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Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 57


Capítulo 57

Galleta

Lila se rió por dentro, no hizo falta mucho para convencerlo. Sacó una galleta envuelta que aún emanaba vapor de su canasta y se la entregó al guardia.

—Horneé esto yo misma, así que comela cuando tengas hambre.

—Qué delicia... gracias, señora—. El guardia estaba una vez más asombrado de lo angelical que era. Estaba contento de que alguien como ella se convirtiera en la futura duquesa.

Lila pasó por la entrada y observó el sector de entrenamiento de los Caballeros mientras pasaba.

—"Debería practicar el uso de anillos aquí la próxima vez."— Pensó.

Quería repetir el ejercicio de colocar anillos en la pistola para explicarle el proceso a Hir. Ella estaba dispuesta a enseñarle una forma de defensa personal ya que la historia original había cambiado mucho. Las cosas empezaban a volverse impredecibles y no se perdonaría si Hir se metía en problemas.

—Dado que la historia original se ha desviado, nadie sabe qué sucederá a continuación. Hir tendrá que saber formar anillos en caso de un peligro inesperado.

Un anillo blanco como la nieve que volaba cerca de su rostro rompió su proceso de pensamiento, sorprendiéndola. Inmediatamente lo reconoció como el anillo de Lucar. Lila giró hacia él y lo vio saltando y saludándola como un niño, tan pronto como sus ojos se encontraron, recordó sus modales y se inclinó ante ella. Lila estaba a punto de devolverle el saludo cuando se dio cuenta de que alguien se acercaba sigilosamente detrás de él amenazadoramente.

¡Pam!

Lila escuchó el golpe desde donde estaba, sabía que eso debió doler.

—¡Ay! ¡¿Por Qué fue eso?!— Gritó agarrándose la cabeza por el dolor.

—¿Por qué detuviste tu entrenamiento?— exigió Roxana con los brazos cruzados.

En ese momento, Roxanna notó que la futura duquesa estaba de pie y se acercó a ella de inmediato.

—Lo siento, señora, no la vi. ¿Necesita algo de nosotros?

Lila señaló su canasta —Horneé galletas y pensé en compartirlas con todos ustedes.

Los ojos de Roxana se agrandaron y no pudo ocultar su sonrisa. —¿Galletas?

—Así es Roxana, ¿te gustan?

—Las amo, — respondió honestamente.

—Son de chocolate.

—Sea bienvenida,  mi señora.— Roxana levantó la mano para saludar y Lucar se acercó corriendo ante toda la conmoción.

—¡Guau! La canasta está llena y se ven increíbles.

—Es solo un pasatiempo, y lo hago a menudo porque a Hir le gustan.

—¡Entonces, al joven maestro también le gustan! qué lindo.

Lila se rascó la cabeza. —¿También?

Tenía un rayo de esperanza. ¿Podría eso significar que a Lacias también le encantan los dulces? Eso es un alivio.

—A todos nos gustan los dulces, pero nuestro amo los odia. Así que rara vez tenemos la oportunidad de comer galletas con un olor tan dulce—. Dijo Roxanna, oscureciendo el brillo de Lila.

—¿A Lacias no le gustan los dulces?

—Él los odia y nos ordenará que nos deshagamos de cualquiera que esté a su vista.

—Oh...— Ella solo supuso que a él le podrían gustar los dulces, porque le había dado chocolate caliente en su primera visita. Sin embargo, ahora se dio cuenta de que tomó la decisión equivocada. ¿Qué debe hacer ella con todas estas galletas?

—¿Puedo comer una?— Lila pensó que la pregunta de Lucar era oportuna y asintió lentamente.

—Sí, ya que los horneé para ustedes, compártelo entre los caballeros.

—¿De verdad?

El rostro de Roxana se iluminó pero de repente se volvió cauteloso. —Sin embargo… ¿Podemos tenerlas todas? ¿No debería tener un poco nuestro maestro?

Lila negó con la cabeza mientras respondía. —Tengo algo más para darle a él, así que no te preocupes.

—¡yuju! Entonces será un honor comerlas. Gracias señora.

Roxana abrazó la canasta con alegría y Lila pensó que luego haría algo más para Lacias. Dado que Roxana y Lucar eran los futuros aliados de Hir, no le importaba que tuvieran las galletas.

***

Lacias estaba firmando los documentos con rostro indiferente cuando sintió la presencia de alguien muy importante para él.

—¿Lila?

Sintió una resonancia de ella junto con la de Lucar, Lacias se puso de pie sin dudarlo y miró hacia el área de entrenamiento.

—"¿Ella está aquí?" — Pensó mientras bajaba rápidamente las escaleras.

Lucar aún estaba masticando una deliciosa galleta cuando la escondió al ver a Lacias. —¿Maestro?

Lacias asintió en respuesta y continuó buscando.

—Maestro, ¿qué te trae por aquí?

—Lila parecía haber venido. —Respondió, yendo al grano.

—Sí, en realidad ella acaba de irse.

Los ojos de Lacias se volvieron fríos, y Lucar contuvo la respiración mientras enfrentaba la mirada helada.

—¿Cómo? ¿Se fue... sin verme?

—Sí. ¿No le informaron?

Lucar rápidamente pensó que las cosas se habían ido al infierno rápido. ¿Por qué tenía que ser él quien estaba parado cerca de la entrada de la mansión?

—Nadie me informó nada.

La mirada de Lacias permaneció en Lucar, y el caballero se sentía en peligro.

—¡El guardia debe haber sido negligente, lo llamaré de inmediato!— Gritó Lucar tratando de redimirse.

Lucar fingió regañar al guardia y dio un paso atrás ya que esta era su última oportunidad de escapar. Sin embargo, Roxana corría hacia Lacias con una galleta en la mano.

—¡Maestro! ¡La señora es increíble!

Lucar sacudió la cabeza con todas sus fuerzas hacia Roxana, pero ella ni siquiera pareció reconocer su presencia. Continuó intentando llamar su atención, mientras él dibujaba una gran X con los brazos.

—Usted también recibió algo, ¿verdad? ¡Incluso si son dulces, ella los hizo personalmente!

—"Oh, Dios... Lucar"—cerró los ojos.

—¡Todos los que entrenaban se las comieron, y ahora la adoran! — Roxana siguió fanfarroneando.

Todo el espacio se enfrió y Lucar apenas logró girar la cabeza.

—¿Galletas… ?FIN CAPÍTULO 57 POR OHANA