Viviendo Como La Madrastra Del Villano - Novela Cap. 4
CAPÍTULO 4
Está prohibido decir lo siento (1)
Su cuerpo original está carbonizado hasta ser cenizas. Sin embargo, tiene una segunda oportunidad de vivir como la esposa del Vizconde en un nuevo mundo del que conoce todo muy bien, a pesar de no haber vivido antes en él. Porque es la novela que leyó antes de morir.
solía pensar que no tendría arrepentimientos ni asuntos pendientes de su vida pasada, pero ahora que piensa sobre el tema, realmente nunca estuvo contenta con su vida, desde ningún aspecto. siempre pensó que su vida era como un sistema de tuberías, llenándose más y más de inmundicia con el paso del tiempo. Vivió esa vida únicamente porque sentía miedo de quitarse la vida ella misma.
¡Pam Pam Pam!
Recuerdos de un hombre furioso y borracho golpeando su puerta llenaron su mente.
—¡Entrégame el dinero!
Ese era su padre, que venía a su casa, cada día, gritando con toda la potencia de sus pulmones, por horas y horas.
Cada vez que se mudaba, de alguna manera él lograba encontrarla. Esta situación se mantuvo hasta que ya no tuvo la estabilidad económica suficiente como para continuar mudándose. Esto era violencia doméstica, su padre lo tenía claro, pero nunca le importó lo suficiente como para detenerse.
Las vidas de ella y Hir eran similares por varias razones. Pero había una diferencia importante; Ella no logró superar su pasado, mientras que Hir superó con creces todo recuerdo de su horrible pasado, mediante una venganza perfecta. Esa es la razón principal de que le gustara tanto esta novela.
Sintió consuelo leyendo la historia de alguien que vivió una vida similar a la suya, que logró realizar las acciones que ella siempre tuvo miedo de hacer.
Incluso en sus momentos finales ella no logró escapar de su padre, pero ahora que se ha vuelto un personaje relevante de esta novela, quiere aliviar cualquier dolor que Hir pueda tener guardado en su corazón. Será el vendaje que cubra los sentimientos dañados del niño.
Hir fue la razón de leer tantas veces la novela después de todo.
Lila volvió a preguntarle a la sirvienta —Acabas de decir que hay un problema, ¿qué ha pasado?
—Es que e-l-el maestro…Se ha desmayado…
— ¿Sedesmayó?
— ¡A-a-así e-es! ¿Cómo quiere que realicemos el tratamiento?
— ¿por qué me preguntas eso?
“¿Por qué se desmayó Hir? y también, ¿Por qué la sirvienta pregunta el cómo hacer tratamiento?”—. la sirvienta se quedó mirando a Lila, con la cabeza inclinada y un rostro en confusión.
— ¿Quiere que nos ocupemos del de la misma manera que cuando se desmayó la última vez?
— ¿Qué dije que hicieran la última vez? no recuerdo.
Como eso fue responsabilidad de la Lila original, no conocía exactamente cómo era tratado Hir, pero podía suponer un aproximado, basándose en la personalidad descrita de la Lila original.
—S-se -di-ri-dirigió a su habitación y lo encerró en ella sin dejarlo salir hasta que se sintiera mejor.
Era obvio, ¿qué más podía esperar de Lila?
Aunque en la novela no se describe la razón detalladamente, Hir se desmayaba con frecuencia debido a su frágil cuerpo. Cada vez que le sucedía la novela describía cómo Hir tragaba sus lágrimas, luchando por superar su enfermedad.
La original Sra. marshmell nunca cuidó de Hir de la manera común en la que se cuida a una persona enferma; con paciencia y respeto. En cambio, ella hacía lo opuesto, lo trataba como a una rata en el camino y abusaba del niño de manera física y verbal. Como si empujarlo y golpearlo no fuera suficiente, también lo llenaría de insultos. — ¡Eres una sanguijuela persistente! —. Le decía a menudo. Sin embargo, eso cambiaría a partir de hoy.
—No hagas nada. Yo misma iré a su habitación.
— Sí.
Las palabras de Lila dejaron a la sirvienta con su rostro lleno de confusión. —Esto puede terminar mal—. murmuró, con rastros de ansiedad de pensar lo que pasará…
—¿Por qué sigues parada ahí? Escoltame hasta allá—. Dijo Lila, habló con voz suave, y aún así la sirvienta se estremeció, como si hubiera quedado atrapada en el frío viento de invierno. La sirvienta asintió con la cabeza rápidamente y guió el camino.
—S-si-sígame, po-por favor.
Lila cubrió su bata con un chal de color oscuro y rápidamente siguió a la sirvienta.
Como ya se mencionó en la novela original, ella se casó con un rico y divorciado hombre, por lo que la mansión estaba muy bien decorada.
El pasillo era de paredes altísimas y extendida por todo el piso, había una elegante alfombra de color rojo oscuro, similar al color de la sangre. A un lado había unas costosas piedras de aspecto casi sobrenatural, ordenadas por todo el pasillo, brillando de manera intensa, actuando como antorchas. Por el centro había un candelabro gigante, hecho de cristal, que encandilaba de un vistazo.
A pesar de que el pasillo solo es una parte de la mansión, por si solo lograba mostrar que tanta riqueza había en esta familia.
Los hermosos ojos de Lila cayeron sobre una pequeña y descuidada puerta, que no encajaba con el diseño interior de la mansión. Pareciera que los abundantes recursos de la familia terminaban donde iniciaba esta puerta. Inmediatamente supo que había llegado a su destino, al recordar las descripciones de la novela original.
FIN CAPITULO 4
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