Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 89
Capítulo 89La línea entre el fruto prohibido y la salvación (7)—¿Qué significa eso?—¡Parece que el pueblo está en llamas!—Hablemos mientras vamos.El hombre chasqueó la lengua, como si ya le doliera la cabeza. Era Rem, el caballero responsable de la patrulla de reconocimiento a la que pertenecía Sa-yoon. En cuanto espoleó el flanco del caballo y salió disparado, los demás se apresuraron a seguirlo.No todos los miembros de la patrulla iban a caballo. Solo Rem, como caballero asignado, y dos mercenarios cuya habilidad había sido reconocida habían recibido montura. Como era de esperarse, Sa-yoon y Geon-joo —quienes habían obtenido el primer y segundo lugar en la prueba de aptitud— cabalgaban tras Rem.—¡Hah!Rem aumentó la velocidad. A medida que se acortaba la distancia con el pueblo del que se elevaba el humo, Sa-yoon y Geon-joo también pudieron ver las llamas rojizas devorándolo todo.—Maldita sea… parece que los monstruos atacaron.Cuanto más se acercaban, más claros se volvían los gritos y los llantos desagradables que resonaban por todas partes. Aquel cric, cric gutural era idéntico al de un monstruo que Sa-yoon conocía bien. Habían salido a explorar para encontrarlos y habían regresado con las manos vacías; que ahora atacaran justo un lugar que ya habían inspeccionado resultaba absurdo.—Voy a acelerar un poco más. No se despeguen.Con un tono rígido —no quedaba claro si era por la tensión de haber detectado a los monstruos o por la ira al ver que la situación era peor de lo esperado— Rem tiró de las riendas. A medida que los cascos golpeaban el suelo con mayor rapidez, el viento se volvía más feroz. Tras unos diez minutos de carrera desenfrenada, Sa-yoon finalmente llegó al pueblo que estaba siendo asaltado.—Grrr…—¡Aaaah!—¡Maldita sea, por aquí! ¡Vengan por aquí!—¡Mamá!—¡Ilian!Aquello era un caos absoluto. El pueblo, ruidoso y confuso como si fuera un campo de batalla, recibió a Rem, que desmontó y desenvainó la espada de inmediato. Se lanzó contra el monstruo que tenía enfrente, y la hoja plateada atravesó la boca abierta de la criatura, que se preparaba para devorar a una persona.—¡Eliminen a los monstruos y ayuden a evacuar a los civiles!Se notaba que Rem era un caballero de verdad. Tras abatir al enemigo con destreza, pasó sin pausa al siguiente mientras daba órdenes. Fue entonces cuando Sa-yoon desmontó y, junto a Geon-joo, evaluó la cantidad de enemigos y la situación general.Solo los monstruos visibles sumaban al menos cuarenta. Si se contaban las presencias que se percibían, seguramente superaban los sesenta. Sa-yoon frunció el ceño y desenvainó la espada; al verlo, Geon-joo también agarró la suya, que llevaba a la cintura.—Con razón eran tan débiles… son monstruos de tipo gregario.Murmurando eso, Sa-yoon recordó a los insignificantes monstruos iniciales que había visto el día anterior en el bosque y lanzó un tajo contra el enemigo que se abalanzaba sobre él. De un solo golpe, la cabeza cayó al suelo y el cuerpo, aún tembloroso, se estremeció sobre la tierra. Al ver la sangre, una sonrisa se dibujó en los labios de Sa-yoon.—Tú encárgate de la izquierda, bonito.Aunque fueran débiles, con ese número era imposible no entusiasmarse. Animado después de tanto tiempo, Sa-yoon habló con ligereza y dio inicio al combate en serio. Geon-joo, al ver su espalda mientras sonreía y cercenaba monstruos, negó con la cabeza antes de unirse a la matanza.Cuando Rem, Sa-yoon y Geon-joo, solo tres combatientes, masacraron a más de treinta monstruos, las criaturas, al percibir el peligro, comenzaron a huir con rapidez. Justo cuando Geon-joo pensó que la situación estaba bajo control y se secó el sudor que le corría por la barbilla, el grito furioso de Rem cayó como un látigo.—¡Son criaturas que se mueven en grupo! ¡Si las dejamos escapar, llamarán a más de los suyos y atacarán cuando no estemos! ¡No dejen que se vayan!Casi rugiendo, Rem salió tras los monstruos que escapaban a toda prisa.—Ve tú también, bonito.Sa-yoon hizo un gesto con la cabeza hacia Geon-joo, que dudaba. Ya quedaban pocos monstruos en el pueblo; quien necesitaba ayuda era Rem. Geon-joo asintió y fue tras él.Mientras perseguían a las criaturas, vieron a otros mercenarios que acababan de entrar al pueblo. Al descubrirlos, Rem gritó de inmediato:—¡Bloqueen a los monstruos que huyen!—¿Eh?—¡No dejen que escapen!—¡S-sí!La voz de Rem retumbó por todo el pueblo. Aunque confundidos por la situación, los mercenarios recién llegados alzaron sus espadas y se sumaron al combate. Gracias a eso, lograron bloquear desde el frente a los monstruos, imposibles de alcanzar a velocidad humana.—¡Grrrk!—¡Grrraah!Con la retirada cerrada, los monstruos aullaron, presas del pánico. Rem avanzó como punta de lanza y comenzó a abatirlos uno por uno.—¡Aún quedan monstruos en la plaza! ¡Que algunos entren al interior del pueblo para ayudar con la evacuación y eliminar a los rezagados!Ante la orden, unos cinco mercenarios, entre ellos Geon-joo, se dirigieron hacia el interior. Para entonces, Sa-yoon había acabado él solo con casi el sesenta por ciento de los monstruos restantes. Geon-joo se le acercó y le transmitió la orden de Rem.—Dicen que hay que evacuar a la gente.—¿Ya terminó todo?—Más o menos.—Entonces encárgate tú de lo que queda.Había sido insuficiente, pero aun así había desatado todo el caos posible. Si terminaba de encargarse él solo de todo lo que quedaba, llamaría una atención innecesaria. Con ese pensamiento, Sa-yoon observó a los mercenarios que habían llegado junto con Geon-joo y envainó la espada.Había olvidado sacudir la sangre antes de guardarla, así que, al deslizar la hoja en la vaina, las gotas salpicaron a Geon-joo. Este frunció el ceño mientras se limpiaba el rostro. Sa-yoon lo observó con una sonrisa ladeada y, luego, giró el cuerpo para mirar las casas en llamas.Ahora que los monstruos habían sido eliminados en su mayoría, aquello parecía más urgente que seguir cazándolos. Al ver a la gente huir desesperada y a los niños tropezar mientras corrían, Sa-yoon extendió ampliamente sus sentidos.Al expandirse su percepción, el área que podía detectar se amplió. Incluyó todo el pueblo dentro de su radio de detección y comenzó a buscar presencias humanas.No se centró en quienes aún podían moverse por su propio pie, sino en los que habían quedado atrapados dentro de casas en llamas. Fue entonces cuando, en el extremo izquierdo, percibió una presencia más débil que las demás.O era un niño muy pequeño, o alguien que estaba agonizando.Si tenía mala suerte, moriría allí mismo.Sa-yoon dudó un instante y estaba a punto de dirigirse hacia la casa que se derrumbaba cuando, de repente, alguien le agarró el brazo.—¿No me digas que piensas ir ahí?Geon-joo, que había notado su movimiento en medio del combate contra los monstruos, alzó levemente una ceja al preguntar. Ante ese tono inquisitivo, Sa-yoon asintió.—Sí, voy a ir.—¿Y cuál es el problema?—Se está cayendo.—Precisamente por eso voy.Entre los mercenarios no había nadie con el valor ni la habilidad para entrar en una casa a punto de colapsar y buscar sobrevivientes. De un incendio así, solo él podía sacar a alguien con vida.—Tú quédate aquí y encárgate bien de la jauría.Mientras hablaba, dio un par de palmadas tranquilizadoras en el hombro de Geon-joo, que se había mostrado reacio. Los ojos de este se entrecerraron.—…por mucho que esto parezca un juego, si mueres aquí, mueres también en la realidad.—Ay, por favor. ¿De verdad crees que voy a morir ahí dentro, bonito?¿Con qué demonios creía que estaba tratando a un rango S?No existía un rango S que muriera quemado por un incendio natural. Para matar a un despertado de alto nivel con fuego haría falta algo como las llamas infernales que había visto Chunbok. Con una expresión de incredulidad, Sa-yoon se soltó de la mano que lo sujetaba.Geon-joo, que parecía dispuesto a volver a agarrarlo, se quedó mirándolo en silencio antes de girar bruscamente la cabeza. Sa-yoon percibió una emoción tenue, imposible de definir entre frustración y enfado. Observó brevemente la nuca de Geon-joo y luego se dirigió hacia la casa que había marcado como objetivo.Los demás mercenarios de la patrulla estaban demasiado ocupados eliminando monstruos y rescatando personas como para prestar atención a Sa-yoon. Aun así, por si acaso, revisó los alrededores y activó su habilidad de escarcha de manera lenta y casi imperceptible.Una energía azul comenzó a extenderse desde sus pies. Cuando esa aura fría envolvió todo su cuerpo, detuvo la activación y, usando el frío como escudo, entró en la casa en llamas.La vivienda, de unos sesenta metros cuadrados, parecía ser el punto de inicio del incendio: no había rincón que no estuviera envuelto en fuego. La madera carbonizada crujía al caer, y chispas ardientes saltaban desde el techo. Sa-yoon agudizó aún más sus sentidos y buscó con cuidado.La presencia era ahora más débil que antes. Mientras hablaba con Geon-joo, la condición de esa persona había empeorado.Siempre tan terco para cosas inútiles.Chasqueó la lengua al recordar la expresión de Geon-joo cuando le había sujetado el brazo y avanzó más adentro. Siguiendo la presencia, pronto encontró una puerta devorada por las llamas. Al parecer, aquella habitación estaba algo más alejada del punto inicial del incendio. La puerta estaba quemada solo a la mitad.Sa-yoon dio un paso al frente.¡Crack!La puerta carbonizada cedió sin resistencia ante su patada. Las llamas, que parecían rugir con furia, fueron reprimidas por la energía helada. Al entrar en la habitación, Sa-yoon notó una presencia diminuta bajo la cama.Sus zapatos negros aplastaron los restos calcinados del suelo. Se acercó a la cama y se agachó, inclinando la cabeza.—…hic.Un sollozo apenas audible llegó a sus oídos.Eso significaba que estaba vivo.Con una sola mano, Sa-yoon levantó la cama sin esfuerzo. Debajo, un niño pequeño que se había escondido para evitar el fuego lo miró con los ojos muy abiertos. Tenía el contorno de los ojos enrojecido por el llanto. Sus ojos azules, humedecidos por las lágrimas, parecían aún más intensos.Sa-yoon ladeó la cabeza.—Si quieres vivir, sal de ahí, pequeño.Intentó hablar con amabilidad. Los hombros del niño se estremecieron. En ese instante, un sonido brutal resonó sobre sus cabezas.¡Crack!Algo se rompió con un chasquido seco y, de inmediato, parte de la estructura del techo cayó sobre Sa-yoon. Aquello fue el inicio del colapso total: en un abrir y cerrar de ojos, todo el techo se vino abajo.Vaya mierda de momento.De haber llegado un poco antes, no tendría que lidiar con esto. Pensando eso, Sa-yoon apartó la cama de un empujón y tomó al niño en brazos.¡Booom!Al instante siguiente, la pequeña casa se derrumbó por completo, sepultando a Sa-yoon y al niño bajo los escombros.Traducido por: Valiz
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