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Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 5


CAPÍTULO 5

Está prohibido decir lo siento (2)

Es esta su habitación.

Era una puerta bastante pequeña y mal cuidada . Se veía totalmente fuera de lugar, como si la hubieran traído de una casa en ruinas e instalado en la mansión.

La sirvienta se mantuvo en silencio mientras se detenía frente a la puerta, pero esa no fue la razón de que Lila supiera de quién era la habitación.

¡Crack!

La puerta de madera en mal estado se abrió lentamente, causando un fuerte ruido, intentó abrir la puerta con cuidado de hacer el menor ruido posible, pero aún así terminó con los  pelos de punta por el sonido que la puerta hizo.

—Hir—. Su boca susurró el apodo del pequeño niño antes de siquiera pensarlo, su voz sonó algo cortada debido al espanto de ver las condiciones en las que se encontraba.

Un niño de cabello negro y piel pálida se levantó de una vieja cama que estaba en un rincón, quizá asustado de escuchar su nombre. La luz del cielo nocturno parecía acentuar más sus rasgos, e inmediatamente ella notó sus mejillas huesudas, en el lugar donde debería haber unas suaves y redondas mejillas. observó lo desnutrido de su cuerpo y sintió aún más disgusto por la Lila original, lo que a estas alturas ya es casi imposible.

“No puedo creer que ya esté en estas condiciones” —. Era peor de lo que pensó, la negligencia de la Sra. marshmell estaba más allá de lo que esperaba ver.

El malestar llenaba la mirada color mar profundo de Hir, su cabello, húmedo por todo el sudor que tenía, se le pegó en la frente. Sus ojos estaban rojizos por falta de sueño y sus labios eran blanquecinos por la resequedad y piel muerta. Debe haberse mordido los labios por el dolor.

— Hir, ¿Te duele mucho? —. Tan pronto como Lila habló la postura de Hir cayó, y de rodillas rogó perdón.

—Pe-per-perdón ma-madre…N-no m-e d-uel-e. N-no t-te e-eno-je-es…—. El corazón de Lila se contrajo de dolor, como si una daga se hubiera clavado en él, al ver al niño apretar sus puños temblorosos para reprimir el dolor.

—Vine porque escuché que estabas enfermo. No tienes nada de que disculparte.

—Es-estoy enfermo por mi propio descuido, m-ma-dre, no pierda el tiempo por mi.

— …

— ¡Ha! ¡No-no es-estoy enfermo, Lo-lo si-siento, Lo siento mucho! —. La palidez del niño parecía no tener límites, estaba tan blanco que Lila pensó que estar en su habitación solo empeoraba su estado. No podía definir si estaba aterrorizado de verla o era por el dolor que sentía su cuerpo.

Suspiro.

Luego de un profundo suspiro para calmar su corazón, Lila se volvió hacia la sirvienta, que estaba tras ella todo el tiempo.

—¿por qué está este niño tan delgado?

—E-es por-porque…usted dij…¡No!...Quiero decir, es porque el joven maestro se ha estado saltando sus comidas desde hace unos días…—. que excusa tan mala, pensó.

Lila enterró sus dientes en su labio inferior, justo como Hir lo hizo tantas veces antes debido al dolor. Ella  no puede creer que este pequeño, inocente y maltratado niño pueda ser culpado de algo. De todas maneras, ahora hay algo más urgente que atender, inmediatamente.

—¿Puedes traer algo de sopa para que Hir coma? —. Hir debe estar realmente hambriento. su cuerpo se ve tan delgado que pareciera que se estuviera consumiendo desde adentro. Podía entender muy bien esa sensación, ya que ella experimentó todo eso en su vida pasada.

—Ha, para que el coma, ¡De inmediato! —. La sirvienta rápidamente se fue, sorprendida por la  orden solicitada, como si a Hir nunca antes se le diera nada para comer. Lo cual era una realidad.

Lila siguió mirando la espalda de la sirvienta mientras se alejaba, hasta que ya no la veía más, solo entonces volteó su cabeza hacia el maltratado niño. Hir la miraba fijo, con sus ojos nublados.

“¿Estaría bien si me acerco un poco?”—Pensó para sí misma.

Lila lentamente se acercó a Hir y se agachó a su nivel, para hacer contacto visual. Pudo sentir como temblaba cuando posó sus manos sobre los huesudos antebrazos. Quería revisar su estado con más detalle, así que se acomodó en el suelo, de rodillas. Miró su antebrazo, era tan delgado que toda su mano podría envolverlo. Deslizó su mano arriba y abajo por el lugar, estaba atípicamente cálido, casi quemaba, y húmedo por el sudor.  Ignorando esto último, sacó un pañuelo y se secó las manos.

Lila asumió que su frente debía estar peor. Tomó la decisión de ponerle un paño húmedo en la frente.

Cuando Lila se levantó de su posición para buscar una toalla, los ojos de Hir la siguieron, mientras sus pupilas  temblaban violentamente con miedo. Se veía ansioso, pensando que  Lila descargaría toda su ira sobre él.

“¡Ho no! ¿lo estoy asustando?”—. Ella pensó.

—E-es-estaré bien luego de dormir un poco. ¡N-no me duele! ¡Lo siento mucho! … —. Hir no entendía qué estaba pasando y se sentía extraño, nunca fue tratado de manera decente, casi su vida entera hasta ahora.

—¿qué dices? Tienes una fiebre muy alta

—L-lo-Sien…

—De ahora  en adelante, tienes prohibido disculparte así conmigo.

—¿he? pe-pero…

—Decir lo siento, significa que te disculpas por algo Hir, y estar enfermo no es tu culpa. Estar enfermo no debe ser algo por lo que tengas que disculparte.

FIN CAP 5