DUQUE, NO ME HIERAS MÁS Cap. 1
.·:*¨¨* ≈☆≈ *¨¨*:·. Capítulo 1.·:*¨¨* ≈☆≈ *¨¨*:·.
Había un problema en la casa del conde Clemence: su hija mayor, Molitia Clemence. El conde lamentaba la enorme cantidad de dinero que había gastado en ella, ya que siempre estaba enferma en la cama.
Si hubiera una forma de que ella mejorara, su actitud hacia ella podría haber mejorado, pero desafortunadamente, Molitia tenía un cuerpo débil y sus frecuentes enfermedades habían agotado gradualmente el amor de sus padres.
Había pasado más tiempo en su cama que fuera de ella y permaneció enferma en cama mientras otros niños de la nobleza hacían sus debuts en sociedad. Cuanto más tiempo estaba enferma, menos gente la visitaba y más tiempo pasaba sola. Como una figura casi desconocida, muchos rumores se extendieron sobre ella.
Cada vez que la veía, el conde no podía decir una buena palabra a Molitia, y la insultaba, llamándola "niña maldita". Esto llevó a que el conde sufriera más chismes y aumentó aún más su aversión hacia ella. El conde, que no quería ver la cara pálida y sin expresión de Molitia, la confinó a su habitación.
Para Molitia, el calor familiar estaba fuera de su alcance y estaba completamente aislada. Si oía el ruido de su familia afuera, se aseguraba de comer incluso sus comidas en su habitación. La negligencia de sus padres la llevó a recibir un trato frío por parte de otros miembros de la familia; aunque era la hija del conde, no era mejor que el polvo.
Todos eran reacios a interactuar con Molitia. Todos pensaban: "¿Quién sabe cuándo va a morir?". Molitia estaba de acuerdo con esos sentimientos porque su enfermedad se sentía como la muerte para ella. Pero ahora, rompiendo innumerables expectativas de su temprana muerte, ya tenía edad para casarse.
Sin embargo, la respuesta del entorno seguía siendo fría; aunque era la hija de un conde de gran prestigio, nadie había pedido casarse con ella. No había necesidad de adivinar la razón. El conde Clemence, con aspecto enfadado, llamó a Molitia.
"¡Cosa inútil!", su voz resonó por toda la casa.
Una niña que había sido inútil desde su nacimiento, todavía no podía ayudarlo ahora. Su primera hija tenía que hacer un buen matrimonio para que el resto de sus hijos se casaran bien, pero Molitia no tenía ninguna posibilidad de lograrlo.
"¡Cómo pude tener una hija como tú!", gritó el conde. Su mirada penetrante traspasó a Molitia, y su cara, inusualmente pálida, se puso aún más blanca.
"¿Por qué nuestra familia debe sufrir años de este tipo de humillación?".
La cabeza de Molitia se hundió aún más debido a la implacable reprimenda de su padre, "el prestigioso conde Clemence", como lo llamaban en los círculos sociales.
Él buscaba consolidar su posición en la política. Aunque su posición aún era inestable, había una manera de llenar la brecha: con un matrimonio político. Un lazo matrimonial entre dos familias era como establecer un contrato; proporcionaba una oportunidad para fortalecer su relación y construir sus intereses.
Philius Clemence, el conde actual, había hecho lo mismo. Se había casado con su esposa para beneficio de su familia. Su relación con su esposa no era descuidada, pero también era una relación de negocios. Las opiniones de Philius no diferían de las de sus padres. Casarse, tener hijos y luego casarlos en familias excelentes. Para el conde, un hijo era solo una extensión del contrato.
Golpeó bruscamente su puño en el escritorio.
"¿Qué le pasa a mi familia? ¡Cómo es posible que nadie pida tu mano en matrimonio!".
Molitia también estaba molesta; ni siquiera le pidió que no la casara.
El conde miró impotente a su inútil hija: una figura sin vida con labios gruesos. No podía ver ningún encanto en ella.
"Me alegra que haya llegado una propuesta," dijo.
Ante las palabras del conde, Molitia levantó la cabeza. Una propuesta. Cerró los ojos, pensando que podría ser su única salida de esa casa.
"Ha llegado una carta del duque de Linerio proponiendo matrimonio", dijo el conde.
"El duque de Linerio...", murmuró Molitia.
En el momento en que escuchó el nombre, la cara de Molitia cayó. La luz que pensó que había encontrado se apagó en un solo momento. Miró al conde, sacudiendo la cabeza en negación.
"Debo haber oído mal, no se refiere al duque de Linerio, ¿verdad?", preguntó Molitia.
"Sí, me refiero a él," dijo el conde Clemence.
˚₊· ͟͟͞͞➳❥Continuara˚₊· ͟͟͞͞➳❥
Comentarios