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Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 25


CAPÍTULO 25

Un prometido celoso (2)

En un momento, la hermosa sonrisa de Lacias se había desvanecido y ya no se notaba en su cara la actitud alegre. Se dio la vuelta como para ocultar su ceño fruncido y el aire que una vez había sido cómodo se volvió tenso y apretado.

¿Por qué de repente está actuando así? ¿Fue algo que dije?

Lila empujó su taza de té un poco hacia adelante e inclinó un poco la cabeza para comprobar el estado de Lacias. En ese momento se dio la vuelta y una mirada de irritación era claramente visible en su rostro.

—¿A quién se los diste? Yo no recuerdo haber recibido nada de tu parte—. Su tono era helado, pero Lila permaneció imperturbable.

Reflexionó por un minuto sobre por qué tenía que hacer pasteles para Lacias antes de dar una respuesta.  —¿Te gustan los dulces?

—Me volvería amante de cualquier cosa que tú me des.

Lila simplemente pensó que Lacias era goloso. Así que siguió con el tema que la trajo al ducado. Pero él tomó su mano con fuerza cuando ella habló del contrato de nuevo.

—No he recibido respuesta.

—¿Sobre qué?

— Tus galletas, macarons y magdalenas.

—¿Qué hay con ello?

—Te pregunté a quién se los habías dado.

Lila respondió como si estuviera haciendo una pregunta trivial sin tener en cuenta el conocimiento de Lacias sobre su vida.  —Se los di a Hir, porque le gustan los dulces.

La irritación de Lacias se notaba a un kilómetro de distancia.  —Hir, no he oído hablar de él antes —. No pudo evitar llegar inmediatamente al punto principal de su interrogatorio...  —¿Quién es él?

Lila estaba desconcertada. Ella no tenía idea de qué sucedía.  —Es mi hijo.

—Ah, tu hijo... Espera, ¿tienes un hijo?

—Sí, tengo un hijo y será tuyo también, prontamente.

Lacias se frotó la cara con las manos y se rió de su tonto enojo. Después de terminar, su expresión fue reemplazada por una más tranquila.

—Sí, sí, claro. Dijiste que tenías un hijastro, ahora lo recuerdo.

—Dicho eso. ¿Qué tal si hablamos del contrato ahora?

—Está bien. Muy bien, sigamos con tu contrato entonces.

Lacias era claramente una persona complicada de manejar. Un segundo estaría frustrado y al siguiente su ser dócil regresaría como si nada hubiera pasado. Era más problemático de lo que esperaba.

El contrato era simple, la única condición de Lila sería ofrecer a Lacias adoptar a Hir y considerarlo suyo. Mientras que las condiciones de Lacias serían un matrimonio contraído por un período de tiempo y recuperar sus minas de Hiln. Eso es eso suponiendo que todo va según lo planeado. Lila ya ha visto algunos cambios con respecto a la novela original y no sabía si cambiaría algo más.

“Tengo que conocer a Senior Hiln pronto”.

Lila tocó la pequeña tarjeta dentro de su pecho mientras leía el contrato.

—Si quieres añadir algo más, eres libre de hacerlo —. Dijo Lila tocándose el labio con cautela.

El contrato había sido escrito en pergamino como una medida temporal en caso de que Lacias quisiera cambiar o agregar algo. Así que Lila había dejado espacio en el pergamino a propósito en caso de que Lacias quisiera un cambio. El contrato oficial, por supuesto, tuvo que ser reescrito en un documento oficial para que fuera aceptado.

Lacias no tomó el bolígrafo, firmó y dijo —No tengo nada que agregar.

—¿Qué? — Miró hacia el espacio vacío que esperaba que se llenara.

—Léelo correctamente. No se puede retractar un contrato después de que se haya firmado.

—Lo sé muy bien, no te preocupes. Hmm…, ¿qué tal extender el contrato a cien años? Lacias parecía realmente no desear nada mientras decía tonterías. Lila parecía bastante aliviada de que Lacias estuviera más que dispuesto a aceptar este contrato. Ella esperaba que fuera una tarea complicada, pero resultó que en realidad era un paseo por el parque.

Miró el papel firmado y luego volvió a mirar a Lacias.  —¿Necesito hacer algo más?

—Por supuesto que sí.

La sonrisa de Lacias estaba sesgada mientras sacaba un papel como si hubiera estado esperando este momento.

—Ya completé nuestro registro de matrimonio, ya que parecías ocupada. Ahora solo tienes que firmar.

—¿Qué?

Lila revisó el formulario con una expresión de asombro, el documento realmente era el registro de su matrimonio.

—Lo hice bien, ¿verdad?

La expresión de Lila era sutilmente rígida mientras miraba al hombre con aspecto de cachorro sentado frente a ella esperando una palmada en su cabeza.

—¿Necesitamos registrar esto con el Imperio? Tendríamos que solicitar el divorcio después de un año, y el procedimiento es bastante complicado.

—No, esto es algo que definitivamente debemos hacer.

—También debemos pensar en tu futuro. Si bien este es mi segundo matrimonio, su excelencia enfrentaría la desgracia de un divorcio.

Lacias ignoró las palabras de Lila y sostuvo su bolígrafo.  —Agregaré al contrato que tenemos que anunciar oficialmente nuestro matrimonio con el Imperio en todas las circunstancias sociales posibles.

Lacias en realidad escribió en el pergamino, y quedaron sus hermosas letras en el documento.

No sirve de nada si es tan inflexible. Lila estaba a punto de firmar cuando escuchó que la puerta de la oficina se abría con un golpe.

—¡Lacias!

Una mujer espléndida y hermosa, con leves signos de edad entró sin anunciarse.

—¡Lacias! ¡Tú- tú-te vas a casar!

Lacias asintió como si no estuviera sorprendido en absoluto.  —Sí, así es.

Lila se dio cuenta de quién era inmediatamente. De pie ante ella estaba la duquesa Camerline Wipere, también conocida como la madre de Lacias.

FIN CAPÍTULO 25. Por Ohana