La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 135
Aparte del cabello rubio y los ojos verdes de Margaret, parecía que Jurich también había heredado los aspectos negativos de su madre.
Sin detenerse a tomar aire, Jurich continuó y continuó, soltando una palabra denigrante tras otra. La manera en que sus fosas nasales se ensanchaban durante su arrebato la hacía parecer una mini-Margaret.
Cuando Radis se dio cuenta de esto, sintió como si le hubieran cortado las venas y todo su cuerpo estuviera desangrándose.
Tambaleándose hacia adelante, se aferró al hombro de Jurich.
—¡Jurich…!
En su vida anterior, Jurich no había sido así con Radis.
La única persona que la atormentaba era Margaret.
Margaret era una madre dulce y amable solo con David y Jurich.
Se mostraba especialmente afectuosa con Jurich, su hija favorita. Jurich siempre había sido una Princesa inmadura.
A veces discutía con David, pero eran simples peleas.
Jurich era una chica encantadora que siempre sonreía dondequiera que iba.
—Como la hija mayor de la familia Tilrod, ¿No tienes ningún sentido de responsabilidad? ¡Como eres la mayor, deberías cuidar de nuestros padres! ¡Debes preocuparte profundamente por el futuro de David porque él es el pilar de nuestra familia! ¡Y debes cuidar de mí, tu hermana menor! ¡Estás obligada a hacer todo eso!
La Jurich de catorce años nunca había sido el tipo de niña que gritara de esa manera, ni era del tipo que tuviera veneno en la punta de la lengua.
Radis miró hacia abajo a Jurich, con los ojos llenos de lágrimas. Estaba decepcionada.
Los labios de Jurich estaban teñidos de rosa, pero, si se observaba con atención, eran abrasiones abiertas por todas partes.
Aparte de eso, mientras Jurich señalaba a Radis, las pequeñas uñas que se podían ver estaban irregulares y descuidadas.
—¡¿Q-Qué miras, eh?!
Cuando Jurich se dio cuenta de que Radis estaba mirando su mano, rápidamente la escondió detrás de su cuerpo.
Radis sintió como si el pecho se le desgarrara.
Yo no estuve allí… así que fue redirigido a Jurich de esta forma.
Esa revelación casi hizo que Radis se derrumbara.
Radis se volvió hacia Margaret.
Mientras la mirada en sus ojos se oscurecía, era como si contuviera las profundidades del océano en la noche, lleno de desesperación.
Margaret, al encontrarse con esa mirada tan distante, no pudo evitar estremecerse.
Radis abrió lentamente los labios para hablar.
—¿Debes… realmente hacer esto?
Margaret se irguió ante las palabras de Radis.
—¡Ja! ¿Yo? ¡¿Hacer qué?!
—¿Debes destruir a una persona… sin detenerte nunca?
—¿Quéee?
Radis sujetó el brazo de Jurich.
Frustrada, Jurich intentó zafarse del agarre de Radis, pero no pudo.
—¡Suéltame! ¡Te digo que me sueltes!
Radis tomó la mano de Jurich y la levantó al nivel de los ojos de Margaret.
—Mira. ¡Mira cuánto estás destruyendo a tus hijos!
—¡No tienes derecho a decir tal cosa!
Margaret apartó con todas sus fuerzas la mano de Jurich.
Su paciencia se había agotado.
Perdiendo la cordura, Margaret empezó a gritar justo en la cara de Radis.
—¿Vas a predicarme ahora? ¡Perfecto, lo estás haciendo tan bien ahora, ¿No?! ¿Crees que ya te convertiste en la esposa del Marqués? ¿Estás presumiendo? ¡Entonces al menos cuida de tu propia familia! ¿Por qué ni siquiera tienes el sentido suficiente para desviar dinero de regreso a tu casa? ¡No eres más que una cabeza hueca que ni siquiera puede cuidar de su propia familia! ¡¿Cómo te atreves a responderle a la madre que te dio a luz cuando ni siquiera has tomado el humilde puesto de concubina?!
Porque, a diferencia de la sucia imaginación de Margaret, Radis no estaba allí para ser la amante de Yves.
Pero Radis no podía decirlo allí, Allen estaba justo presente, observando aquel espectáculo. Se mordió la lengua, y si moría por morderse la lengua, entonces moriría antes que responder a eso.
Sin remedio, no tuvo más opción que soltar el brazo de Jurich.
Cuando Radis retrocedió tambaleándose, la voz de Margaret se alzó aún más.
—¡Egoísta, ingrata! ¡Asegúrate de dar a luz a una hija igual que tú! ¡Entonces entenderás lo que siento!
En ese momento, las puertas principales se abrieron de golpe.
Del otro lado del vestíbulo, una elegante anciana apareció a través de las puertas.
Era Mariel Russell, la matriarca de la familia de dos generaciones atrás y la abuela de Yves Russell.
Usualmente, se comportaba con gran dignidad.
Sin embargo, en ese instante, Mariel emanaba una presión abrumadora hacia su entorno, como una reina airada.
Mientras sus ojos escaneaban a la multitud, todos los presentes se convirtieron de repente en pecadores, y se vieron obligados a bajar la cabeza.
Con la aparición de Mariel, Margaret recuperó la cordura y le lanzó una pregunta a Radis.
—Tú, ¿Quién es esta persona? Explícame qu…
Como si esa fuera la señal, Mariel Russell avanzó.
Empujó las puertas con fuerza y marchó directamente hacia Margaret. El sonido agudo de los tacones resonó por todo el suelo de mármol.
Entonces, con una mano enguantada, ¡ZAS!
Mariel abofeteó a Margaret en toda la mejilla.
—¡Huuuuk!
—¡…!
Jurich, que había estado temblando desde que Radis la había agarrado del brazo, soltó un audible jadeo como si estuviera a punto de desmayarse.
Y Radis tampoco pudo evitar sorprenderse.
Margaret gritó.
—¡¿Q-Qué crees que estás…?!
Pero Mariel no se detuvo.
¡ZAS! ¡ZAAAAS—!
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios