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Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 60


Capítulo 60

El duque enfurruñado (2)

—Si me quieres consolar, dame un abrazo entonces —. Dijo Lacias abruptamente, ya no estaba tan triste como unos segundos atrás, y Lila se dio cuenta de que probablemente él planeó este desenlace todo el tiempo. Antes de que pudiera reaccionar, Lacias tomó su mano que estaba sobre su hombro y la colocó en su rostro, frotando su mejilla contra la suave piel de su palma como un cachorro cariñoso.

"Casi caigo en la trampa."— Lila pensó, mirándolo por un breve segundo antes de retirar sutilmente su mano con una sonrisa de complicidad. —Realmente no tenía idea. Asegúrate de decirme la próxima vez si algo te molesta.

Casi la engatusa, pero desafortunadamente para él, Lila era demasiado atenta para dejarse llevar por tales manipulaciones. Lacias chasqueó la lengua al ver que Lila se levantaba para traer una pila de documentos.

—Fasha y yo acordamos un trato con respecto al pase. Con eso convertiré a Lenior en la jefa de la familia Hiln.

—Trabajaremos de nuevo, ya veo. Lacias se enfurruñó mientras se dejaba caer en el sofá.

Lila se encogió de hombros. —Tenemos que hacerlo si queremos recuperar tu mina.

Ver a Lacias cómodo en el sofá la hizo detenerse en seco, preguntándose si debería volver a su asiento junto a él. Después de un breve momento, optó por sentarse frente a él.

Lacias enarcó las cejas. —¿Qué haces sentada ahí? ¿Crees que te comería entera?

—No es eso. Solo creo que puedes distraerte cuando tenemos que discutir algo importante—. Lila respondió con voz firme.

—Estaba planeando escucharte de todos modos—. Gruñó a la defensiva.

Lila procedió como si no lo hubiera oído. —Siéntate derecho y presta atención.

—Bien, bien.—Dijo Lacias y enderezó su espalda obedientemente como Lila quería que lo hiciera. Juntó las manos y le hizo señas a para que comenzara.

Los ojos de Lila lo recorrieron. Considerando que obtuvo toda su atención, comenzó. —Bueno. Voy a empezar.

Lacias fijó sus ojos en ella, todo oídos mientras escuchaba atentamente.

—Lo que tengo conmigo es el pase de peaje de Marshmell para ingresar al Reino de Nixen, a cambio de la mina de piedra mágica que Hizette había examinado recientemente.

—Ahh, esa mina de carbón. ¿A Fasha le gusta esa basura? preguntó Lacias.

—Sí. Le gusta.

—Seguro que tiene un gran gusto, eh.

Lacias sonrió. Las piedras mágicas negras eran de hecho más valiosas que cualquier otra cosa en este imperio, incluso más que los diamantes, ya que no era algo que pudiera comprarse. Lacias escuchaba atentamente cada vez que tenía noticias de Hizette, pero todo lo que obtuvo de las noticias fue que casi todas esas rocas eran solo carbones, lejos de las buscadas piedras mágicas. La mina no tenía nada significativo, y el pase de peaje para Nixen era un activo del que seguramente se beneficiarán en el futuro. La gran diferencia entre los dos era asombrosa, incluso si los Marshmells no trataron con Nixen.

El trato debería servir a ambas partes, pero estaba claro que Lila era la única que estaba en ventaja. —No dije nada sobre el carbón—. Contó Lila.

—¿Hm?

—Lo expliqué en el contrato, pero supongo que Fasha lo firmó sin siquiera leerlo. Sus ojos estaban rojos en el momento en que escuchó que era una mina de piedra mágica negra y rápidamente se apresuró a aceptar el trato, temiendo que cambiara de opinión si ella tardaba demasiado en decidir.

—Oh, entonces la engañaste—. dijo Lacias, sonando más como una afirmación que como una pregunta.

Fasha había sido engañada sin saberlo justo debajo de sus narices, y Lacias estaba seguro de que Lila lo manejó tan inteligentemente como pudo para que Fasha lo firmara de todos modos.

—Necesito tu firma para que me entregues la mina, Lacias. — Dijo Lila.

—No es un problema para mí, ya que es un buen negocio de todos modos—. Lacias le dedicó una sonrisa y agregó: —¿Qué obtengo a cambio?.

—Ah.— Lila levantó la vista y lo miró a los ojos. Ella sabía que tenía que recompensarlo a cambio de su firma. Reflexionó sobre sus palabras, pensando en que querría Lacias y después de unos segundos, respondió.

—¿Quieres galletas? Podría hacer unas que sean menos dulces.

La sonrisa de Lacias llegó a sus ojos, riendo para sí mismo mientras asentía divertido.

***

Lila sostuvo su pistola y apuntó al objetivo fijado a distancia. El mango donde sus suaves manos estaban envueltas estaba decorado con un diseño de dragón con incrustaciones de zafiros azules. La insignia de la familia Wipere se destacaba fuerte y orgullosa, y cada vez que Lila inclinaba las muñecas, las piedras preciosas brillaban intensamente bajo el sol y emitían un destello azulado.

—Tu postura es impecable.

—Aún me falta mucho, pero gracias. — Respondió Lila.

—No soy del tipo que exagera. — Remarcó Hizette, con los ojos penetrantes mirando hacia abajo y el cabello plateado ondeando con el viento.

—Lo que te estoy diciendo es la verdad. ¡Realmente no estoy exagerando!

Lucar juntó las manos y asintió con la cabeza. Lila llegó al lugar donde los caballeros de Wipere entrenan sin descanso para practicar el uso de sus anillos.

FIN CAPÍTULO 60. POR OHANA