La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 144
—No estoy muy segura.
Ahora las cejas de April estaban fruncidas.
—Ha pasado casi diez años desde que empecé a estar a cargo del guardarropa de Su Excelencia. En todo ese tiempo, solo hubo una vez en la que el Marqués usó ropa que no fuera negra.
—¿Una vez?
—¿Una vez? ¿Cuándo fue eso?
Radis se sorprendió al escuchar que había habido otra ocasión, pero parecía que incluso Berry y las demás doncellas también estaban impactadas.
—¿No lo recuerdan? Su Excelencia usó túnicas blancas para su ceremonia de mayoría de edad.
—¿Qué? Pensé que incluso en su ceremonia de mayoría de edad había usado negro.
Entonces Nicky respondió.
—Usó esas túnicas blancas… por un tiempo muy breve. Creo que solo fueron como diez minutos. Tan pronto como terminó la ceremonia, se la arrancó de encima.
—Arrancó…
—Entonces quieres decir que el Marqués no solo se la quitó…
Nicky llevó ambas manos a su pecho y formó dos puños apretados.
—Literalmente. Arrancó esas túnicas y salió de ahí.
—Ese tipo, de verdad.
April le dio un codazo a Nicky en el costado y dijo:
—Deja de bromear.
—De cualquier manera, por eso me pareció que Su Excelencia ha asumido un gran desafío hoy.
—Ya veo.
April sostuvo una mejilla con la palma de la mano y dejó escapar un suspiro.
—Ustedes deberían saber lo doloroso que es para mí estar a cargo de la ropa de Su Excelencia. Solo negro, negro y más negro. Aun así, ha mejorado un poco en estos días. A veces usa camisas blancas de vestir de vez en cuando, y estamos intentando fingir que no sabemos que poco a poco va colando algunos colores oscuros distintos.
—Entiendo…
Por dentro, Radis solo podía pensar que si April hubiera escuchado el discurso de Yves sobre suángel oscuro, también sabría que su inclinación por la ropa negra se debía a las alas negras del ángel.
Bebiendo de su taza llena de té de limón, Radis se preguntó a sí misma,
Si le resulta tan difícil, ¿Por qué se esfuerza tanto en practicar algo así?
───── •????️• ─────
—¡Esta cosa… me molesta tanto…!
Yves siguió sacudiendo el dobladillo de su chaleco verde hasta llegar a su despacho.
Pero no había nada que pudiera hacer.
Todo era por lo que Olivier le había dicho el otro día.
—La sola vista de ropa negra que parece de luto me repugna. Para ser más preciso, quizá es un sentimiento más cercano al rechazo.
—Maldita sea, no lo sabía.
Pero no era raro no saber este hecho.
La vida privada de Olivier estaba celosamente guardada.
Nadie excepto los más cercanos a Olivier habrían sabido de sus preferencias.
De hecho, solo unas pocas personas habían estado al lado de Olivier a lo largo de los años, y los más cercanos a él podían contarse con una mano.
Y en realidad, tampoco eran personas normales.
Quizá podría decirse que resultaba más difícil conseguir información sobre qué desayunaba Olivier que sobre el diagnóstico exacto de la reciente dolencia del Emperador.
Yves había hecho esfuerzos tan laboriosos para romper los muros de hierro de Olivier.
Aunque Yves odiaba las reuniones sociales con toda el alma, fue al norte y asistió a banquetes celebrados por la familia imperial, y cada vez que se cruzaba con Olivier, rondaba al Príncipe con todas sus fuerzas.
Como resultado, consiguió organizar el banquete de cumpleaños de Olivier la última vez, pero la respuesta de Olivier fue, como siempre, fría.
Yves había gastado incontables horas, dinero y mano de obra, y aun así el resultado fue solo eso.
Y ahora, no podía creer que todo se redujera a su ropa negra.
—Maldición. ¿Por qué no le gusta el color negro? No hay otro color en el mundo tan cómodo…
No podía entender la lógica del Príncipe en absoluto, pero no había nada que pudiera hacer.
Era imposible cambiar los gustos de Olivier, así que Yves tendría que ajustarse y adaptarse a los estándares del Príncipe.
Tuvo suerte de enterarse ahora.
Al final, Yves tomó una decisión.
Bien. Consideremos un éxito si logro llevar este chaleco todo el día.
Era un desafío que él mismo se había impuesto, y era del tipo de persona que tenía que triunfar una vez que se decidía.
Con toda honestidad, esto era difícil para él.
Se sentía como si tuviera padrastros en los diez dedos de sus dos manos, y estaba tan consciente de ellos que sentía que moriría porque era diez veces más doloroso tener que contenerse de arrancárselos.
Aun así, Yves aguantó.
Casi no hizo nada de trabajo en su despacho, pero no importaba.
Para eso debía aparecer Marcel.
Sin embargo, por la tarde tuvo tres reuniones seguidas, grandes y pequeñas.
No pudo concentrarse en las reuniones en absoluto. Además, tuvo que poner todo su empeño en ocultar su nerviosismo.
Se volvió un poco más soportable cuando llegó la hora de ajustar el próximo calendario de subyugación. Revisó los informes que Lux había enviado junto con Ardon, el capitán de caballería del marquesado.
Ardon no dijo una palabra sobre su chaleco.
Fuera por consideración hacia Yves o porque el caballero simplemente no se interesaba en esas cosas, Yves pudo superar esa reunión con bastante comodidad.
Sin embargo, no fue lo mismo en su reunión con los administradores del marquesado.
Los ojos del administrador Bronson se abrieron de par en par mientras decía las siguientes palabras.
—¡Ohh! Pero esto… ¡Parece como si la primavera hubiera llegado temprano al Marquesado!
Traducido por: Valiz
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