La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 145
En el momento en que escuchó el ataque de Bronson, que parecía ser solo un saludo inofensivo, los labios de Yves Russell se endurecieron.
—¿No es demasiado pronto para llamarlo primavera todavía?
Allen se interpuso entre Yves, que estaba a punto de soltar un temible aura negra, y Bronson, que se quedó desconcertado.
—Bien, hay mucho en la agenda de hoy, así que comencemos la reunión.
Los demás administradores rápidamente entendieron la situación y ya no mencionaron el chaleco, pero Yves se fue sintiendo cada vez más angustiado a medida que pasaba el tiempo.
¿Por qué tuve que elegir verde?
Eligió ese chaleco por la simple razón de que se parecía más al negro.
Pero hubo algo que olvidó por un momento.
Su tía, la esposa del hermano menor de su padre, tenía los ojos verdes.
—……
Cuando se dio cuenta de ese hecho, ya no pudo concentrarse en la reunión.
—Eres tan obstinado como siempre, por Dios.
Ya ni siquiera podía recordar el rostro de su tía.
Sin embargo, las crueles palabras de aquella mujer se habían incrustado en su corazón como espinas, y nunca podría olvidarlas.
Yves intentó con todas sus fuerzas escuchar a los administradores.
Sin embargo, sus palabras le sonaban ahora como ruido blanco.
Como aquel eco horrible y zumbante en medio del bosque brumoso donde una vez había quedado atrapado…
—¡No puedo soportar esto más!
Fue dentro de una carreta cuando su tía había chillado esas palabras hacia su tío.
—¡Este mocoso debería haber muerto con esa gente!
—¡Tú, basta! Este chico tiene ojos dorados. Sabes lo que significa, ¿Verdad? Necesitamos a este chico.
—¿Estás loca? ¡Eso es solo una superstición!
De pronto, Yves Russell se dio cuenta de que sus palmas estaban húmedas.
Miró fijamente sus manos.
Con la fuerza con la que las apretaba, en el dorso se le marcaban venas que parecían raíces de árbol.
Bajó las manos de la mesa. Allen lo miraba con preocupación en los ojos.
—Su Excelencia, ¿Se encuentra bien?
Yves Russell respiró hondo antes de responder.
—Hoy me siento un poco fatigado. Como ya se atendieron los asuntos urgentes de la agenda de hoy, escriban un informe con el resto y envíenlo a mi despacho. Marcel estará allí para recibirlo.
Poniéndose de pie, Yves se frotó los ojos cansados.
Al regresar a su habitación, lo primero que hizo fue quitarse el chaleco y descargar su frustración sobre él, pero no se sintió mejor.
Lo único que quería era arrastrarse hasta la cama e hibernar los próximos días, cubierto por completo con sus mantas.
Sin embargo, tendría que asistir a una cena apenas una hora más tarde con los comerciantes que habían venido a visitar Larrings.
Respiraba con fuerza, los ojos fuertemente cerrados, pero escuchó la aparición de su tía detrás de él, gritando…
—¿Eso es todo lo que puedes hacer? ¡Eres tan inútil!
Luego apareció también su tío, con todo el cuerpo empapado en sangre.
—Todo es por la familia.
Después Ashton, a quien le habían arrancado un hombro.
—¿Fuiste tú quien hizo esto?
Incapaz de soportarlo más, Yves Russell se sujetó el pecho.
Jadeaba con dificultad.
El espacio familiar a su alrededor parecía cerrarse sobre él, a punto de devorarlo.
Yves salió disparado de su propia habitación, abriendo la puerta con todas sus fuerzas.
—¡…!
Pero Radis estaba parada allí en el pasillo.
Con una capa negra.
Con los ojos muy abiertos como un conejo asustado, Radis preguntó con voz nerviosa.
—No, digo, n-no es que vaya a salir ahora mismo, sino que… vine a d-decirle que he tomado prestada su capa…
En su estado actual, Yves ni siquiera pudo registrar la pobre excusa de Radis en ese momento.
Yves se acercó al ángel oscuro frente a él y la atrajo hacia su abrazo.
Sintió su calidez desde el pecho.
En ese instante, estaba tan agradecido por su presencia que casi lloró.
Todo a su alrededor intentaba devorarlo, acorralándolo lentamente hasta que no pudiera escapar.
Al menos, así era.
Pero ahora, mientras estuviera en los brazos de su ángel, estaba a salvo.
Desesperadamente, se apoyó en ella.
Su cuerpo tembloroso anhelaba su calor. Se inclinó y rozó con la frente la curva de su cuello, inhalando la fragancia agradable de su cabello.
Por otro lado, el único pensamiento que pasó por la mente de Radis fue este:
¿Qué demonios?
Estos días, estaba ocupada buscando una oportunidad para ir a Monsterwood.
Sentía como si su cabeza fuera a estallar de tantos pensamientos, y parecía que la única manera de despejarla era blandir su espada cuanto quisiera.
Pensó que sería un desperdicio ir al bosque con su ropa buena, y que sería mejor pedir prestada una de las capas viejas del Marqués. Así que se coló en el vestidor de Yves y robó una.
Pero entonces, Yves la sorprendió con las manos en la masa.
El mayor problema, sin embargo, no era que hubiera tomado a escondidas una de las capas del Marqués, sino el hecho de que estaba a punto de escabullirse fuera de la residencia.
Y como era de esperarse, Yves de repente se lanzó hacia ella y comenzó a aplastarla en sus brazos con fuerza.
¿Tortura por presión?
Pero no sentía dolor como para llamarlo así.
Además, la condición de Yves parecía bastante inusual.
Como estaban tan cerca, ella podía sentir ahora mismo su corazón latiendo muy fuerte y de manera muy errática.
Y respiraba tan rápido que parecía como si hubiera corrido a toda velocidad.
Radis levantó la mano y le dio unas palmadas en el hombro.
Traducido por: Valiz
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