La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 116
—Entonces, ¿Por eso le gusta tanto el color negro?
—Sí. Fue lo único a lo que me pude aferrar durante mucho tiempo después de eso. A estas alturas, creo que ya se volvió un hábito.
Radis tuvo un pensamiento.
Qué suerte que Yves no se haya encontrado con un ángel rosa o un ángel color chartreuse.
Aun así, no lo dijo en voz alta.
En cambio, le dio unas palmaditas en el hombro a Yves, que seguía envuelto en su manta.
—Ya veo.
—Hmph.
Como si estuviera actuando con infantilismo, Yves frunció los labios.
La expresión que puso era curiosamente tierna, así que Radis se rió.
—Ganaré la próxima vez.
—Claro que sí.
—Ganaré, y también te haré una pregunta.
—¿Hay algo que quiera preguntarme?
Desconcertado por su comentario, Yves murmuró vagamente.
—Ah… eh… algo así… ¿No?
Radis se rió.
—Será mejor que piense en una pregunta con anticipación. Si no lo hace, puede que no se le ocurra ninguna buena.
—S-Sí…
Entonces, se escuchó un golpe en la puerta. Era Lina, la mayordoma y encargada general de la casa.
Yves preguntó con tranquilidad.
—¿Ya es hora de comer?
Sin embargo, la respuesta de Lina vino acompañada de sus ojos bien abiertos.
—¡Ha llegado una carta del Palacio Imperial!
—¿Del Palacio Imperial?
Yves extendió una mano, pidiendo la carta.
Pero entonces Lina mostró la carta y reveló el destinatario.
—¡Está dirigida a Lady Radis!
—¿A mí?
Con una expresión perpleja, Radis abrió el sobre.
Cuando Lina entró en la habitación, Yves se sintió un poco cohibido por estar todavía bajo las cobijas, todo envuelto como un cangrejo ermitaño. Así que, mientras tanto, salió de la manta.
Y al ver las mejillas de Radis enrojecer levemente mientras leía la carta, preguntó apresuradamente.
—¿De qué se trata? ¿De quién es? ¿Del Tercer Príncipe? ¿Qué dice?
—…
Radis leyó la carta sencilla una y otra vez, más de dos o tres veces.
El contenido de la carta era el mismo, no importaba cuántas veces la leyera.
—Es repentino, pero Su Alteza… quiere reunirse conmigo esta tarde…
—¡Ay, madre mía!
En lugar de la confundida Radis, quien habló fue Lina. Aplaudió con entusiasmo y se regocijó.
—¿Su Alteza el Tercer Príncipe la ha invitado a una cita?
Al oír la palabracita, las pupilas de Radis temblaron salvajemente, como si hubiera un terremoto.
Desconcertada, miró a Yves.
Pero entonces, las pupilas de Yves también temblaban.
Radis preguntó con voz temblorosa.
—¿Q-Qué debo hacer?
—¡Dios, ¿Qué más podrías hacer?!
Una vez más, en lugar de Yves, Lina fue quien respondió. Con tal deleite, agitaba los brazos, sin poder contener su emoción.
—¡Primero que nada, el mensajero Imperial está esperando, así que lo mejor sería enviar una respuesta diciendo que irá! ¡Y después de eso, métase rápido en el baño y luego escoja un vestido!
—Uhh…
—¡Ohohoho! ¡Esta Lina la cuidará muy bien, Lady Radis! Vamos, primero la llevaremos a la bañera. ¡Ay, mire cuánto ha sudado!
Los ojos de Radis temblaban.
Todo era tan repentino que sentía como si su visión diera vueltas.
Sin embargo, no había ninguna razón para rechazar la solicitud de Olivier.
—E-Está bien…
—¡Perfecto! Le daré su respuesta al mensajero.
Yves, en cambio, seguía aturdido.
—¿Y-Yo qué…?
Ya a punto de salir por la puerta, sujetando la mano de Radis, Lina le respondió con afecto.
—Milord, ¿No dijo que hoy no se levantaría de la cama? Me pidió que le llevara el desayuno, almuerzo y cena a su habitación. Hohoho, ¡Por favor descanse con comodidad!
Radis también asintió.
—Sí, Marqués. Lamento haberlo interrumpido. Descanse ahora.
—¿E-Eh…?
En un instante, Yves se quedó solo, y casi se echó a llorar.
—E-Eso no puede ser…
───── •????️• ─────
Además del vestido color plata púrpura que Yves había escogido para ella antes, fue una suerte que también recibiera varios otros vestidos —todos los cuales había comprado casi a la fuerza— en 〈 Saffron 〉.
Porque la mayoría de esos vestidos eran o plateados o púrpuras.
Hoy, Radis en cambio eligió un vestido verde esmeralda de exterior, combinado con una capa de piel de invierno.
Su peluca fue trenzada y fijada con muchos pasadores, para que no se moviera aunque llevara una capucha encima.
Después de maquillarse ligeramente con la ayuda de las doncellas, Lina anunció la llegada del tercer Príncipe.
Al bajar al vestíbulo, allí se veían tres estatuas.
Dos hombres desnudos, cada uno con una jarra y un laúd respectivamente. Luego, entre ellos, estaba una estatua que se parecía exactamente al Príncipe Olivier.
Pero cuando apareció Radis, la estatua inmóvil que se parecía al Príncipe Olivier comenzó a moverse hacia ella.
Una sonrisa se dibujó sobre los labios perfectos de la estatua, y un leve rubor coloreaba sus mejillas pálidas.
¿Eh?
Radis se llevó una mano al plexo solar.
Sentía una extraña sensación palpitante en su interior.
¿Qué es esto? ¿Acaso hay algo mal con mi núcleo de maná ahora?
Traducido por: Valiz
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