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Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 209


Capítulo 209—¿...qué dijiste?—Por favor, no te niegues. Pídele a Byne que te lleve a la residencia del Duque. ¿A dónde fue esa niña, Dell?—¿Y por qué confiaría en ti para decirte algo?—Emilia. Adrian viene hacia aquí. Es mejor que te atrape yo. Estás pensando lo mismo, ¿Verdad?Emilia apretó los ojos con fuerza.—…fue a la librería.—Me aseguraré de que la niña que te importa esté a salvo. Ahora, vete.—¡Espera!Emilia intentó sujetar su manga, pero Mikhail la empujó hacia el callejón. Rápidamente presionó la mano contra el lugar donde la espada lo había atravesado, bloqueando por completo la entrada.Su alta estatura y complexión robusta la ocultaban de la vista. La sangre manchaba su mano.Los caballeros que buscaban a Emilia lo vieron y gritaron:—¡Su Gracia!—Dejen de hacer escándalo y vayan por el otro lado. Corrió en línea recta hacia aquí.—¡Llamaré a un médico de inmediato!—¿No escuchaste lo que acabo de decir? ¿Vas a dejar escapar a alguien a quien el Rey está buscando?Mikhail habló con un tono irritado. Emilia observó su espalda, luego apretó con fuerza su daga y se dio la vuelta para correr.¿Estaba intentando encargarse del funeral de su madre? ¿Por qué?Emilia estaba confundida. Se ajustó la capucha y la bajó bien mientras salía del callejón, mirando a su alrededor.—¡Señor Byne!Al oír su llamado, él se giró y corrió hacia ella.—Hay un carruaje allí. Sube ahora.¿De verdad tenía que regresar a la residencia del Duque?—Será mejor que no pienses en ir a ningún otro lugar. Hay una búsqueda en marcha por todo Bartsch. El único sitio seguro para ti es la residencia del Duque Heinrich.—…—No querrás poner a otros en peligro, ¿Verdad?Ante esas palabras, Emilia subió al carruaje.Cuando este se puso en marcha, Emilia se quitó la capa.La daga en su mano estaba cubierta de sangre. La sangre pegajosa que le recorría la mano la hizo temblar.Había pensado que apuntarle con la espada la haría sentir aliviada, pero estaba asustada.Al final, tuvo que admitirlo.Emilia no podía matarlo. Incluso si surgía otra oportunidad, sería lo mismo.Se encogió sobre sí misma, presa de la angustia.≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪Adrian observaba a Mikhail, que estaba recibiendo tratamiento.Había sospechado que algo no iba bien cuando Mikhail se marchó primero a caballo, pero ahora, con la herida de espada en el abdomen, sus dudas solo habían aumentado.Claramente sabía algo.Adrian bajó la mirada hacia Mikhail y habló:—No es muy propio de un Duque.—Solo fui descuidado. Un caballero nunca debería desenvainar su espada contra una mujer, ¿No?—¿...un caballero? Me sorprende que siquiera tengas un código de caballería.Un caballero real se acercó a Adrian.—Su Majestad. Ha desaparecido sin dejar rastro. Parece que nadie la vio.Adrian entrecerró los ojos al escuchar sus palabras.—No pudieron encontrar a la mujer del bob castaño… esto es un gran problema.—¿Encontraron algo en el edificio quemado? Envié caballeros a buscar, pero no hallaron nada. Es vergonzoso para ellos.—¡Su Majestad, hicimos todo lo posible!—Al final, no tienen nada.El caballero apretó el puño ante sus palabras.—Según los caballeros, se encontró un recorte de periódico. No estamos seguros de si es del Spiegel, pero es probable.—Después de todo el alboroto, probablemente se calmen por un tiempo.—Es cierto. Es una lástima que no hayamos atrapado a la cabecilla, pero al menos estamos seguros de la mujer del bob castaño que sabe usar una espada.—Para llamarla una mujer que usa espada, su habilidad era patética.—Debió tomar al Duque por sorpresa con unas habilidades tan patéticas.Mikhail no respondió. Mientras vendaba su abdomen, esbozó una leve sonrisa.—Tengo algo que discutir, así que vayamos a la residencia.Asintió ligeramente. La sonrisa de Adrian se amplió al ver que Mikhail no se negaba.—Esta va a ser una conversación larga.Adrian miró las callejuelas de Delphora.—Planeo hacer que los caballeros desmantelen este lugar. Ya era una espina en mi costado, así que esto viene perfecto.Al ver el desastre causado por la búsqueda en el callejón, sonrió con satisfacción.—Volveré a ver a la Duquesa después de mucho tiempo.Adrian dijo esto mientras observaba a Mikhail, cuyo rostro permanecía sereno, aparentemente desinteresado en sus palabras.≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪Emilia inhaló profundamente cuando el carruaje se detuvo.Recogió la daga que había caído al suelo y la deslizó en la funda de su muslo. La residencia del Duque, que no había visto en mucho tiempo, parecía tener una atmósfera distinta a la de cuando se fue.Las flores que había plantado habían florecido, llenando el jardín con densidad, y las plantas, empapadas por la lluvia, lucían frescas y vibrantes.Parecía que la vida había regresado a lo que antes fue una residencia ducal desolada.Emilia observó a la sirvienta que salió de la mansión sin quitarse la capa.La sirvienta, sorprendida por la visita inesperada, se quedó inmóvil, sosteniendo una canasta de ropa, parpadeando con desconcierto.—¡Dios mío! ¡Cielos! ¡Mayordomo! ¡Señora…!La sirvienta dejó caer la canasta y se cubrió la boca. Ante su grito, otra sirvienta, que estaba sacudiendo una manta, giró la cabeza.—¡Dios mío! ¡Rápido!Al oír su grito, todos salieron corriendo.Kartho se ajustó las gafas para comprobar si realmente era Emilia.Con las manos juntas y la capa aún puesta, era difícil reconocerla, pero solo había una persona que llegaría en el carruaje del Duque.Traducido por: Valiz

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