvidara lo que acababa de sentir, Emilia intentó apartarlo.—Si intentas alejarte así… solo consigues que quiera retenerte más.Mikhail sostuvo su pie con delicadeza y besó suavemente su empeine, como si se tratara de algo preciado.—M-Mikhail… eso es… raro… ¿Qué estás haciendo…?—Si dejo una marca de que eres mía… tal vez nadie más se atreva a acercarse, incluso si vuelves a huir.Quería memorizar cada parte de ella. La forma en que reaccionaba ante el más leve contacto hacía que su autocontrol se tensara al límite.Aunque su propio cuerpo protestaba, se obligó a ignorarlo. Esa noche era solo para Emilia.Como si cumpliera una promesa silenciosa, la sostuvo y la cuidó una y otra vez.≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪Adrian giró el cuerpo y miró a Dahlia.El ambiente había cambiado tanto desde su último encuentro que resultaba inquietante.—Pensé que nuestros sentimientos eran los mismos.—Yo nunca dije eso claramente, ¿Verdad?—Si hizo el pacto de sangre, no debería vacilar.—Pero al final, no lo hicimos.—Al ver que me mintió, parece que nunca tuvo intención de tomar mi mano—Tiene razón. No es un completo tonto después de todo. ¿Por qué tomaría la mano de alguien indeciso?Dahlia cruzó los brazos y le lanzó una mirada.—Le será difícil si me convierte en su enemigo.—Solo porque nuestros caminos sean distintos no significa que tomaré la mano de un enemigo. Si no puedo obtener algo por mis propios medios, es mejor no tenerlo.—Nunca lo tendrá.—Tal vez. Pero, pensándolo bien, parece que soy yo quien pierde, ¿No? Yo me quedaré sin nada… pero si las voces contra la familia real crecen, ¿No dará igual que me siente en ese trono o no?—Pensé que sentarse ahí era lo único importante. Supongo que no es solo una damaDahlia sonrió suavemente ante sus palabras.—¿Pensó que me conformaría con solo sentarme en el trono como alguien mediocre?Era un pensamiento ridículo. Si el trono iba a desaparecer de todos modos, sería más conveniente no ocuparlo. Sería mucho mejor ponerse del lado del pueblo y usar la opinión pública a su favor.No había nada más humillante que ser derribada. Dahlia siempre había querido permanecer como una figura orgullosa y admirada.Puede que hubiera sido una mujer desafortunada, pero gracias a ella, el camino que deseaba se volvió más claro.—¿Qué debería hacer?Adrian se acarició la barbilla, como si estuviera pensativo.—Ya mencioné nuestro compromiso.Pero Adrian iba un paso adelante.Dahlia intentó detenerlo para continuar la conversación.—Solo lo mencionó. Seguramente puede retractarse en cualquier momento, ¿No?—No desconoce el peso de las palabras de un rey.—Revóquelo. Si digo que no estuve de acuerdo, entonces se termina.—La familia real no tiene que escuchar a la nobleza.El tono de Adrian fue firme. Si su hermano lo supiera, sin duda se opondría.Eso pondría a la familia real en una posición difícil. Aun así, Adrian no retrocedió, como si tuviera algún respaldo.Dahlia comenzó a inquietarse. ¿Cómo podría explicarle esto a su hermano?—¿No rechazó ya mi hermano esta propuesta?—Lo que importa es la opinión de la persona involucrada. Aunque el Duque se oponga, si usted lo desea, ¿Quién podría impedirlo?—¿De verdad va a llevar esto hasta el final?—Ya lo verá.Adrian se giró para subir al carruaje abierto, pero volvió atrás y tomó la mano de Dahlia.Besó con ligereza el dorso de su mano y le dedicó una sonrisa.Dahlia bajó la mirada y sacó un pañuelo, limpiando su mano como si hubiera tocado algo desagradable.—Bien. Entonces me retiro.—Ni siquiera ha tenido su debut todavía. Pronto recibirá buenas noticias.—¡Qué…!Dahlia frunció el ceño e intentó detenerlo.Sin embargo, la puerta del carruaje se cerró. Antes de que pudiera acercarse, el carruaje ya se había puesto en marcha.Se quedó de pie en el jardín, observando en silencio cómo desaparecía en la distancia.Traducido por: Valiz
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