Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 22
CAPÍTULO 22
Monstruo (1)
—Traje la ratonera —. Lila agitó un sobre negro frente al apuesto hombre sentado en la habitación después de abrir ligeramente la puerta.
—Ah, has venido.
—Sí, he venido un poco antes de lo que dije que vendría, ya que las cosas habían progresado más rápido de lo que esperaba.
Lacias había estado de buen humor desde que su sirviente le dijo que se anunció la visita de Lila. Era raro que mantuviera una sonrisa en su rostro, pero era aún más raro que se riera solo, en su habitación. No podía esperar hasta que Lila entrara y lo divirtiera con sus emocionantes travesuras. Y ahora ella finalmente estaba aquí.
Lila entró y le dio algunas noticias mientras caminaba hacia su escritorio. —No he visto al espía desde que llegué a la finca, ¿es posible que sepa que lo estamos siguiendo? —
Como Lila había venido como socia y no como visitante, pasó por delante de su escritorio en lugar de sentarse frente a él y se paró a su lado.
—No sé si el espía tiene un ingenio rápido o buenos instintos. Pero todo lo que hice fue morderle la cola.
Lila sonrió confiada y le entregó a Lacias un documento que detallaba los movimientos y el comportamiento del espía.
—Pensé que necesitábamos tomar medidas rápido ya que solo teníamos su seguimiento hasta ahora. Es por eso que estoy aquí antes de lo que debería haber venido.
—Hagámoslo juntos.
—¿No estás ocupado en este momento?
—No, estoy desocupado. — Era una mentira obvia. Las montañas de papeleo en el escritorio de su oficina lo demostraban.
—Bien, si es lo que quieres.
*
El espía fue visto por última vez en el Casino de Ahibalt, que es administrado directamente por funcionarios del Imperio. El casino siempre estaba lleno de jugadores que sueñan con la fortuna instantánea. Sin embargo, solo unos pocos salen con sus sueños cumplidos.
Lacias miró a su alrededor mientras el casino florecía con el negocio. —Dado que los espías no suelen apostar tanto. Supongo que hay un cliente con el que reunirse en el casino.
—Eso es lo más probable. Sería más difícil localizar al espía porque, si ese fuera el caso, probablemente estaría escondido en una sala de reuniones protegida y administrada de forma privada y no al aire libre.
— “Menos mal que elegí ir con Lacias”.
Ciertamente no habría sido fácil para ella llegar a las salas VIP si estuviera sola. Pero con el duque seguramente sería pan comido.
—Su gracia, tenemos que subir.
—¿a las salas?
—Sí, a la sala de reuniones.
—Oh..
Lacias sonrió y asintió. Parecía entender lo que Lila tenía en mente. Justo cuando comenzaron a dirigirse hacia la dirección de las escaleras, alguien vino corriendo hacia ellos.
—¡Su-Su Gracia!
Un anciano que parecía ser el gerente del casino se detuvo y se inclinó frente a ellos. Estaba jadeando y tenía una expresión de ojos muy abiertos en su rostro. Parecía incapaz de creer que Lacias entró al casino.
Mezclado con el jadeo y la sorpresa, un tono nervioso escapó de su garganta. —Nosotros lo hubiéramos escoltado si nos hubiera dado aviso de su visita.
—Nos decepcionó que no haya respondido a nuestras invitaciones —
—Desafortunadamente, no he venido aquí para divertirme.
El gerente miró hacia abajo avergonzado por las palabras concisas de Lacias y bajó la voz en consecuencia. —¿Ah sí? ¿E-entonces cuál es el propósito de su visita?
Continuó inmediatamente asumiendo lo peor. —¿Alguien ha venido a esconderse en nuestro casino después de tomar dinero?
—Es algo así.
A pesar de su apariencia, el gerente tenía una personalidad aguda, como deberían tener todos los gerentes de casino. Se armó de valor y estuvo a la altura de la ocasión.
—Está bien, te ayudaré.
—¿Cómo puedes ayudarme? — El duque sonó muy despectivo, pero esto no fue suficiente para romper el espíritu del gerente.
—Hay un pasadizo que su excelencia puede usar, para que pueda pasar desapercibido.
Lacias quedó impresionado por su determinación y utilidad. —Esa es realmente una buena idea.
El rostro de Lila se iluminó ante la sugerencia del gerente, ya que el semblante de Lacias era demasiado llamativo para caminar en público. Sin mencionar que los rumores habrían surgido si se los viera caminando juntos. Eso es si no han surgido ya. No obstante, un corredor oculto realmente es muy útil.
—¿Q-quién es ella? — El gerente habló claramente sorprendido cuando finalmente notó a la mujer parada detrás de él.
Lacias sonrió mientras respondía. —Mi esposa.
La boca del gerente se abrió de par en par con asombro. —¡¿Qué?!
*
—Nunca pensé que alguna vez caminaría por un pasadizo como este —. Lila ni siquiera habría sabido que el pasadizo existía si no fuera por Lacias y su poderosa posición. Las luces se apagaron cuando las escaleras comenzaron a mostrar una espiral ascendente.
—Ten cuidado. Está oscuro.
—Gracias.
—No ha sido nada.
Las cosas se habían calmado después de subir las escaleras, a diferencia de la bulliciosa planta baja, el pasillo tenía calma. El gerente, que los había estado guiando, se detuvo e hizo una reverencia mientras se hacía a un costado.
—Hemos llegado. Esta salida conduce a la sala de reuniones. Nuestros registros de visitantes muestran que la persona que busca su excelencia está en la habitación 3.
Sabían que encontrar al espía no iba a suponer ningún problema, porque los documentos que les había proporcionado Lila especificaban detalladamente su aspecto.
Es casi demasiado fácil.
Lila sintió que las cosas iban demasiado bien para sentirse cómoda con su situación actual. Si bien Lila sintió cierta precaución, decidió que en realidad no había mucho que pudiera hacer y que era muy posible que las cosas estuvieran yendo bien.
Lacias se volvió hacia el gerente. —Seguiremos solos desde aquí.
—Sí, no se preocupe, nuestros empleados no hablarán de esto, y yo tampoco —. Dijo el gerente mientras asentía en dirección a Lila.
Lila no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa. El gerente pensó que Lacias estaba tratando de mantener su relación en secreto. Ella conocía demasiado bien a Lacias por la novela para que él hiciera algo así. Lacias sonrió mientras miraba en dirección a Lila. Como si hubiera leído sus pensamientos.
FIN CAPÍTULO 22, Por Ohana
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