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Una Pintura De La Villana Cuando Era Joven - Novela Cap. 66


Una pintura de la villana cuando era joven

Traducido por: Suni

Capítulo 66

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Mikhail no esperaba que Violet realmente lo golpeara, y la miró con expresión aturdida.

“¿Hacia la persona que más odias en el mundo no harías nada?”

La que había golpeado era Violet, pero su mano estaba mucho más roja que la mejilla del hombre.

La gente alrededor jadeó. El silencio que siguió fue tan pesado que incluso respirar sonaba demasiado fuerte.

Todos los pecadores allí presentes no podían levantar la cabeza frente a la mujer a la que llamaban villana…

“¿Sabes algo, hermano Mikhail? Yo te quería mucho. Eras amable, fuerte y genial… Te admiraba tanto porque eras como un caballero recto.”

Acariciando su mejilla, Violet sonrió y bajó la voz hasta un susurro.

“De verdad espero no volver a verte nunca, querido hermano. Vive como basura en un callejón y muere de la forma más miserable posible para que tu nombre sea olvidado por siempre.”

Mi querido hermano, siempre inmutable.

Las palabras fueron pronunciadas con la clara intención de no volver a verlo jamás.

Violet retrocedió de Mikhail. Su expresión seguía siendo serena, incluso amable.

“Todos, prepárense para movernos. Mantengan a ese idiota bajo custodia hasta que reciba su castigo.”

Tras la orden de Violet, los caballeros empezaron a actuar con rapidez.

Los caballeros encargados de someter y devolver a Mikhail a la mansión principal se detuvieron, visiblemente incómodos.

No tenían derecho a retener al hijo de un duque, pero el hecho de que Roen —el heredero del ducado— apoyara la orden de Violet los obligó a obedecer.

“¿Acaso pretenden dejar a este pecador suelto ahora?”

Roen se encargó del caos que siguió y luego volvió al lado de Violet.

Una vez más comprendió lo cruel que había sido con una niña de ocho años. No podía encontrar las palabras correctas, así que decidió no decir nada.

◈❖◈

Solo Violet, Roen y unos pocos caballeros de élite pasaron por la puerta de teletransporte.

Mary, Zylo y Leon no estuvieron presentes durante el incidente, pues tenían otros encargos. Tendrían que quedarse un tiempo en la residencia principal.

“Me pregunto si me haré más famosa después de esto…”

Mientras la carreta avanzaba hacia la puerta, Violet cerró los ojos lentamente.

Creía que, si lograba deshacerse de su resentimiento, se sentiría mejor.

Pero lo que sentía ahora no era la satisfacción de arrancarse un diente podrido. Una sola bofetada no era venganza.

Además, no podía evitar encontrar irónico que Mikhail la llamara villana hasta el último momento.

Dolor. Odio. Todas las cosas que nunca quiso volver a ver o sentir.

“…”

Adiós, hogar. No quiero volver nunca más.

Observando por última vez el paisaje del ducado desde la ventanilla, Violet se despidió.

◈❖◈

Desde el día en que nació, Aileen fue una niña amada.

Cabello rosado heredado de su madre y ojos verdes brillantes.

Una niña adorable, merecedora de amor.

Acostumbrada a recibir afecto desde su nacimiento, lo daba por sentado.

“Señorita Aileen… qué pena. Si no fuera por esa sangre…”

A veces, incluso recibía miradas de lástima.

Los niños son más perceptivos e inteligentes de lo que los adultos imaginan.

Aileen podía sentir esas miradas desagradables, así como los comentarios dirigidos a su madre.

Aun sin entender la malicia, sabía que era algo malo.

“Te ves muy linda. Claro, te pareces a tu madre.”

“Pero que Milord… ay, si no fuera por esa niña…”

La pequeña no entendía por qué la gente parecía triste cuando hablaban de su madre.

El hijo mayor de una casa ducal. Un hombre destinado a ser duque, a manejar un poder solo inferior al del emperador.

Y aun así lo abandonó todo por amor.

Se enamoró de una mujer de clase baja y renunció a todo prestigio. A ojos del mundo, fue un ‘romántico’, pero también un insensato.

Si no hubiera renunciado a su posición, su esposa se habría convertido en duquesa.

La mujer, a veces, caía en crisis nerviosas.

Aun así, eran una familia armoniosa.

Aileen fue amada por todos. Un ángel. Pero a la vez, era una niña triste.

Su mundo era pequeño. Limitado.

Durante mucho tiempo creyó ser la única que recibía amor.

“Hola. Tú eres Aileen, ¿verdad?”

Ese día, su mundo se quebró.

Cabello plateado que brillaba como la luna.

Ojos púrpura como gemas.

Una presencia arrogante, segura, hermosa.

“Encantada de conocerte. Soy Violet. Violet S. Everett.”

La primera impresión fue devastadora.

Esa no era solo una persona digna de ser amada.

Era una persona *destinada* a ser amada.

Y así nació su complejo de inferioridad.

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