Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 59
Capítulo 59
El duque enfurruñado (1)
Lila casi tiró su taza ante las palabras de Hir. —Espera, Hir. ¿Crees que soy una bruja que te comerá después de e gordarte?
—No-no...— dijo moviendo la cabeza en afirmación, vergonzosamente.
Lila sonrió ante la respuesta confusa de Hir y habló con una cara aterradora. —Te ves delicioso, Hir.
Al instante, una galleta se cayó de la mano de Hir y Lila se echó a reír ante su expresión de miedo. —Solo estaba bromeando, Hir.
—¡Yo ya sabía eso...!
Lila lo miró con adoración y él bajó la cabeza con las mejillas enrojecidas.
—¿Cómo podría comerme a un niño tan encantador?
—No pensarás eso si engordo.
—¿Quién te dijo eso?— Lila habló en voz baja. —Hir, la razón por la que pienso que eres encantador es porque eres compasivo y piensas primero en los demás.
Él enterró su cara nerviosa entre sus manos.
—Además, te convertirás en un gran hombre, que no se rendirá para alcanzar sus metas y luchar contra el mal con valentía.
—Todavía eres Hir para mí, aún si te vuelves gordo, delgado o más viejo. —Ella continuó.
Lila quería que Hir escuchara esto todo el tiempo, no podía dejar que perdiera su cálida personalidad como en la historia original después de haber sido expulsado de la mansión Marshmel. Estaba tan triste gracias a ese cambio y ella nunca podría permitir que algo así volviera a suceder.
Hir miró lentamente a su madrastra, su expresión mostraba sentimientos encontrados hacia sus palabras, sin embargo, su corazón se sentía como si una barrera que una vez lo cubría, ahora hubiera desaparecido. Se sentía más vivo que nunca.
***
El collar y el anillo de Lila comenzaron a vibrar un poco mientras daba los últimos toques al plan de convertir a Lenior en la cabeza de los Hiln.
— "Ah Lacias está aquí." —Se dio cuenta.
El anillo se movía porque estaba reaccionando a su dueño que se acercaba, y Lila se puso de pie para saludar a su invitado quien no más entrar ya le estaba entregado algo en las manos.
—¿Qué es esto?
—Es una galleta—. Dijo casualmente.
Lila miró la galleta de crema de fresa colocada frente a ella. Era redonda y suave, la crema rosa y la mermelada roja se veían realmente dulces. No pudo haberla hecho él mismo, ya que aparentemente odiaba los dulces, la galleta en sí estaba envuelta profesionalmente y debe haberla comprado en alguna parte.
—Escuché que no te gustaban los dulces—, Ella le preguntó.
—No los odio.
—Eso es una mentira.— Dijo después de pensar un poco.
Sumó dos y dos después de darse cuenta de que Lacias nunca había comido nada dulce frente a ella.
—Sí, tienes razón. No me gustan los dulces. Pero traje esto para ti porque pensé que te gustaría. — Habló con voz casual y con una sonrisa tranquila y Lila lo miró con una mirada de sorpresa.
—Gracias por la galleta—. Ella le sonrió.
Lacias la vio tomarla y le hizo una pregunta, inclinando la cabeza mientras lo hacía. —Habías venido a mi mansión y te fuiste sin saludarme.
—Eso…
Lacias cortó las palabras de Lila con las suyas. — La verdad, estaba bastante triste.
Por la forma en que lo dijo, ciertamente no estaba exagerando. Parpadeó, también inclinó la cabeza hacia un lado mientras miraba a Lacias, notando la sonrisa de labios apretados pegada en su rostro.
Ella estaba un poco desconcertada por sus acciones; ella no le dio galletas sabiendo a ciencia cierta que a él no le gustan los dulces, y la razón por la que se fue de la mansión fue simplemente porque no quería molestarlo. Ella pensó que le estaba haciendo un favor.
Lacias caminó hacia ella mientras ella permanecía sin hablar. Con sus largas piernas, la alcanzó en un abrir y cerrar de ojos. Él le dedicó una amplia sonrisa mientras tomaba asiento a su lado. El calor de su gran cuerpo irradiaba hacia ella.
—No sabes lo feliz que estaba cuando sentí mi anillo unido a tu collar en los terrenos de mi mansión.
—¿Lo sentiste?
Lacias asintió. —Sí. Lo sentí cuando el anillo de Lucar rozó el collar.
—Ah.— Lila murmuró. Ella no lo había notado en absoluto.
—Fui a verte, pero ya te habías ido para entonces y ni siquiera te molestaste en verme. — Continuó, con los ojos en el suelo como un cachorro triste.
—No se me pasó por la cabeza que saldrías a buscarme—. Ella replicó rápidamente.
Exhaló un suave suspiro, apenas audible mientras continuaba. —Lucar incluso dijo que les habías dado galletas, bromeando diciendo que yo era el único que nunca recibió una y eso realmente me dolió.
Lila sabía que Lucar definitivamente habría hecho algo así. Ella levantó tímidamente la mano y apretó suavemente su hombro en un intento de calmarlo, el gesto le valió una suave sonrisa.
—Eso fue desconsiderado de mi parte. Lo siento, Lacias.
FIN CAPÍTULO 59 POR OHANA
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