La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 160
Muy temprano en la mañana.
Berry llevó un recipiente con agua para Radis, destinado a que la señorita se lavara el rostro al despertar. Sin embargo, la doncella se sorprendió al ver lo que la recibía.
En la cama de Radis estaba el propio Marqués Russell, roncando profundamente.
—Mmmph, Radiiis… no seas así…
Incluso hablaba en sueños.
Berry dejó el recipiente sobre la mesa de noche y, con cuidado, abrió las cortinas para dejar entrar la luz de la ventana.
Cuando la luz brillante cayó sin piedad sobre sus ojos, Yves Russell se estremeció y despertó.
—Kgh, ¡Heup…!
Aún aturdido, Yves saltó de inmediato de la cama.
Y tan pronto recobró la conciencia, miró alrededor de la habitación.
La desconcertada Berry intentó detenerlo.
—Mi señor, si hace eso…
—Radis.
Dijo Yves Russell.
—¿Dónde está Radis?
───── •????️• ─────
Inclinándose ante Yves, Allen habló.
—Es mi culpa, mi señor.
—No, es mi culpa que haya logrado escabullirse. No esperaba que me hiciera desmayar con un rostro tan encantador como ese.
Ante la mención de sudesmayo, Allen miró de reojo a Yves, con la expresión cargada de desconfianza.
El rostro de Allen claramente decía,
¿Desmayo? ¿Su Excelencia quiere decir que esa pequeña mano de la señorita Radis lo dejó inconsciente?
Yves agregó apresuradamente.
—Hay algo en ella que no conocemos. No es solo una linda y adorable chica de diecisiete años. Tenemos que considerarla como una caballero entrenada.
—¿Perdón? ¿La señorita es una caballero? ¿Qué quiere decir? Según se sabe, la señorita Radis solo aprendió esgrima básica de su tutor familiar.
Al simple mencionar de aquel maestro de esgrima, Yves dejó escapar un suspiro de fastidio.
—No sé cómo llegaron a conocerse, pero resulta que ese maestro suyo, llamado Armano, en realidad es Daniel Sheldon de los Caballeros del Dragón Blanco.
—¿Eh…?
Mientras intentaba organizar sus pensamientos al explicarle esto a Allen, Yves tamborileaba los dedos sobre el escritorio.
—¿Recuerdas la desaparición de Sir Sheldon?
—Por supuesto. Sir Sheldon desapareció mientras recorría varias ciudades del sur investigando los movimientos de los monstruos.
—Resulta que ese hombre se estuvo escondiendo en la Casa Tilrod mientras se hacía pasar por maestro de esgrima.
El asombro de Allen fue tal que sus fosas nasales se ensancharon como las de un bisonte.
Yves continuó.
—¿Quién habría imaginado que Daniel Sheldon, uno de los caballeros en los que más confía el Emperador, se convertiría en maestro de esgrima y tomaría como discípula a una niña de una familia pobre del campo? Ni siquiera alcanzo a comprender en qué pensaba Sir Sheldon en ese momento, y lo que le enseñó no se limitaba al nivel de defensa personal.
—Entonces… cuando la señorita Radis salía a dar sus paseos nocturnos antes, ¿En realidad estaba cumpliendo con sus deberes?
Ante eso, las cejas de Yves se fruncieron.
—¿Deberes…? ¡Qué deberes!
Pero Yves gimió, llevándose la frente con una mano grande como si lo hubiera golpeado un dolor de cabeza.
Tras un momento, Yves habló otra vez.
—Tengo la corazonada de dónde pudo haber ido Radis. Ojalá no sea allí, pero… debemos confirmarlo.
Yves Russell se levantó de su asiento.
Allen trajo la espada del Marqués y habló con expresión pensativa.
—Pero… ¿Por qué Sir Sheldon permaneció en la Casa Tilrod?
El solo escuchar el nombre de Daniel hacía que Yves rechinara los dientes, pero en su lugar acarició su barbilla.
—¿Cómo podríamos saber lo que piensa ese hombre? ¡Ni uno solo de esos Caballeros del Dragón Blanco está bien de la cabeza! Cuando quedaron encadenados al Geas, también sus cerebros debieron haber quedado encadenados.
—……
Para no irritar más al Marqués, Allen cerró la boca y lo ayudó en silencio a prepararse para la salida.
Allen coincidía en que los Caballeros del Dragón Blanco no eran normales.
Pero esto no significaba que pensara que estaban mal de la cabeza, como decía Yves, sino que, en términos de emergencias, ciertamente no eran comunes.
En particular, Daniel Sheldon era el caballero más favorecido por el Emperador porque poseía tanto destrezas literarias como militares, además de una mente flexible entre caballeros tan rectos.
Un caballero como él no habría permanecido en la Casa Tilrod durante tantos años sin una buena razón.
Mientras Allen se perdía en sus pensamientos, frunció el ceño por un momento.
¿Armano…? Creo que he escuchado ese nombre en alguna parte…
───── •????️• ─────
Frente a la puerta de piedra, Radis y Robert se quedaron paralizados por un instante.
Robert fue el primero en hablar.
—¿Esta… es la región prohibida?
—Estoy segura de que lo es…
Lo que los dejó tan impactados fue la apariencia de la región prohibida.
Tal como la conocían, la región prohibida era un bosque acromático completamente cubierto por una espesa niebla persistente.
Sin embargo, al atravesar la puerta de piedra, eso no fue lo que vieron.
La neblina matutina brillaba dorada bajo los rayos del sol.
Con musgo cubriendo los troncos de los árboles, era una clara señal de que la vegetación tenía una abundante fuente de agua cerca, y en cada extremo de las ramas colgaban capullos gordos que parecían estar a punto de florecer en cualquier momento.
Luego, una brisa fresca pasó, llevando consigo el olor de la tierra húmeda entre los enormes árboles. Incluso podían escuchar el canto de los pájaros desde algún lugar cercano.
En resumen, el bosque justo detrás de la puerta de piedra parecía un bosque común lleno de vitalidad.
—Pero… este debería ser el lugar correcto…
Traducido por: Valiz
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