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La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 159


Radis despertó con la voz de Robert llamando su nombre.

—Radis.

Cuando abrió los ojos, Robert ya había organizado sus bolsas, preparado para marcharse de inmediato.

Robert la miró de reojo y dijo:

—Dormiste bien, considerando que dijiste que no dormirías.

Mientras lo miraba fijamente sin comprender, Radis se levantó apresuradamente del suelo.

—¿Cuánto tiempo estuve dormida?

—Unas tres horas.

—Oh, por Dios. Debería haberme despertado, Capitán.

Radis se quitó la capa de Robert, la enrolló y se la devolvió.

Al recibirla, Robert apretó los labios y lentamente se la puso de nuevo.

—…dormías tan bien que ni siquiera quise despertarte.

Mientras Radis arreglaba sus cosas, sintió que su rostro se encendía de rojo.

Ya con su bolsa al hombro, de pronto abrió los labios con una sonrisa.

—Tuve un sueño.

—¿Un sueño?

—Un sueño en el que me reencontraba con todos. Tez, Thierry, Rusty, Laszlo… todos corrían a verme, igual que usted, Capitán.

Mientras limpiaba la hoguera, Robert frunció un poco el ceño al escuchar eso.

—Yo no corrí.

Radis frunció los labios y entrecerró los ojos.

—Bueno, está bien. Usted no vino corriendo hacia mí, Capitán, pero todos en mi sueño sí lo hicieron. ¿Está bien así?

—…está bien.

Robert pisoteó las brasas para apagarlas por completo y luego golpeó la pared con las suelas de sus botas, una a una, para sacudir las cenizas.

Después volvió a hablar.

—Te aconsejo que no tengas demasiadas esperanzas. Los milagros no ocurren tan fácilmente. Probablemente no nos recuerden.

Radis se encogió de hombros.

—Yo también lo creo. Pero igual seré feliz de verlos vivos otra vez.

Alcanzando a Robert, que ya había comenzado a caminar, Radis preguntó:

—Capitán, cuando entró en contacto con la piedra mágica del dragón, ¿Acaso su sangre la tocó?

Robert trató de recordar por un momento, pero pronto negó con la cabeza.

—Solo clavé mi espada bajo su escama invertida. No estoy seguro de si era la piedra mágica del dragón.

—Entonces, quizá con sangre…

—¿Qué quieres decir con eso?

—Capitán… esto es solo una suposición, pero ¿Quiere escucharla?

Radis habló sobre la piedra mágica que había traído de debajo del Árbol del Inframundo al final de su vida pasada.

Escuchándola en silencio, Robert asintió.

—Yo también pienso que las piedras mágicas son la clave aquí. Cuando fui a la mansión Tilrod a verte en ese entonces, todo estaba hecho un desastre. Oí que la piedra mágica había desaparecido. En ese momento pensé que era la piedra mágica de Arachne, pero… quizá era otra cosa.

Cuando surgieron malos recuerdos del pasado, Radis sintió un sabor amargo en la boca.

Deliberadamente habló con un tono más serio para sacudirse aquella dolorosa memoria.

—Pero Capitán, incluso si vamos ahora a la región prohibida, esa misma piedra mágica ya no estará allí.

—¿Lo comprobaste?

—Sí. Y no solo eso… todo el lugar se sentía extraño. El monstruo que vivía cerca del Árbol del Inframundo se había debilitado, casi como si hubiera envejecido.

Radis recordó lo que había pasado en la región prohibida en ese entonces.

—Si hubiera sido igual que antes, Arachne debería ser poderosa, considerando lo fuerte que debería ser ese monstruo dentro de diez años. Sin embargo, lo vi morir con mis propios ojos, casi como si se hubiera autodestruido.

Robert se detuvo de golpe, y el rostro de Radis casi chocó contra su espalda.

—¿Capitán?

—¿...Arachne? ¿Estás diciendo que fuiste a la región prohibida y te encontraste con Arachne?

—Sí.

—¿Con quién fuiste a la región prohibida? ¿Fuiste con el escuadrón de sometimiento del marquesado?

—Eh…

Radis intentó medir la reacción de Robert.

Al examinar su expresión, estaba segura de que estaría en problemas si decía la verdad.

Aun así, decidió mezclar algo de verdad en su mentira piadosa.

—…con un par de mercenarios.

Al fin y al cabo, Gorz y Luke eran mercenarios.

Sin embargo, al volver a observar la reacción de Robert, la mentira no parecía surtir efecto.

Casi resignado, Robert dijo:

—Acabas de regresar de las puertas de la muerte, pero parece que recibiste dos milagros de ese tipo. No cuentes con que haya una tercera vez, así que prométeme que no volverás a hacer cosas tan imprudentes.

—Sí, señor.

Temiendo que Robert siguiera regañándola, Radis se apresuró a continuar su relato.

—En cualquier caso, Arachne murió después de que coloqué el huevo en el lugar donde recogí la piedra mágica en la vida pasada.

—¿Huevo?

—Bueno…

Radis estaba a punto de decir que oyó a Arachne llamar al huevo con el nombreKronos, pero se detuvo.

No podía decir abiertamente que de alguna manera podía entender el idioma del monstruo. Todavía le incomodaba mucho.

—…era un huevo brillante.

Robert respondió:

—Entonces cambió.

—Sí, cambió. Arachne está muerto, y hay un huevo donde debería estar la piedra mágica.

—Puede que algo más haya cambiado ya. Pronto podremos confirmarlo.

Ante las palabras de Robert, Radis miró al frente.

El final del largo pasaje apareció al fin, y allí se hallaba la puerta de piedra que servía como entrada a la región prohibida.

Traducido por: Valiz

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