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Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 51


Capítulo 51

El gato que se escapó (1)

—Gracias—, dijo ella. Lila usó el collar, todavía fascinada con el anillo que giraba dentro del diamante.

Lacias sonrió. Lila estaba tan concentrada en admirar el collar. —Me dan ganas de darte más joyas—, dijo, —si hubiera sabido que estarías dirigiendo gran parte de tu atención a eso, habría hecho más cosas únicamente para ti.

—Es encantador—, dijo. —Escuché que diferentes usuarios tienen anillos de diferentes colores—. Todavía estaba mirando el anillo azul oscuro que giraba dentro del diamante.

—Sí—, dijo, —eso es cierto.

—¿Recuerdas haber dicho que me enseñarías todo sobre esa habilidad?— preguntó, apartando los ojos del diamante y mirándolo.

—Recuerdo cada conversación que hemos tenido—, Respondió.

—¿De qué color serían los míos si pudiera usarlos?— preguntó Lila emocionada.

—No sé, pero me gustaría que fuera del mismo color que el mío—, dijo Lacias.

Lila sonrió y se dio la vuelta para palmearle la espalda baja.

—¿Qué estás haciendo?— preguntó, confundido.

—Estoy buscando algo—, dijo ella, acariciando y frotando su cintura.

—¿En mi espalda?— preguntó.

—No, más abajo—, respondió ella, sin dejar de darle palmaditas en todo el cuerpo.

—Eso va a ser un problema—, dijo, pero ella no quiso escuchar. Él suspiró. —No está ahí.

Lila se detuvo.

—Sigues jugando conmigo—, dijo con tristeza.

—¿Yo?— preguntó Lila, temerosa de haberlo ofendido.

—A veces me vuelves loco—, dijo mirándola, —parece que no puedo pensar con claridad cuando estoy contigo—. Él la miró con una mirada tan intensa que Lila levantó una mano para tocar su mejilla.

—¿Me enseñarás sobre anillos hoy?— ella preguntó.

—Tanto como quieras—, dijo con ternura.

Lila se puso de pie. Lacias pareció decepcionado, pero ella finalmente se sintió tranquila. Los muslos endurecidos de Lacias en realidad no habían sido una comodidad acolchada.

***

—Nunca antes había tenido un estudiante—, dijo Lacias, —Entonces, no sé si soy bueno para enseñar.

—Está bien—, le aseguró Lila, —haré todo lo posible para aprender. Si fallo a pesar de eso, significa que soy una mala estudiante.

—Ya que no quiero que termine así—, dijo, sonriendo, —también haré lo mejor que pueda.

Lacias le entregó a Lila una pistola que tenía varias líneas de zafiro entrelazadas en la superficie del cañón. —Esto se ve diferente al que vi antes—, dijo, tocando a lo largo de las líneas azules. —Esto no es tuyo, ¿verdad?— preguntó ella, recordando que él tenía una pistola de un diseño diferente.

—No es mía. Es Tuya —, dijo, —mi segundo regalo para ti—. Lila se sorprendió. Le estaba dando tantos regalos hoy. Ella le agradeció.

—Si alguien te ataca, dispárale y déja el arma en su cuerpo—, dijo, —es poco probable que suceda algo así, pero nunca se sabe.

Lila asintió, escuchando atentamente. —¿Qué sucede después de que dejo el arma en su cuerpo?— preguntó, curiosa.

—No tienes que preocuparte por eso—, dijo, —yo me encargaré del resto.

Lila miró la insignia de Wipere en el mango. Significaba que dondequiera que se colocara esta arma, significaría que el mismo había tomado el asunto en sus propias manos. Lila agarró el arma y la insignia fue tapada bajo sus palmas.

—He podido usar anillos desde que nací—, explicó, —siempre ha sido tan simple como respirar para mí.

Había leído en la obra original que Lacias podía usar bien los anillos, pero la trama principal de la historia siempre se había centrado en Hir. Entonces, esta fue en realidad la primera vez que Lila pudo ver que Lacias era muy experto en usar los anillos.

—Entonces, aunque Hizette podría ser un mejor maestro para ti…—, dijo Lacias, interrumpiendo sus pensamientos.

Lila lo miró con una ceja levantada. —Te pedí que me enseñaras, ¿no? A tí no él—, dijo  —no seas tan pesimista.

Lacias sonrió. Tocó el cañón de la pistola que sostenía Lila. —Desde aquí—, dijo, arrastrando el dedo y deteniéndose en el extremo del barril, —hasta aquí—. Lila miró atentamente el arma, pero no pudo evitar admirar sus largos y delicados dedos. —El anillo tiene que ser enviado dentro de la bala—, continuó, —Eso significa que tienes que enviarlo de un extremo a otro, desde adentro, imaginando que entra en la bala.

Lila asintió. —Aprendes rápido si entiendes lo que acabo de decir—, dijo, —A algunas personas les lleva meses entenderlo.

Lila puso los ojos en blanco. Obviamente la estaba felicitando para que se sintiera bien. Ella solo había estado mirando sus dedos todo este tiempo.

—Intentalo una vez—, instruyó.

FIN CAPÍTULO 51 POR OHANA