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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 95


Capítulo 95La línea entre el fruto prohibido y la salvación (13)Era una sensación de mala suerte.Una presencia tan ominosa y familiar que le hacía rechinar los dientes.—¡Noah!Un escalofrío le recorrió el cuerpo y, sin darse cuenta, Sa-yoon alzó la voz mientras sujetaba el brazo de Noah y lo jalaba hacia él. Noah, que estaba mirando el pergamino suspendido en el aire, se giró sorprendido. La gran mano de Sa-yoon, desproporcionada comparada con la del chico, cubrió su campo de visión.—No lo veas.—¿Eh?—Te dije que no lo mires.Con el ceño fruncido, Sa-yoon clavó la mirada en el pergamino. No había nada escrito en él, nada que pudiera leerse. Y aun así, no podía sacudirse aquella sensación de mal augurio, por lo que apretó con más fuerza el brazo con el que sostenía a Noah. Su corazón latía más rápido de lo normal.Sa-yoon miró al dueño de la tienda y señaló con la barbilla hacia el espacio donde flotaba el pergamino.—¿Lo ve?—¿Perdón?—Que si lo ve.—¿...ver qué?El dueño parecía desconcertado. Alternó la mirada entre Sa-yoon y el aire vacío, ladeando la cabeza, sin entender nada. Al ver su reacción, Sa-yoon comprendió que aquel siniestro pergamino solo era visible para él y para Noah. Sus labios se entreabrieron.Sus pupilas se contrajeron y su respiración se volvió irregular.No puede ser.No… no debería ser posible.—¿...hyung?—Quédate quieto.Noah se retorcía, incómodo, intentando soltarse, pero Sa-yoon lo sujetó con más fuerza. Como si tratara de calmar su mente inquieta, le acarició la cabeza y, para recuperar la compostura, reguló su respiración, cerrando y abriendo los ojos un par de veces. Luego dirigió una mirada helada hacia el pergamino flotante.¿Será una alucinación?Ojalá lo fuera.Pero entonces—¡Ding!Junto al molesto sonido de notificación, una ventana azul apareció frente a los ojos de Sa-yoon. Desde que había entrado en la mazmorra, solo había usado esa habilidad una vez con Wol y, al darse cuenta de que no funcionaba con personajes virtuales, no había vuelto a intentarlo. Por eso, que se activara ahora le resultaba inquietante.Justo en un momento como esta… y no cualquier habilidad, sino precisamente el Ojo del Genio.Sa-yoon apretó los dientes y tomó aire lentamente.Seguro es una coincidencia.Un grito distante, como un eco, sacudió su mente embotada. Aquella voz, teñida de sollozo, le devolvió el enfoque a sus ojos. Al volver en sí, Sa-yoon miró a Noah. El chico lo observaba con una expresión llena de miedo.—¿Qué pasa?La pequeña mano que Sa-yoon estaba sujetando se había vuelto morada por la falta de circulación. Aun así, Noah mantenía los labios apretados, tratando de no mostrar dolor. Sa-yoon miró su boca, luego su mano, y finalmente aflojó el agarre.—¿Hyung?Como no respondía, Noah volvió a llamarlo.—Ah…Sa-yoon lo miró como si acabara de despertar de un largo sueño, con la mirada algo perdida.Doce años.Tenía doce años.Pensó que era joven… pero era realmente un niño de apenas doce años.Su mirada descendió lentamente desde el rostro de Noah hasta su pequeña mano. Ese niño, tímido y atento, incapaz siquiera de decir que algo le dolía… ese niño de apenas doce años…Era el origen de la destrucción.Aquel al que debía eliminar.—¿...Sa-yoon hyung?¿...qué pasa?¿Hice algo mal?Noah irradiaba ansiedad con todo su cuerpo. Más que el pergamino flotando sobre su cabeza, lo que realmente le preocupaba era Sa-yoon. Bajó las cejas con nerviosismo, se mordió los labios y comenzó a culparse sin razón. Sa-yoon lo observó en silencio y luego se inclinó hacia él.—…ven aquí.Tras unos segundos, Noah dudó. Pensaba que Sa-yoon estaba enojado y no se atrevía a acercarse. Sa-yoon lo llamó de nuevo, y entonces el chico corrió hacia él con una expresión aliviada. Lo abrazó.—¿...no estabas enojado?—No.—Entonces, ¿Por qué te enojaste?—Porque vi algo desagradable.—¿Eh?Ante su tono despreocupado, Noah parpadeó confundido. Sa-yoon le acarició el cabello un par de veces y, mientras caminaban hacia el castillo del señor, habló.—Noah.—¿Sí?—No le digas a nadie.—¿Qué cosa?—Lo que puedes ver.No sabía si era una sugerencia o una orden, pero las palabras quedaron flotando en su boca. Sa-yoon sujetó los hombros de Noah con firmeza y bajó la mirada.—Noah.Al llamarlo, sus miradas se cruzaron. Tras dudar un instante, Sa-yoon activó la habilidad.•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••Con el Ojo del Genio, se inspecciona el estado del objetivo. Tenga cuidado con el dolor. (b ^▽^)bCargando ventana de estado del personaje ‘Noah’.Ventana de estado de NoahEdad: 12Sexo: masculinoRango: ?Tendencia: ‘Aquel que guía la destrucción’Títulos: ‘Observado por los dioses(?)’, ‘¿Quizá soy descendiente de un dios?(?)’, ‘Seguidor del dios maligno’•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••La ventana llenó por completo su campo de visión, dejándolo sin palabras.Había demasiadas cosas… demasiado familiares.Cosas que nadie más debería ver.Sintió como si algo dentro de él se rompiera.—¿Hyung? ¿Hyung?Apenas confirmó la ventana, Sa-yoon tomó la mano de Noah y salió apresuradamente de la tienda de juguetes. Noah, confundido, lo llamó una y otra vez, pero su voz no llegaba realmente a sus oídos. Solo un zumbido constante, como una alarma, resonaba en su cabeza.¿Por qué?No tenía tiempo para ordenar sus pensamientos. ¿Por qué ahora? ¿Y por qué Noah?¿Por qué tenía que ser él?Era imposible no entender lo que eso significaba. Ansioso, Sa-yoon se mordió el labio, y en medio de su cadena de pensamientos, se detuvo en seco.Bajó la mirada hacia el chico en sus brazos. Aunque sus ojos estaban fijos en Noah, su mente viajaba al pasado.A un pasado aún más lejano.A una casa vieja y deteriorada, envuelta en llamas feroces.Si tan solo no te hubiera salvado en aquel entonces.—¡Hyung!—Aunque veas algo como ese papel extraño, ignóralo. No importa lo que diga, no lo leas. Ni siquiera intentes escucharlo. Y si te asustas, ven conmigo. ¿Entendido?Su voz, que al inicio había sido rígida, se suavizó al final. Noah lo abrazó con fuerza del cuello.Al no recibir respuesta, Sa-yoon frunció el ceño.—Responde.Le dio unas palmadas en la espalda. Finalmente, Noah murmuró un pequeño:—Sí.Entonces Sa-yoon aceleró el paso.Bip… bip…El zumbido inquietante no dejaba de sonar en sus oídos.—¿A dónde fueron?Al regresar al castillo, Geon-joo, que parecía haber recuperado fuerzas, los recibió con energía. Sa-yoon le entregó a Noah sin decir nada y se dirigió al baño. Quería lavarse esa sensación ominosa, aunque fuera con agua.—¿A dónde fueron?Al no recibir respuesta, Geon-joo repitió la pregunta. Esta vez, quien contestó fue Noah.Dijo que habían ido a una tienda de juguetes y, quizá por consideración o por cautela, añadió que no encontró nada que le gustara. Sa-yoon lo miró de reojo, viendo cómo mentía con total naturalidad, y entró al baño.Sentía como si alguien le apretara la garganta.¿Por qué Noah?Bajo el agua que caía, Sa-yoon retomó el pensamiento que no había podido terminar. No entendía por qué tenía que ser ese niño pequeño y desafortunado.Pero no importaba cuánto se cuestionara, no encontraba respuesta.Era lógico.Si la hubiera sabido, la habría descubierto hace diez años.La respuesta a por qué había sido él.Suspiró, se secó el cabello con una toalla y salió del baño. Había pasado más tiempo del que creía. Cuando salió, Noah ya estaba dormido, ocupando su cama con total tranquilidad.Sa-yoon lo observó en silencio, subió a la cama sin siquiera secarse bien el cabello y se acostó. Como era de esperarse, Geon-joo comenzó a regañarlo.—Por eso Noah te copia. ¿Y por qué fue de repente a la tienda de juguetes? Antes decía que ni puzzles le comprara… ¿Pasó algo?No era el silencio habitual. Geon-joo percibió algo raro y se acercó. Sa-yoon, sintiendo su presencia, acarició el cabello de Noah.Luego, de pronto, le apretó la nariz. Noah, dormido, frunció el ceño al quedarse sin aire y se apartó. Soltó un pequeño jadeo al recuperar el aliento.Sa-yoon sonrió levemente.—¿Y ahora qué vas a hacer, bonito?—¿Eh?—Dicen que el niño que tanto quieres es el origen de la destrucción.Geon-joo lo miró confundido ante esa revelación tan repentina. Sa-yoon, con los ojos fijos en Noah, organizó sus pensamientos y levantó la cabeza.—Noah.—¿Sí?—El origen de la destrucción que buscábamos.—El de la tarea… eres tú.Una sonrisa amarga se dibujó en sus labios. Luego apartó la mirada del chico y observó en silencio a Geon-joo, que se había quedado paralizado.Como si le diera tiempo para procesarlo.O como si esperara una respuesta.Traducido por: Valiz

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