Regresar
DESCARGAR CAPITULO

La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 106


La Duquesa lo decía con dulzura, y sus palabras eran de lo más suaves, pero Yves sintió como si le hubieran vertido agua helada sobre la cabeza.

Esforzándose por mantener una sonrisa en el rostro, respondió.

—Eso… no es así, Duquesa.

—Lo sé. Ya lo he oído de Mariel. A mi edad, seguramente malinterpreté las cosas por mi impaciencia.

La Duquesa continuó con una sonrisa.

—En cualquier caso, Marqués Russell, ¿Puedo esperar buenas noticias respecto a Mariel? Este verano, ella y yo planeamos viajar a las aguas termales de Ishul. ¿No sería agradable si pudiera resolver sus preocupaciones antes de un viaje tan relajante?

—Tiene razón, Su Gracia.

Los ojos de la Duquesa Byard se curvaron mientras echaba un último vistazo a Yves antes de volver con las damas nobles de la facción Velleius.

Yves vio cómo las nobles lo miraban de reojo, dedicándole sonrisas llenas de significado. Respondió con una sonrisa propia, pero la verdad era que sentía un leve sudor en la frente en ese momento.

Bajo la facción Velleius, la mayoría de las damas nobles estaban profundamente conectadas con la Casa Russell, especialmente con Mariel, quien era la base de esa facción.

Quizá las nobles ya estaban al tanto de la pequeña ruptura entre Mariel y el joven Marqués.

Huuu.

Suspirando por dentro, Yves evitó las miradas de las damas nobles y se dirigió hacia la mesa donde estaba la comida.

Se podía decir que la facción Iziad —liderada por el Ducado Lebeloia— eran los radicales, y en comparación, la facción Velleius era más moderada.

Las casas nobles del noreste y del sur pertenecían mayoritariamente a la facción Velleius.

Además, la mayoría de los nobles del sur tenían una larga historia de proteger el imperio de los monstruos, y por eso eran los más reacios a la guerra.

Yves pensaba lo mismo.

Odiaba a los monstruos con todo su ser.

Irónicamente, sin embargo, las piedras mágicas que los monstruos producían eran un recurso muy valioso.

Los países de Rafal y Grize —que poseían respectivamente una torre mágica y una antigua ruina llamada Leviatán— estaban, dicho sin rodeos, obsesionados con las piedras mágicas.

Si el Bosque Monstruoso y sus recursos estuvieran en Rafal o Grize, se decía incluso que tendrían la capacidad de conquistar todo el continente.

Por eso, tanto Rafal como Grize estaban buscando una oportunidad para iniciar una guerra de conquista por el Bosque Monstruoso.

La facción Velleius servía como oposición a eso, ya que no querían que estallara una guerra.

Bueno, a menos que Su Majestad el Emperador sea un necio, no iniciará realmente una guerra.

Mientras pensaba en todo esto, Yves tomó diligentemente dos vasos con bebidas frías y los colocó en una bandeja.

Había algunos platos sencillos en la mesa, que se encontraba al borde del salón de banquetes.

Gelatina de champán con pétalos de rosa, ostras frescas con caviar, queso y aceitunas.

Yves hizo una señal a un sirviente.

—¿Tienes algo más contundente? ¿Como un plato con carne?

El sirviente pronto le trajo una gran porción de pastel de carne.

Con pasos ágiles, Yves subió rápidamente las escaleras mientras se imaginaba qué expresión tendría Radis al ver esto. Seguramente le gustaría.

Sin embargo, Radis no estaba sola.

───── •????️• ─────

Mirando hacia abajo mientras se apoyaba en la barandilla del tercer piso, Radis sintió de pronto la presencia de alguien y levantó la cabeza.

A solo unos pasos de distancia estaba… Olivier.

Vestido con un traje blanco bordado con un pavo real azul, parecía una pintura, incluso parado solo en el oscuro pasillo.

Si se le viera desde lejos, tendría un aire evidente de austeridad y severidad. Sin embargo, esto desaparecía poco a poco en cuanto sus ojos se encontraban con los de Radis.

Y para cuando ya estaba cerca de ella, las paredes glaciales a su alrededor se habían desvanecido por completo, como si se hubieran derretido.

—Nos volvemos a encontrar.

Tal como en su primer encuentro, el largo cabello de Olivier caía en cascada.

Con el resplandor de la lámpara de araña iluminando su cabello, Radis recordó la primera vez que lo había visto.

Y al mirar sus ojos, solo pudo pensar una cosa.

¿Existía alguna amatista en el mundo que fuera tan hermosa como sus ojos?

En serio, son tan bonitos. ¿Cómo puede alguien tener unos ojos tan bonitos?

Radis estaba cautivada, observándolo fijamente ahora.

La mayoría de las gemas ni siquiera podían compararse con sus ojos violetas y claros.

Incluso cuando esos ojos se apartaban y evitaban su mirada.

Huuk.

Al jadear por dentro, Radis volvió en sí.

—¡Su Alteza el Tercer Príncipe!

—¿Acaso vuelvo a interrumpir?

—N-No, en absoluto, señor.

Radis se apartó de la barandilla, se quitó el abrigo de Yves de los hombros y arregló su vestido.

—Solo estaba mirando hacia abajo.

Olivier dio un paso más hacia ella.

Radis casi retrocedió, pero logró detenerse.

Olivier se colocó en el lugar donde Radis había estado hasta hacía un momento, y también miró hacia abajo.

Su mirada se volvió fría.

Sus ojos recorrieron a los nobles de la facción Iziad que alborotaban alrededor del Emperador, a la Emperatriz que fingía ser neutral, y luego a los nobles de la facción Velleius que estaban dispersos por el salón de banquetes.

—¿Cómo se ve esto para ti?

Radis miró de reojo a Olivier, cuyos ojos se habían fruncido.

No había forma de saber qué tipo de respuesta quería escuchar.

Así que no tuvo más remedio que responder con la verdad, compartiendo su visión sincera de la situación.

—…una caja de música.

—¿Perdón?

—Es como si estuviera viendo una gran caja de música.

Ante la respuesta de Radis, Olivier no tuvo más remedio que mirarla.

Traducido por: Valiz

◈❖◈

Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~  [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]

Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]

Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]