La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 110
Estaba tan completamente desconcertada que su voz se alzó en volumen y hasta se quebró en medio de llamar su nombre.
Sorprendido por su voz, Armano se apresuró a llevar un dedo a sus propios labios.
—¡Shh, shhh!
Si hubiese sido la Radis original de esta línea temporal, no se habría sentido tan emocionalmente abrumada.
La Radis de ahora, que apenas tenía diecisiete años, se había separado de su maestro de esgrima tan solo unos pocos meses atrás.
Sin embargo, la Radis que estaba aquí hoy había estado extrañando a su maestro por mucho tiempo.
El tiempo que había pasado en aquel claro vacío con su maestro era el recuerdo más brillante de su infancia.
Además, él era quien le había enseñado la técnica de esgrima que le había salvado la vida más veces de las que podía contar, incluso si ya había pasado mucho desde que se separaron.
Oh, él no sabría cuánto lo extrañaba cada vez que levantaba su espada…
Radis no pudo contener la oleada de emociones que la envolvía como olas. Conteniendo las lágrimas, corrió directamente hacia él.
—¡Maestro Armano!
Armano, desconcertado, abrió los brazos de par en par para recibirla.
—Sí, mi linda discípula.
Con la pequeña conmoción, las personas a su alrededor comenzaron a mirarlos.
Considerando que era un valeroso caballero con uniforme blanco, la expresión llorosa de su rostro en ese momento no era adecuada para su cargo. Así que, iban mirando alternativamente a Armano y a Radis.
—¿Daniel? ¿Qué está pasando?
—¡Ahh, Claudio!
Armano le dio unas palmaditas a Radis en ambos hombros, sonriendo con orgullo.
—Te lo mencioné antes, ¿Verdad? ¡Encontré un gran talento!
Radis había estado anhelando tanto una oportunidad para abrazar a su maestro una vez más, y en ese momento, lo único que quería era llorar de alegría.
Sin embargo, al ser consciente de las miradas curiosas que la rodeaban, tuvo que contener las lágrimas.
Sollozando mientras se limpiaba las lágrimas con las manos enguantadas, Radis se enderezó.
El caballero llamado Claudio la evaluó un momento con una expresión de desconcierto. Luego, preguntó:
—No me digas, ¿Estás presentando a una posible prometida?
—¡Jajajajaja! Claudio, siempre me haces reír.
En ese momento, Yves apareció, abriéndose paso entre la multitud.
Al ver a Radis prácticamente en los brazos de Armano, los labios de Yves se endurecieron de inmediato.
Yves habló en voz baja, como si se contuviera con todas sus fuerzas.
—Sir Sheldon, ¿Puedo pedir una explicación de qué es todo esto?
Radis volvió en sí, y su mirada alternó rápidamente entre ellos.
—Marqués, se lo dije ayer, ¿Verdad? Él es mi maestro.
Armano tenía una expresión desconcertada pero complacida.
—¡Ohh, Marqués! Radis me escribió y me dijo que estaría a su cargo por un tiempo.
Los labios de Yves se abrieron con asombro.
—¿Usted es el maestro de esgrima de la Casa Tilrod?
Claudio parecía completamente incapaz de comprender la situación.
—¿Qué? ¿Maestro? Daniel, qué demonios has estado…
El rostro de Armano palideció.
¡Clap! De repente juntó las manos y aplaudió una vez, deteniendo la conmoción.
—¡Esperen! ¿Nos movemos a otro lugar primero?
Observando la reacción de Armano, Yves asintió.
—Sí, sería mejor hacerlo.
Radis también asintió.
Armano entonces tomó la delantera. Mientras caminaba hacia adelante, giró la cabeza y le dijo a Claudio:
—¡Nos vemos luego!
—Daniel, será mejor que expliques esto como se debe.
—Ahh… está bien, está bien.
Radis siguió de cerca a Armano y Yves, pero al voltear la cabeza, su mirada se detuvo en un punto.
Olivier no estaba muy lejos.
Estaba en profunda reflexión, cubriéndose la boca con una mano.
───── •????️• ─────
Armano llevó a Radis y Yves a un área de descanso tranquila, luego cerró la puerta detrás de ellos.
Tan pronto como la puerta se cerró, Radis y Yves gritaron al mismo tiempo.
—¡Maestro, ¿Cómo vino hasta aquí?!
—¡Sir Sheldon! ¿Qué es eso del alias, Armano? ¿Ocultaste tu identidad y fingiste ser el maestro de esgrima de la Casa Tilrod?
—¿Quién es Sir Sheldon?
—Este tipo de aquí. Radis, te presento a Sir Sheldon.
Armano levantó ambos brazos y los detuvo en ese momento.
—¡Ya, ya, basta!
Radis y Yves cerraron la boca.
—Sentémonos todos primero. Necesitamos calmarnos un segundo.
Tal como su maestro le indicó, Radis se sentó obedientemente, eligiendo uno de los sillones del salón.
Yves miró a Armano con expresión recelosa, pero también se sentó en una silla, con las piernas bien abiertas.
Armano se sentó frente a ambos, luego habló.
—Primero que nada, asegúrense de que la conversación que tengamos aquí no salga al exterior. No estoy seguro si debe considerarse alto secreto, pero al menos es algo de lo que hay que guardar silencio.
Armano explicó, luego miró a Radis.
—Debo disculparme contigo primero, ¿No es así? Radis, lamento haberte engañado. Mi verdadero nombre es Daniel Sheldon. Soy un caballero imperial, y pertenezco a la Orden Caballeresca del Dragón Blanco.
Como un conejo sorprendido, los ojos de Radis se abrieron de par en par.
Traducido por: Valiz
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