Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 11
Capítulo 11
En el foso de los leones (1)
Lila se sobresaltó al escuchar esto. Estaba tan profundo en sus pensamientos que ni siquiera notó cuando el carruaje inició el viaje, y mucho menos cuando el carruaje había llegado a su destino. Sin pensar más, se bajó del carruaje de un salto y el jinete, que estaba esperando para ayudarla a bajar, fue tomado por sorpresa, y Lila siguió caminando orgullosamente sin reparar en él.
No llegó muy lejos, porque delante de ella había una estructura impresionante y amenazadora. A pesar de que el libro había descrito la propiedad con mucho detalle, era muy diferente verlo en persona. La estructura parecía un castillo independiente, con varias mansiones a su alrededor, esto podría abrumar tanto a ricos como pobres.
—¿Qué hace aquí? — Mientras Lila todavía estaba analizando la escena frente a ella, un guardia se le acercó corriendo.
—Ah, he venido a ver al duque de Weifel.
—Disculpe, pero ¿hizo una cita? — El guardia no dudó. Fue porque había confirmado en su camino a su turno de trabajo que no había visitantes para la mansión Weifel hoy.
—Sí. Ve a decirle a Lacias. Lila está aquí.
Por supuesto, era mentira y el guardia lo sabía. Pero la seguridad y la belleza de Lila hicieron que el guardia dudara de sí mismo. Su rostro parecía emanar un aura angelical que él no podía soportar rechazar. Además, ella le había hablado de una manera tan confiada. Así que estaba seguro de que ella no estaba engañándolo.
—Primero informaré al duque y luego abriré la puerta. ¿Podría esperar un momento?
Lila estaba un poco sorprendida de que aceptara su pedido sin ningúna duda, sin saber que acababa de ganar la confianza del guardia, continuó.
—Por supuesto.
El rostro de Lila no mostró ningún cambio en su expresión, pero ya se había dado por vencida.
Seguramente Lacias no le abriría la puerta.
El guardia se había ido hacía bastante tiempo y Lila comenzaba a dudar de si alguna vez regresaría, justo cuando comenzó a sentirse cansada de esperar, la situación empeoró.
Goteo goteo. goteo goteo goteo goteo
Los hombros de Lila comenzaron a empaparse a medida que la lluvia aumentaba en el cielo gris, al principio era ligera, pero se fue volviendo más fuerte con el tiempo.
“Esto es simplemente... Perfecto”—. Pensó Lila para sí misma con sarcasmo.
Estaba empezando a sentir frío y ni siquiera había traído consigo un paraguas. La verdad no esperaba que lloviera, ya que las nubes no mostraban signos de lluvia antes. Pero Lila recordó nuevamente que la naturaleza puede ser impredecible. Lila suspiró profundamente y estaba pensando en sus posibilidades de terminar enferma este día, cuando fue interrumpida por una cara familiar.
—¿Dama Lila?
—¿Has informado al duque?
—Sí.
Probablemente se negó inmediatamente a conocerla. Sin embargo, sin importar lo que él dijera, Lila estaba decidida. Incluso si él le dijera que se fuera, ella se quedaría obstinadamente bajo la fuerte lluvia hasta que se llegara a un acuerdo. Incluso si esto le toma todo el día de pie bajo la lluvia.
“¡No me importa lo resfriada que pueda terminar! Me quedaré aquí hasta…”
—Entre. Le mostraré el camino.
—Ehh... ¿qué…?
Lila definitivamente no esperaba que él aceptara una reunión al menos hasta su décimo intento, pero aceptó en su primer intento. Ella estaba completamente asombrada por este suceso.
—¿Él está listo para reunirse conmigo? … ¿ahora?
—Sí, ahora mismo.
¿Qué está pasando? ¿El Duque realmente está esperando conocerla? Esto no es normal en él, ¿dónde está la duda y la sospecha?
Estaba muy sorprendida de que Lacias aceptara, pero igualmente estaba feliz de no tener que perder el tiempo, y ahora estaba un paso más cerca de ayudar a Hir. El guardia la condujo al interior de la gigante mansión, por un largo pasillo con una puerta de madera gigante al final que estaba cerrada con llave. Cerca de la puerta había una puerta más pequeña y formal. Lila estaba considerando lo afortunada que había sido hasta este punto y se prometió a sí misma que nada la detendría, sin importar cuán horrible pudiera volverse su suerte.
¡TOC TOC!
—Duque, he traído a la Dama.
Pensó que la llevarían al salón para esperar. Pero inesperadamente, parecía ser la oficina privada de Lacias. Logró ver un gran escritorio de trabajo con estanterías a los lados, pero no podía ver toda la habitación, debido a que estaba tapada por las sombras.
—Adelante.
El guardia abrió la puerta, inclinó la cabeza hacia Lila y luego retrocedió. Lila entró sin dudarlo.
Sería patético de su parte visitar el territorio de los leones con valentía, pero dudar entrar.
—Oh, ¿has llegado?
Lila se sorprendió un poco al ver a Lacias de pie en la puerta. Preguntándose cómo no lo había notado cuando miró adentro. Y ahora que lo vio en persona, se dio cuenta de que la descripción de un hombre de actitud fría no parecía encajar con su comportamiento. Al menos no con esa sonrisa tan brillante .
— Te he estado esperando, preguntándome cuándo vendrías a verme. Supongo que tuve razón, ¿verdad?
Algo no cuadraba, pensó que era un león. Pero la descripción que más le convenía en este momento, era más la de un bonito gato que la de un león. Debía entender que pasaba. ¡Por el bien mayor!
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