Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 90
Capítulo 90La línea entre el fruto prohibido y la salvación (8)El edificio se vino abajo con un estruendo, y las miradas de los habitantes del pueblo se concentraron en él. A diferencia de los mercenarios, distraídos y sin saber siquiera quién podría estar dentro, el cuerpo de Geon-joo reaccionó antes que su mente y salió corriendo, deteniéndose frente a la casa.Llegar había sido rápido, pero una vez ante la vivienda en llamas no había nada que pudiera hacer. Ojalá tuviera habilidades de escarcha como Sa-yoon, o al menos resistencia al fuego. Los artefactos que Sa-yoon le había dado eran en su mayoría de resistencia al frío, así que no servían de nada en esa situación. Atrapado por la frustración, Geon-joo frunció el ceño.Entonces, los restos en llamas se sacudieron hacia arriba.¡Bum!Una vez.¡Bum!Dos veces. Y, finalmente, una tercera.Tras oírse tres estruendos en total, los restos derrumbados colapsaron y fragmentos de madera salieron despedidos en todas direcciones, mientras un pie emergía entre las ruinas.—Oh, listo.Desde el interior del fuego se oyó una voz tranquila, haciendo que toda la preocupación y tensión previas parecieran absurdas. Los ojos de Geon-joo parpadearon con lentitud.—¿Estás bien, pequeñín?—…hng.—Voy a salir ya, así que no llores. Si lloras, me duelen los oídos.Frunciendo el ceño como si estuviera hablando con alguien, Sa-yoon salió con total calma por el agujero que él mismo había abierto. No tenía ni una herida ni una quemadura. Estaba completamente ileso. Su aspecto era tan pulcro como si acabara de salir de una casa ajena tras una visita, lo que hizo que los ojos de los mercenarios se abrieran de par en par.Geon-joo observó, atónito, a Sa-yoon salir cargando en brazos a un niño que nunca había visto antes. Al notar su mirada, Sa-yoon se volvió hacia él y señaló al pequeño con un dedo.—Cárgalo tú.—¿Eh?Antes de que pudiera entender la situación, Sa-yoon se acercó y le pasó al niño. Sin darse cuenta, Geon-joo terminó sosteniendo en brazos al muchacho de complexión frágil, mirándolo con expresión desconcertada.—¿Qué es esto?—El niño que salvé.No había nada más que explicar. Tras responder con sencillez, Sa-yoon retiró la energía de escarcha que lo rodeaba y se sacudió el polvo y las cenizas del cuerpo. Justo en ese momento, como si la situación ya estuviera controlada, se oyó la voz de un caballero ordenando que, tras completar la evacuación, se reunieran.Sa-yoon acomodó su ropa y se dirigió hacia donde estaba Rem. Geon-joo, que seguía sin borrar su expresión de incredulidad, lanzó una mirada al niño que tenía en brazos y luego lo siguió.—Informen de cualquier situación inusual.Ante las palabras de Rem, los mercenarios comenzaron a reportar heridos y desaparecidos desde distintos puntos. A medida que los informes continuaban, el semblante de Rem se ensombrecía. Tras observar el pueblo medio reducido a ruinas, suspiró y se cubrió el rostro con una mano.—Por ahora, apaguemos el incendio. Que todos consigan cubos y traigan agua.El monstruo ya había sido eliminado y tanto el rescate como la evacuación habían terminado. Lo único que quedaba era el fuego, que seguía devorando el pueblo sin dar tregua. A la orden del caballero, los habitantes cooperaron. Sa-yoon tomó los cubos que le entregaban las personas a las que había salvado y se dirigió al pozo, chasqueando la lengua.—Con una habilidad, esto se acabaría enseguida.Si lo reprimía con energía de escarcha, apagar el incendio sería cuestión de nada. Pero que pudiera hacerlo no significaba que debiera hacerlo. Sin saber qué consecuencias podría traer revelar su poder tan fácilmente, Sa-yoon se tragó la molestia y llenó obedientemente los cubos de agua. Al apagar el fuego, mezcló apenas un rastro de energía helada.Lo justo para que las llamas se extinguieran un poco más rápido, sin llamar demasiado la atención.Como resultado, todo el grupo de exploración vació cinco cubos cada uno y logró sofocar el incendio con éxito.—…ahora habrá que pensar qué demonios reportar al señor feudal.Con todo ya bajo control, solo quedaba el informe. El rostro de Rem, responsable principal del grupo de exploración, le resultaba extrañamente familiar. Sa-yoon recordó que, de vez en cuando, Jong-sik se le había acercado con una expresión similar. Mientras sonreía levemente ante ese recuerdo, alguien tiró de la solapa de su ropa.—…disculpe.—Ah.Era el niño al que había salvado hacía un momento. Sa-yoon miró de reojo a Geon-joo, preguntándose cuándo lo había bajado, y este se encogió de hombros mientras señalaba al chico con la barbilla. Quería decir que el pequeño había querido bajar por su cuenta.—¿...te duele algo?—Eh, no.—Entonces está bien.Aunque su casa se había quemado por completo, mientras tuviera brazos y piernas intactos y no le doliera nada, era suficiente. Al decirle que salir con vida de allí en esas condiciones ya era una suerte, Geon-joo frunció el ceño y le dio un codazo en el costado.—¿Cómo puede decirle eso a un niño que acaba de salvarse de morir?—Pero es verdad.—…….Mientras se frotaba el costado, que le picaba de forma molesta, y replicaba, una mirada abiertamente despectiva cayó sobre él, haciendo que las cejas de Sa-yoon se alzaran. Justo cuando estaba considerando darle un golpe, ocurrió.—¿Cómo dijeron que se llamaban ustedes?Rem, que se pasaba la mano por su rostro enjuto, se acercó a Sa-yoon y Geon-joo.—Sa-yoon.—Geon-joo.—Ah, ¡Ya! ¿Yoon y Joo? ¿Dijeron que vivían en otra región antes? Tienen nombres curiosos. En el informe de esta exploración le diré a mi señor, sin exagerar ni ocultar nada, el papel que desempeñaron. Gracias a ustedes, los daños fueron menores, así que me aseguraré de que reciban una recompensa aparte.En la expresión de Rem, al decir aquello, se transparentaba la alegría. Tenía la misma mirada que alguien que acaba de descubrir a un talento excepcional, y ese parecido le provocó a Sa-yoon una sensación incómoda, difícil de explicar. Aun así, asintió con la cabeza. En ese momento, un pequeño niño entró en su campo de visión.—Ah, ¿Y qué haremos con este chico?—¿Hm?—Es el niño que salvé, pero parece que no tiene adónde volver.Sa-yoon señaló de reojo la casa derrumbada. El caballero dejó escapar una pequeña exclamación y miró al niño.—¿Sus padres siguen con vida?—…….Tal vez por estar nervioso al ver por primera vez a un caballero, o quizá por miedo a los extraños, el niño dio dos pasos hacia atrás y luego corrió apresuradamente para esconderse detrás de la pierna de Sa-yoon. Al ver la escena, Sa-yoon soltó una risa incrédula.—¿Y ahora qué?—Parece que confía en ti.—¿Eh?—Fuiste tú quien lo salvó, ¿No? Por lo que veo, parece haber perdido a sus padres. ¿Me equivoco?Cuando Rem preguntó de nuevo, el niño, aferrado a la pierna de Sa-yoon como si fuera su único salvavidas, asintió con la cabeza.No tenía casa ni a nadie que cuidara de él. Con el pueblo hecho un desastre, nadie querría hacerse cargo del hijo de otra persona. Y tampoco había recursos para enviarlo a un orfanato. Esa realidad cruzó la mente de Sa-yoon en un instante. Como si Rem hubiera llegado a la misma conclusión, se frotó la barbilla mientras murmuraba, y luego cruzó la mirada con él.—No hay más remedio. Por el momento, te lo quedarás tú.—¿...perdón?Sa-yoon parpadeó, desconcertado. Había esperado que decidieran dejarlo al cuidado de otra persona o que el señor feudal se hiciera cargo. Pensando que había oído mal, volvió a preguntar, pero Rem se inclinó y acarició la cabeza del niño.—No tiene adónde ir. Tengo entendido que la habitación que usan ustedes es bastante amplia para ser doble. Llevarse a un niño más no debería resultar incómodo.—¿Es realmente necesario?—No es que no haya otras opciones, pero serían complicadas y molestas. Además, ese niño ya depende de ti. ¿No sería cruel dejarlo en un lugar donde no tenga a nadie en quien apoyarse?No era tan lamentable. La respuesta surgió de inmediato y se posó en la punta de la lengua de Sa-yoon, pero pensando en su reputación y estatus dentro de ese mundo, se contuvo. Forzó una leve sonrisa, una que rozaba la mueca burlona.—Si existe otra opción, preferiría esa.—Aun así, es un niño que tú salvaste. Asumir la responsabilidad también te beneficiará. No lo salvaste con malas intenciones, ¿O sí?Aquello parecía una absurda confrontación entre una lanza que lo atravesaba todo y un escudo que lo detenía todo. Rem no cedía con facilidad, y Sa-yoon se tragó un suspiro.Si al menos lo hubiera salvado de verdad por pura bondad, se sentiría menos complicado. Pero Sa-yoon había rescatado al niño únicamente para demostrar su valía. Si no lo hubiera logrado, ¿No habría significado que había perdido una vida por falta de capacidad? Eso habría herido su orgullo.Su intención era consolidar su posición salvando a alguien que nadie más pudo salvar.Visto así, su acto de rescate había sido solo un medio para un fin.Con tantos elogios, incluso una conciencia inexistente comenzaba a dolerle. Sacudiendo la cabeza, Sa-yoon abrió la boca.—No me entusiasma la idea.—¿Y qué harás si no te entusiasma, cuando yo soy tu superior?Tal vez lo dijo en broma, porque Rem soltó una carcajada y le dio dos palmadas en el hombro a Sa-yoon. Ya de por sí irritable, Sa-yoon frunció el ceño. En ese momento, Geon-joo, que había estado observándolo todo, se inclinó rápidamente ante Rem.—Muchas gracias.—Bien, entonces preparémonos para regresar.Aunque quien se quedaba con el niño era Sa-yoon, fue Geon-joo quien dio las gracias, y el caballero que debería haber asumido la responsabilidad se dio la vuelta sin más. Atónito ante la absurda situación, Sa-yoon bajó la mirada hacia el niño que había terminado aceptando sin querer. Como si comprendiera que Sa-yoon estaba en apuros por su culpa, el pequeño se separó de su pierna.—Lo siento…La voz baja y tímida tenía un talento especial para desarmar a cualquiera.Al final, Sa-yoon regresó con el niño montado sobre su caballo y terminó metido en una crianza que no figuraba en su destino. Pensó que algo cambiaría al llegar al castillo del señor feudal, pero Rem disolvió a los mercenarios diciendo que debía ir a informar, sin mencionar una sola palabra sobre el futuro del niño. La pequeña esperanza que había albergado se desvaneció por completo.—…….Sin alternativa, Sa-yoon llevó al niño al alojamiento y lo sentó en la cama. Entrecerró los ojos y lo observó fijamente, como si estuviera interrogando a un traidor. Al ver la escena, Geon-joo chasqueó la lengua y levantó en brazos al niño, que parecía completamente encogido.—Si lo miras así, va a llorar.—No está llorando.—Pero parece que está a punto.Señalando el enrojecimiento bajo los ojos del pequeño, Geon-joo comenzó a darle palmaditas suaves. Tanto la forma de sostenerlo como la manera de tranquilizarlo parecían demasiado naturales, como si no fuera la primera vez que lo hacía. Al verlo, Sa-yoon se recostó con comodidad en el respaldo de la silla.—¿Se te dan bien los niños?—…creo que al menos mejor que a usted, jefe del gremio.—Entonces encárgate tú un poco.Los niños le repelían. Lloraban sin parar, pedían de todo y requerían demasiados cuidados. Con Geon-joo ya tenía suficiente como para criar a alguien más. Al oírlo, Geon-joo respondió que ya pensaba hacerlo y volvió a acariciar al niño.Aún con lágrimas contenidas, el pequeño miró alternativamente a Sa-yoon y a Geon-joo, hasta que, tranquilizado por las caricias, cerró los ojos poco a poco. Tal vez agotado por el desgaste emocional, no tardó en escucharse su respiración suave y regular. Sa-yoon observó al niño dormido y a Geon-joo acomodándolo en la cama, y dejó escapar una risa hueca.Era un niño criando a otro niño.Traducido por: Valiz
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