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Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 199


Capítulo 199—El primer paso es el periódico Spiegel. He oído que en la próxima inspección registrarán todos los edificios de la ciudad. La sombra del rey se moverá en secreto, así que nadie lo notará.—Como habrá movimiento para mostrar el periódico a otros, intentarán rastrear eso, ¿Verdad?El Conde Chevron asintió. Parecía nervioso; el modo en que tragó saliva, con la garganta seca, delataba su miedo mientras observaba a Mikhail, como un herbívoro aterrorizado.—Para proteger el honor de lady Chevron, publicaré el artículo. Si es necesario, puede usar la casa urbana del Duque.—¿De-de verdad?—Si descubren que hemos estado en contacto, su vida correrá peligro, así que no tenemos otra opción.El Conde Chevron se levantó y se inclinó profundamente para expresar su gratitud.—Si necesita algo, ayudaré en todo lo que pueda.—Asegúrese de que lady Chevron no haga nada imprudente. Esa es su responsabilidad, Conde.—Me aseguraré de que nada salga mal.Mikhail llamó a Kartho. Le ordenó que guiara a un miembro de la casa Chevron para que se alojara en la casa urbana.Kartho asintió y enseguida trajo un contrato.—Firme aquí. Si hay cualquier engaño o daño causado a la familia Heinrich, la familia Chevron será considerada responsable.—Lo entiendo. Firmaré de inmediato.—¿No va a leer el contrato?—Aunque lo hiciera, no hay alternativa, ¿Verdad? El tiempo apremia, así que omitamos esa parte.Mikhail observó cómo el Conde Chevron firmaba el contrato sin vacilar.—¿Sabe cuándo tendrá lugar la investigación completa?—Dentro de un mes. Antes de eso, planean implicar a la mayor cantidad de personas posible.Mikhail asintió levemente.—Kartho. Asegúrate de escoltar al Conde hasta el carruaje.—Sí, no se preocupe.Mientras veía al Conde marcharse con Kartho, Mikhail comenzó a escribir una carta con rapidez. Necesitaba contactar con el periódico Spiegel.≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪Últimamente, el Marqués Gepetto había notado rostros desconocidos por los callejones traseros de Delphora.—Parece que está ocurriendo algo extraño.—Yo también lo creo. ¿Cree que la familia real habrá descubierto algo?—No, no lo creo. Debe de haber algún otro motivo detrás.Se acarició la barbilla y frunció el ceño.Aunque el aumento de la presencia de guardias le molestaba, eran las personas que iban y venían las que lo inquietaban, como si estuvieran buscando algo.—¿Deberíamos mudarnos?—Si lo hacemos, quizá solo les demos un motivo para actuar.Le dolía la cabeza. Después de todo, también estaba ocultando a la Duquesa Heinrich. Si eso llegara a descubrirse…—Por ahora, diles que distribuyan el periódico de otra forma. Mantengan los movimientos bajo control, eviten entrar en la ciudad y asegúrense de disfrazarse si es necesario.—Entendido. ¿Pero qué pasa si tenemos invitados?—¿Qué vamos a hacer? Los emborracharemos y los dormiremos. ¿Qué otra opción tenemos?El Marqués Gepetto encendió su cigarro.—Rantein, ¿Huelo a rosas?—¿Usted, Marqués? Eso es imposible. Ha estado fumando cigarros sin parar.El mayordomo negó con la cabeza. Los miembros y el mayordomo decían que no había aroma alguno, así que ¿Por qué el Duque insistía tanto?—Necesito ver a madam Heinrich. Las acciones del Duque empiezan a afectarme.—¿Cree que se ha dado cuenta?—Si lo hubiera hecho, ¿Habría regresado a la finca sano y salvo? Si me hubiera atrapado, la historia sería distinta.Mikhail aún no podía olvidar a Emilia. Aunque ella había fingido su muerte, no había abandonado la idea de encontrar su cuerpo, negándose a soltar el asunto.Esa obstinación empezaba a volverlo loco y, aun así, ver a Mikhail deteriorarse le producía una extraña sensación de conflicto.Cada vez estaba más confundido acerca de si el hombre que conocía seguía siendo el mismo.Por fuera parecía igual, pero llevaba el cabello ligeramente desordenado y los ojos hundidos por la falta de sueño. Sus afilados ojos rojos dejaban claro lo tenso que estaba.—Dicen que la familia Bayern tiene instintos de bestia…Quizá, solo quizá, realmente corría por sus venas aquella olvidada sangre Bayern.¿Quiere colocar a esa niña en el trono en su lugar?A diferencia del Duque, la niña llamada Dahlia no parecía acostumbrada a ocultar sus emociones.No, ni siquiera parecía querer ocultarlas. Sus ojos, cuando miraba a Adrian, estaban llenos de odio y sed de venganza.Si los dos no trabajaban hacia el mismo objetivo, la sangre volvería a derramarse.El Marqués Gepetto dio una calada a su cigarro, intentando apartar los pensamientos complejos que giraban en su mente.≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪Aroma a rosas. Otra vez esa historia del aroma.Ella miró al Marqués Gepetto, a quien no había visto desde hacía un tiempo.—Madam, ¿Tengo algo en la cara?—No, es por el aroma a rosas que el Duque mencionó antes.—Ah, pregunté a otras personas y dijeron que no notaban nada.—Dicen que yo huelo a rosas. Parece que mi aroma se le ha pegado a usted, Marqués.—Eso es problemático. Parece que el Duque empieza a sospechar de mí.—Usó la excusa de que una mujer podría llevar perfume de rosas, ¿Verdad?El Marqués asintió levemente.—En ese caso… probablemente revisará todas las perfumerías de la ciudad. No sé qué aroma tengo exactamente, pero quizá consiga la lista de quienes compraron ese perfume.—Oh, no…Parecía que el Marqués coincidía con esa posibilidad.—Tendremos que conseguir esa lista y pedir ayuda. De lo contrario, podría meterse en problemas, Marqués.El Marqués Gepetto asintió. Emilia aún no entendía por qué Mikhail insistía tanto en encontrarla.Traducido por: Valiz

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