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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 86


Capítulo 86

La línea entre el fruto prohibido y la salvación (4)

—¿No durmió?

Geon-joo, con el cabello hecho un verdadero nido que demostraba lo tranquila que había sido su noche, se incorporó desperezándose mientras preguntaba. Sa-yoon, que lo había metido casi a empujones al baño aún sin poder abrir bien los ojos, se puso el abrigo y después la armadura. Un vistazo en el espejo bastó para resumir su aspecto en una sola frase:

—Qué cosa más rara.

Con pantalones negros, abrigo y una coraza encima, el conjunto resultaba extraño y hasta un poco ridículo, pero era menos llamativo que llevar solo el abrigo y dejar la armadura al descubierto.

Consciente de lo urgente que era conseguir ropa normal, le pasó también un abrigo a Geon-joo cuando salió del baño y ambos bajaron al primer piso. Quizá porque habían pagado generosamente la noche anterior, el posadero se lanzó hacia ellos en cuanto aparecieron, sonriendo de oreja a oreja mientras les preparaba una mesa.

—¿Qué desean para desayunar?

—Algo que nos deje bien alimentados.

—En un momento lo traigo.

Como no conocían bien los nombres de los platos del lugar, dejaron que el posadero decidiera. Al poco tiempo regresó con sopa, pan y varios asados que parecían más una última cena que un simple desayuno.

—Aprovecha para comer bien. Quizá desde el mediodía no podamos hacerlo.

Una vez en camino, era difícil asegurarse una comida decente. Sacando la cuchara para probar la sopa, Sa-yoon vio cómo Geon-joo, hasta entonces aturdido frente a la mesa, cortaba un pedazo de pan y lo probaba. Por la expresión, parecía gustarle.

El posadero preguntó si les agradaba la comida y Sa-yoon le respondió entregándole otra moneda. Luego preguntó dónde quedaba la tienda de comestibles y si había guías disponibles. El hombre, aún más animado por la propina, aseguró que tendría listo un guía para cuando regresaran de hacer sus compras. Otra moneda más, y la sonrisa del posadero casi le partió la cara. Con razón había parecido tan contento la noche anterior: aquella paga extra había sido toda una fortuna para él.

—Bien, vamos a comprar ropa.

Ya con el estómago lleno, tocaba cambiar ese aspecto tan extraño que llamaba todas las miradas. Levantó a Geon-joo, que había terminado de comer con una eficiencia casi conmovedora, y fueron a la tienda que el posadero les había indicado. Compraron ropa de diario adecuada y Geon-joo, una vez cambiado, respiró aliviado y mostró una expresión mucho más relajada.

Por precaución compraron un juego adicional de ropa y revisaron la armadura. El abrigo serviría como protección ligera, así que no necesitaban una coraza pesada. Sin embargo, un mercenario sin armadura siempre levantaba sospechas; incómodo o no, debían llevarla puesta.

En la tienda de comestibles compraron cantimploras, cinturones y varias cosas más. Nada que ver con lo torpes que lucían la noche anterior: ahora, Sa-yoon y Geon-joo parecían mercenarios respetables. Con la bolsa de dinero —todavía más de la mitad llena a pesar de los gastos— colgada al cinturón junto a la cantimplora, Sa-yoon dio un toque en el hombro de Geon-joo para regresar a la posada.

—Aquí traigo al mejor guía del pueblo. Los caballeros que pasan por aquí siempre lo piden.

Tal como había prometido, el posadero les presentó a un muchacho que apenas rondaba la adolescencia. Era demasiado joven —y demasiado pequeño— para ser llamado el mejor guía de la zona.

—Es muy niño.

—Será niño, pero su habilidad es real. No encontrará otro guía como yo —replicó el chico enseguida, inflamando pecho como si hubiera estado esperando esa duda.

Sa-yoon lo observó un instante. A fin de cuentas, mientras conociera el camino hacia el castillo del señor feudal, no habría problema.

—Si eres realmente bueno, no tengo objeciones.

—¿Y a dónde vamos? ¿A Beluan? ¿A Herden? ¿O quizá a las montañas Alden? Por la época, seguro que a las Alden.

Enumeró lugares desconocidos con la naturalidad de quien los tiene en la punta de la lengua. Sa-yoon no preguntó nada sobre ellos y fue directo al grano.

—Al castillo del señor.

—¿Eh? ¿Van al castillo del señor y necesitan un guía? ¿Y encima… a mí?

El chico arrugó la cara como si Sa-yoon hubiera dicho algo completamente absurdo.

—¿Hay algún problema?

—Problema no… pero parece que vienen de muy lejos.

—No necesitas saber de dónde.

—Bueno, también es cierto. Entonces, ¿Vamos ya?

A pesar de tener pinta de testarudo, el muchacho hablaba con una franqueza inesperada. Tomó la mochila que tenía sobre la mesa y, al ver que Sa-yoon se levantaba hacia la salida, preguntó:

—¿Quiere el camino más rápido?

—El más rápido.

—¿Por la parte de la montaña o siguiendo el sendero?

—Como sea.

—¿Incluso si no es el camino más seguro?

Tenía carácter, sí, pero también demasiados comentarios adicionales. Sa-yoon frunció ligeramente el ceño y el chico se encogió de hombros.

—Si no es seguro, es peligroso. Y yo también quiero volver vivo.

—Te pagaré el doble.

—Pues los llevo por el camino más rápido del mundo.

Rectifico. No era que se fuera por las ramas; más bien parecía tener una ambición considerable por el dinero. Aunque era muy joven, comenzaba a entenderse vagamente por qué se había ganado el puesto del mejor guía. Sonriendo, el muchacho avanzó mientras explicaba esto y aquello, incluso cosas que nadie le había preguntado.

—Como vienen de fuera, les daré un servicio especial. La señora Helden me comentó que son personas de buen gastar, así que imagino que pagarán acorde, ¿No? El señor de Delus es alguien de carácter muy recto. Y no lo digo solo porque sea su vasallo, de verdad es una persona sencilla. Tiene la mente abierta, así que mientras no cometan un crimen, suele pasar por alto los errores menores.

—Van al castillo del señor feudal por lo de la purga, ¿Cierto? Si mencionan eso a los guardias de la entrada, los guiarán de inmediato. Eso sí, hay muchos voluntarios, así que la espera puede ser larga. Si se aburren, puedo hacerles compañía. Claro, eso tendrá un costo.

—Pidieron el camino más rápido, así que iremos por el bosque… ¿Saben algo sobre el bosque de Delus?

El guía, que se presentó como Will, no cerraba la boca ni un segundo. A diferencia del trayecto anterior, silencioso por la falta de conversación personal, la situación se había vuelto bastante ruidosa. Sa-yoon lanzó una mirada de reojo a Geon-joo y se encontró con su expresión de absoluta incredulidad.

Creo que no nos recomendaron al mejor guía… sino al más hablador.

Los ojos que se cruzaron parecían decir exactamente eso. Sa-yoon dejó escapar una risa breve y volvió la mirada hacia Will. El guía ruidoso se quedó en silencio apenas pusieron un pie en el bosque, como si supiera distinguir perfectamente cuándo podía hablar y cuándo no.

—Como pidieron el camino más rápido, tuvimos que pasar por el bosque… pero tienen la habilidad suficiente para cruzarlo, ¿Verdad? No me gustaría jugarme la vida por el doble de paga.

—¿Ahora te entró el miedo?

—No es miedo, solo pregunto por si acaso. Aquí los monstruos suelen aparecer de repente.

Como si esas palabras hubieran sido una señal, se escuchó detrás de ellos un crujido sordo, el sonido de ramas siendo pisoteadas. Sa-yoon fue el primero en percibir la presencia y se giró.

—Parece que viene algo.

—¿Eh?

—El monstruo del que hablaste.

—¿Qué?

El muchacho preguntó, sobresaltado. En cambio, Geon-joo siguió en silencio la mirada de Sa-yoon y apoyó la mano sobre la empuñadura de su espada, listo para desenvainar en cualquier momento. Viéndolo prepararse, Sa-yoon siguió la presencia que se acercaba. La distancia se acortaba. El peso de los pasos dejaba claro que no era humano.

—No parece muy fuerte.

Comparado con los monstruos de rango S que solían verse en el campo, su energía era débil. Si había que clasificarlo, estaría entre rango B y A. Sa-yoon empujó suavemente la espalda de Geon-joo.

—Puedes encargarte tú, bonito.

—¿Bonito?

—……

Will frunció el ceño ante el apelativo, que entre Sa-yoon y Geon-joo ya era completamente natural. El hombro de Geon-joo se estremeció. Aunque ya lo habían llamado así varias veces, seguía mostrándose incómodo. Sa-yoon señaló con la barbilla, indicándole que se concentrara. Poco después, el cuerpo de Geon-joo se tensó: él también había percibido al monstruo.

—Es más débil que un A. Puedes con él sin problemas. Aun así, analiza su tipo y nivel. No lo mates de inmediato; obsérvalo un poco.

—¿No… matarlo de inmediato? ¿A un monstruo?

—Entendido.

—Oigan…

—Y no te confíes y termines herido.

—¿Qué pasa? ¿Morí sin darme cuenta? ¿Por qué nadie me escucha?

Totalmente excluido de la conversación, Will se quejó mirando alternadamente a Sa-yoon y a Geon-joo. Sa-yoon lo sujetó por la nuca y lo empujó detrás de él.

—Tú deja de hablar y quédate quieto.

—Ah, ahora sí me escucha.

—……

—Está bien, está bien. Me quedaré callado.

Al entrecerrar los ojos, el muchacho levantó ambas manos como si se rindiera. Para alguien que decía temer por su vida, parecía demasiado relajado. Sa-yoon usó su habilidad especial sobre Will.

—Así que solo funciona con despertados…

Tal vez por ser un ciudadano común, apareció una ventana azul y la activación falló. Sa-yoon observó a Will con cierta pena. Tenía agallas y buena labia; era el tipo de talento que daba ganas de medir su potencial numéricamente. Pero el sistema no parecía dispuesto a permitirlo.

En fin. De todos modos, no podía llevárselo ni convertirlo en miembro del gremio.

Por muy prometedor que pareciera, no dejaba de ser un personaje ficticio. Aceptando ese hecho, Sa-yoon se rindió limpiamente y volvió la mirada hacia Geon-joo. La presencia ya estaba peligrosamente cerca.

—Ahí viene.

Ante el murmullo bajo, Geon-joo desenvainó la espada. La hoja plateada brilló bajo el sol, y en ese mismo instante una criatura salió disparada de entre los arbustos, lanzándose contra él.

¡Kuaaaang!

El choque fue instantáneo. Preparado desde el momento en que percibió la presencia, Geon-joo bloqueó el ataque sorpresa y, con un tajo, lanzó al enemigo hacia atrás.

—Grrr…

El monstruo, mostrando los colmillos, se apoyó sobre sus cuatro patas y retrocedió su centro de gravedad, observando con cautela al grupo.

Ojos rasgados y una aura negra, ominosa, fluyendo desde su melena oscura. Un cuerpo que parecía triplicar el tamaño de un humano.

La criatura que la gente de este mundo llamaba monstruo lo era sin lugar a dudas.

—Tal como lo imaginé, tanto en aspecto como en fuerza.

Tal como había previsto, el monstruo no era particularmente fuerte. Tras ser detenido una vez por Geon-joo, ya no se atrevía a lanzarse de nuevo. Había entendido que su oponente era más poderoso. Pensando que ese nivel era suficiente incluso para una oleada, Geon-joo ajustó su agarre sobre la espada.

Como si interpretara su postura desi no vienes tú, iré yo, la melena del monstruo se erizó por completo.

—¡Grrr!

La bestia gruñó con ferocidad, enseñando los colmillos.

Todos contuvieron la respiración, esperando el siguiente choque.

—¡Guau!

Pero, en lugar de atacar, el monstruo se dio la vuelta y salió corriendo sin mirar atrás, perdiéndose entre la maleza.

—……

Geon-joo, que hasta hacía un segundo estaba enfrentándolo, miró atónito el lugar donde había desaparecido. Sa-yoon soltó una risa incrédula, y Will se quedó boquiabierto.

—¿Qué… qué fue eso? Entonces ¿Para qué salió?

Will habló, desconcertado ante una escena que jamás había visto. Sus palabras reflejaban exactamente lo que todos estaban pensando.

Traducido por: Valiz

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