Regresar
DESCARGAR CAPITULO

La Hija Mayor Camina Por El Sendero De Las Flores - Novela Cap. 101


La risa de Olivier fue breve.

Él mismo parecía sorprendido de haber reído en voz alta.

Se quitó la mano de la boca y la miró con incredulidad antes de bajarla.

—Yo siento lo mismo.

Después de decir esto, Olivier la miró por un momento sin decir nada más.

Como si estuviera grabando su imagen en los ojos.

—Cuando nos conocimos… estabas herida y parecías estar pasándola mal. Pero ahora no es así.

Sus suaves palabras parecieron tener el mismo efecto que calentar los nerviosos hombros de Radis.

—Así que… me alegro.

Radis sintió que todo su cuerpo empezaba a relajarse.

¿Por qué…?

Al encontrarse con su mirada, Radis se quedó viendo a los ojos púrpura de Olivier.

La manera en que él la miraba daba la impresión de que era un artista que quería capturar cada detalle del momento para poder trasladar la esencia de la otra persona a un lienzo.

¿En serio, por qué?

Entonces, unos pasos resonaron desde el pasillo exterior.

Olivier parecía haberlo oído también.

Sin apartar los ojos de ella, preguntó:

—¿Asistirás al baile de Año Nuevo?

—Ah, sí…

—Nos veremos de nuevo.

Olivier sonrió. Sus miradas se encontraron.

Sus ojos contenían una felicidad genuina.

Su Alteza, en serio, ¿Por qué está actuando así…?

Pero Radis no tuvo el valor de pronunciar esas palabras, y no le quedó más opción que devolverle una sonrisa incómoda.

───── •????️• ─────

La casa urbana del Marquesado Russell era una villa de verano ubicada en un lugar vacacional con vista panorámica a la gran ciudad de Dvirath y a la capital Elarion.

El techo de la mansión de tres pisos era rojo, y el jardín contaba con un pequeño estanque y topiarios cuidadosamente recortados.

Ese tipo de mansión adorable no le quedaba nada a Yves. Pero, al parecer, estaba decorada según los gustos de la anciana señora Mariel.

A primera hora de la mañana, Radis se encontraba en un espacio abierto rodeado por formas ambiguas de topiarios. No estaba muy segura de si eran perros o ciervos.

Y en su mano sostenía una espada ornamental que había tomado prestada de una armadura decorativa del interior de la mansión.

La hoja no era afilada y estaba desequilibrada debido a los adornos excesivos, pero eso no importaba.

En realidad, incluso si fuera una rama, le habría bastado.

Más que un ejercicio físico, esto era un ejercicio mental.

¿Qué fue eso?

Ya había pasado un día, pero aún no podía sacárselo de la cabeza.

¿Por qué Su Alteza el Tercer Príncipe me muestra tal favor? ¿Será que también ha estado buscando una oportunidad para acercarse al Marqués Russell? No, espera, no creo que sea eso, basándome en la actitud del Marqués.

A medida que su mente se llenaba de confusión, dejó que su cuerpo descargara fuerza.

Con su cabello suave ondeando con el viento, su espada se movía con fluidez.

¿En qué está pensando el Tercer Príncipe?

Lo que estaba demostrando ahora eran las técnicas de esgrima imperial que Armano le había enseñado antes.

Las había repetido decenas de miles de veces, así que estos movimientos ya estaban completamente arraigados en su cuerpo.

Si alguna vez quería mover su cuerpo sin pensar en absoluto, esta clase de práctica era la mejor para ella.

De hecho, la esgrima imperial era muy complicada. Para poder responder a una variedad de situaciones de inmediato, cada movimiento estaba entrelazado con el siguiente. Había treinta y dos técnicas y más de cien pasos que seguir.

Ese tipo de esgrima no tenía atajos para dominarla.

Solo repetición perpetua.

La practicaba una y otra vez, y con el paso del tiempo, los pensamientos de Radis cambiaron.

No está mal.

Su espada habitual parecía una verdadera espada de guerrero, lista para llevarse a cualquier campo de batalla en cualquier momento. Pero la espada que sostenía ahora, que había perdido su utilidad y fuerza, simplemente se sentía tan suave como el agua.

Aun así, su cuerpo estaba increíblemente liviano, y sus pies apenas rozaban la hierba.

Se siente bien.

Ah, qué gran sensación era blandir una espada.

Aunque hacía tanto frío en ese día de invierno que su aliento se notaba como vapor en el aire, la espalda de Radis ya estaba empapada en sudor. Entonces envainó la espada y miró hacia un lado.

Entre los dos topiarios, que quizás eran perros o ciervos, estaba Yves Russell, vestido con una bata negra.

Con la boca entreabierta por alguna razón.

—¿Me estaba mirando?

—¿E…Eh?

Radis sonrió con brillo.

Estaba de excelente humor en ese momento.

Se sentía como si hubiera tenido una epifanía.

La esgrima imperial era una técnica equilibrada entre ataque y defensa, y sus movimientos acababan de sentirse tan livianos.

Todo estaba conectado, y podía cambiar la dirección de sus movimientos tanto como quisiera.

Blandir una espada de esta manera hacía posible que el oponente no pudiera imaginar lo que vendría después.

Podría ser cualquier cosa.

Algo parecía hincharse dentro de su pecho.

Yves también parecía sorprendido.

Se frotó los ojos con ambas manos.

Entonces, su flequillo se abrió un poco y mostró sus ojos ámbar brillantes.

—¿Qué fue eso?

—La vez pasada me pidió que le mostrara mi esgrima, ¿Recuerda?

Siempre que sostenía una espada, sus sentidos tendían a volverse extremadamente sensibles.

No había forma de que no hubiera sentido la presencia de Yves mientras caminaba medio dormido hasta allí.

Normalmente habría dejado de practicar por timidez, pero continuó de todos modos. Fue porque Yves le había pedido la vez anterior que se la mostrara.

—¿Eso… fue esgrima imperial?

—Sí.

—¿Cómo? ¿Cómo aprendiste esgrima imperial? No, antes de eso, ¡Hace tanto frío ahora mismo y estás empapada en sudor! Vamos adentro primero. Hablemos en el camino.

Eso fue lo primero que dijo Yves mientras guiaba a Radis de regreso a la mansión.

Traducido por: Valiz

◈❖◈

Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~  [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]

Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]

Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]