La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 156
Ahora que lo pienso, ¿Qué pasó con esos tipos?
Al pasar por la base del Gremio de Mercenarios Kingsnake, Radis recordó de manera natural a Gorz y Luke.
Sin embargo, la base estaba vacía cuando pasó por allí.
Seguramente ya se habrán mudado. Es una pena no poder regañar a esos despreciables mocosos por mí misma, pero no necesito seguir recordando cuánto maldijo Tez este lugar.
Radis pasó junto a la taberna en ruinas y se dirigió hacia el bosque.
El sendero no era claro, pero por fortuna aún quedaba un rastro.
Podía encontrar fácilmente los dos árboles altos que le resultaban familiares.
Frente a la cueva, Robert preguntó.
—¿Así que este pasaje conduce a la región prohibida?
Radis sacó la antorcha que había preparado con anticipación y la encendió.
—Es sorprendente, ¿Verdad? Pero es cierto. Logré llegar a la región prohibida a través de este camino, así que estoy segura de ello. El túnel es largo, pero he preparado suficiente equipo y provisiones. Tú y yo estaremos bien, Capitán.
De pronto, Robert le sujetó el brazo.
—¡No me digas que…!
Cuando Radis estaba a punto de encender la antorcha con las brasas que haría con el maná de sus dedos, levantó la vista sorprendida.
Ella era quien estaba impactada, pero Robert apartó su mano tan bruscamente que fue como si se hubiera quemado.
Consiguió hablar de nuevo con una voz ligeramente temblorosa.
—¿...tú, tú fuiste a la región prohibida?
Radis no entendía por qué estaba tan sorprendido.
—Sí, ocurrió que me involucré en cierto incidente, así que…
—……
Sin dejarla terminar, Robert se frotó el rostro con la palma, como atormentado por aquello.
Al final, Radis alcanzó a escuchar el murmullo que salió de sus labios como un arroyo.
—…no debería haberte traído aquí.
Tomó la antorcha de la mano de Radis y entró a zancadas en la cueva.
Luego, echando una mirada atrás, dijo.
—Si no puedes seguirme el paso, regresa a este lugar y espérame aquí.
Radis estaba a punto de responder que sí, pero entonces…
Antes de que pudiera contestar, Robert usó su maná para correr hacia adelante, tan rápido como el viento.
Quedándose sola, Radis frunció el ceño y murmuró con fastidio.
—Solo dime que me quede atrás, ¿Por qué no?
Ella también empezó a correr, intentando alcanzar el resplandor distante de la antorcha.
Mientras hacía circular maná por todo su cuerpo para no quedarse sin fuerzas, Radis recordó el pasado.
En aquel entonces, ella y la escuadra de subyugación habían abierto un camino rudimentario en la entrada de Monsterwood debido a lo frecuente que iban y venían. Aun así, no podían montar a caballo dentro del bosque por lo accidentado del terreno.
El único medio de transporte disponible en el bosque eran los propios pies.
Como la escuadra debía atravesar el oscuro bosque lleno de monstruos, cada uno tenía que cargar también su equipo de campamento y alimentos.
Pensando en esos tiempos agotadores, consideró que podría correr por este pasaje tan liso todo el día.
La vez pasada, tardé tres días porque llevaba conmigo dos bultos inútiles. Pero esta vez, si avanzamos bien, podríamos llegar en solo uno o dos días…
Radis perdió la noción del tiempo de cuánto corrió.
La antorcha estaba cada vez más cerca, pero ella también se quedó poco a poco sin aliento, aunque corría con la ayuda del maná.
Y cuando alcanzó la luz resplandeciente, encontró la antorcha encajada entre dos ladrillos derrumbados y a Robert sentado junto a ella.
Ni siquiera parecía estar sin aliento.
—Descansemos un poco.
Sin querer que la descubrieran jadeando, aún de pie, Radis sacó su cantimplora y bebió su contenido de un trago.
Luego, se atragantó.
Mientras intentaba golpear su pecho, Robert le dio palmadas en la espalda.
—Tú, en serio…
De algún modo, parecía que en esas palmadas pesadas estaban contenidas sus emociones.
—¡C-Capitán! ¡Duele!
—¡Porque tú…!
Era raro, pero Robert se enojaba de vez en cuando. Aun así, al ver que el rostro de Radis se había puesto tan rojo como una granada, contuvo su temperamento.
—Por favor. Si te resulta difícil, dímelo.
Secándose los labios húmedos con la manga, Radis respondió.
—Aunque no me resulta difícil.
—……
Al escucharla, Robert suspiró profundamente.
Por supuesto, ella no quería mostrar signos de estar esforzándose, pero como Robert se volvió a sentar, no pudo seguir de pie.
Al sentarse suavemente frente a Robert, Radis lo miró.
Y Robert también la miraba a ella. Mientras estaba sentado en una postura erguida, preguntó.
—¿Puedo preguntar por qué estás viviendo en la residencia del Marqués?
Ante la pregunta, las mejillas de Radis se tiñeron de rojo de inmediato.
Capitán, la razón es simple. Es porque el Tercer Príncipe, el hombre más guapo de todo el Imperio, parece haberse enamorado de mí a primera vista. ¡Jajaja! El Marqués Russell lo notó, y por eso me llevó de vuelta a su marquesado para formar conexiones con Su Alteza.
¿Cómo podría decir semejante cosa con sus propios labios?
Intentando —y fracasando— sonreír, Radis respondió con otra cosa, tartamudeando.
—Es como su v-vasalla… o algo así.
—……
¿Sería por la antorcha?
Una ligera sombra se proyectó en la expresión de Robert.
Radis siguió tartamudeando.
—¿E-El Marqués fue demasiado grosero con usted, verdad? Como tal vez sepa… la Casa Russell y la Casa Roderick no tienen buenas relaciones. Probablemente sea por eso. En realidad no es una mala persona.
Robert dejó escapar una pequeña risa.
—Lo conocí en la vida anterior. No es tan malvado como dicen los rumores, pero sigue siendo evidentemente arrogante y codicioso.
Radis no tuvo más remedio que admirar el ojo crítico de Robert para las personas.
Sin embargo, como ella era una vasalla temporal del Marqués arrogante y codicioso en cuestión, en lugar de estar de acuerdo, decidió guardar silencio al respecto.
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios