Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 184
Capítulo 184Mikhail soltó una breve risa.—Ya basta de bromas.—La señora tenía un puñal. El mismo puñal que Su Alteza dijo que no hacía falta retirar.—¿Y se supone que debo creer que luchó contra los caballeros del Duque y escapó solo con ese puñal?—¿Cómo podríamos herir a la señora? Actuó con tanta determinación que incluso llegó a hacerse daño a sí misma.—Con la lluvia cayendo así, no pudo haber ido muy lejos.—¡Lo siento! No pudimos luchar contra ella. Se nos ordenó protegerla, así que no podíamos lastimarla.Los caballeros bajaron la cabeza. Al ver sus cuerpos, estaba claro que habían sido cortados.¿Había tomado una decisión?No había sido despiadada cuando él le pidió que abandonara a su familia, pero parecía que dejarlo a él le había resultado sencillo.—Kartho, debes haber previsto las consecuencias de lo ocurrido hoy.—Todos recibirán su castigo.—¿Boestin sabe de esto?—Sí, lo presenció.—¿Y cómo no habría de saberlo? La residencia era un caos.Dahlia habló con tono burlón. Estaba junto a la barandilla, envuelta en un chal, sonriendo ampliamente.—¿No es afortunado? Con esta lluvia, no sería raro que muriera en cualquier parte. Ahora, hermano no tendrá que mancharse las manos de sangre.—Dahlia.—Es el camino que eligió. Te abandonó y eligió a su familia, ¿No?Parecía desconcertada. Bajó las escaleras y tomó a Mikhail por el brazo.—¿Por qué haces esto? ¿Qué… qué fue lo que esa mujer le dijo a hermano? Para nosotros, no es más que la hija de nuestro enemigo. ¿Ahora te arrepientes?—¿Arrepentirme?Nunca se había arrepentido. Desde el principio, su encuentro había sido un error, así que ¿De qué serviría lamentarlo?—¿Entonces te sientes culpable, si ya no te arrepientes? Porque descubriste que lleva la sangre de los Loren, aunque no sabe nada al respecto. ¡Reacciona! Igual creció disfrutando los beneficios, ¿No? ¡Se abrió camino pisoteando la desgracia ajena para vivir feliz!Dahlia siseó; su respiración se volvió agitada y tensa.—Dahlia, cuida de ti misma.—¡Mi cuerpo es asunto mío! Hermano, reacciona. No olvides por qué hemos estado luchando todo este tiempo.Su agarre en la manga de él se hizo más fuerte.—Quiero que muera. Ojalá desapareciera de mi vista para que hermano no pensara en nada más.Sus ojos rojos brillaron con algo peligroso.—Si piensas en ella, la maldeciré todos los días. Hasta que la familia Loren sea borrada, hasta que no quede nadie que lleve la sangre de Konrad.Las venas de sus ojos sobresalían, y su cuerpo tembloroso, junto a la intensidad de su expresión, hacía difícil respirar.¿Hasta dónde llegaría antes de sentirse satisfecha?No, esa niña nunca conocería la satisfacción.Jamás había aprendido a estar satisfecha.Mikhail apartó la mano de Dahlia.—Llama a Boestin.—Sí, sí.La doncella, que había estado observando, subió a toda prisa al tercer piso.—¡Suéltame! ¿Acaso estoy equivocada? Si la familia Loren no hubiera participado en la rebelión, si Konrad no hubiera llegado al trono, no tendrían el poder ni la riqueza que ahora poseen, ¿Verdad? Es injusto, ¡Y deberían devolverlo!Dahlia no se detenía. El resentimiento y el odio arraigados en su corazón eran absolutos.Habían sido el fundamento de su supervivencia día tras día, así que era natural.Mikhail no era diferente, al fin y al cabo.Kartho, que los había estado observando, habló con cautela.—La señora dijo que va a abandonar a su familia. También dijo que no tiene razón para quedarse aquí, porque ya no forma parte de los Loren.¿Abandonar a su familia?Ni siquiera sabía aún que el Duque había muerto, y escucharla hablar de abandonar a su familia lo tomó desprevenido.¿La figura de su padre se había desvanecido de su mente?Recordó cómo su mirada se había vaciado cuando escuchó la noticia de la muerte de su madre. El Duque Loren nunca había parecido pertenecer realmente a su círculo familiar.Había sido abandonada, y para cuando descubriera toda la verdad, quizá ya hubiera soltado a la familia Loren.—Su Alteza, dijo que ya no tiene por qué odiarse, y que la señora no tiene motivo para sentirse culpable, así que se marcharía.—¿Quién decidió eso?En ese momento, Boestin bajó por las escaleras. Su expresión no era buena; parecía haber comprendido rápidamente la situación.—Lleva a Dahlia arriba. ¿No dijiste que debía descansar?—Dahlia, vamos.—¡No quiero!—Quedarte aquí no cambiará nada. No es bueno que sigas provocándola.Boestin intentó calmarla. Dahlia miró a Mikhail con lágrimas acumulándose en los ojos.—Has cambiado, hermano. No necesito a alguien que no se preocupa por su propia familia.Dahlia apartó la mano de Boestin y subió las escaleras.—Kartho.El tono frío de Mikhail tensó a todos. El aire a su alrededor parecía cargado de peligro.Parecía que, si empeoraban su humor, podía haber consecuencias.—¿Por qué no la detuviste?—Temí que se cortara la muñeca en el acto si intentaba detenerla. Eso dijo la señorita Boestin. Sería mejor que se fuera con vida que dejar un cadáver atrás.Tenía razón. Si se tratara de Emilia, se habría cortado el cuello sin dudarlo.Traducido por: Valiz
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