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El lugar donde se quebró la rosa dorada Cap. 43


Episodio 43

Joseph Malone miraba el cuerpo femenino sin pestañear. No desvió la mirada ni siquiera cuando la policía lo arrestó, no volteó su cabeza hasta que sus ojos se encontraron con los de Arthurus.

Entonces sintió que se le ponía la piel de gallina de la cabeza a los pies.

Fue una fracción de segundo ya que el duque corrió a toda velocidad, cargando a Karen en brazos.

La mirada que recibió al pasar….

Contenía un aura asesina profunda que nunca había visto antes en su vida.

(Becky: Bien hecho, no sabes lo que te espera).

Karen fue trasladada a la residencia del duque Kloen tras la sutura de sus heridas en un hospital cercano. El hecho de que la trasladaron directamente a la mansión, en lugar de a una habitación de hospital normal o al departamento que le había obsequiado, fue un gesto de gran importancia para el mundo. En lo personal, también lo era para el mismo Arthurus.

El proceso no fue fácil. Hubo una fuerte oposición por parte de Luis Shanner, el único pariente consanguíneo de Karen y su hermano menor.

Era la preocupación legítima de un familiar.

Luis Shanner no se retiró fácilmente de la mansión de Arthurus, a donde habían traído a Karen sin el consentimiento de su único familiar. En su mente era una acción tomada por consideración al prestigio de su hermana.

Pero, Arthurus no estaba satisfecho con él. Karen fue secuestrada justo un día después de su separación.

Y sucedió mientras Luis Shanner, su cuidador, estaba ausente.

No solo Luis estaba consternado. El personal del hospital tampoco lo podía creer.

En un hospital dirigido por la fundación de la familia Kloen, personal médico formado bajo el patrocinio del duque, una paciente fue secuestrada y nadie se dio cuenta.

Ineptos.

El personal médico de la residencia del duque estaría disponible para atenderle las 24 horas del día.

Lo sabe muy bien.

Que la familia tenía más autoridad sobre Karen que él.

Entonces, si el hermano menor no está de acuerdo, él, como un mero amante contractual, no tiene derecho a tenerla en su casa.

Pero de todos modos no le importa.

Las cualificaciones, las relaciones, los procedimientos normales, esas cosas que se vayan al diablo.

No quiere volver a sentir ansiedad por perderla. No quiere vivir con miedo. No se trata solo de culpa hacia la persona que resultó herida en vez de él, ni de gratitud hacia un benefactor.

Arthurus tenía miedo.

Miedo a perderla.

Le preocupaba que ella resultara herida, aunque fuera un poco, y le consumía el temor de que desapareciera en cualquier momento si él no estaba a su lado. Era evidente que estos no eran sentimientos comunes.

Para ser honesto conmigo mismo, no quería admitirlo.

No quería volver a sentir emociones tan infantiles e irracionales.

En lugar de negarlo tontamente y luego experimentar otra pesadilla, le pareció mejor admitir voluntariamente sus sentimientos irracionales.

Luis agarró la manga de Arthurus, quien intentaba pasar por su lado.

El duque lo miró con indiferencia, luego se miró la manga y luego volvió a mirar a Luis. Si se tratara de cualquier otra persona, jamás habría perdonado un comportamiento así, pero, como era el hermano menor de Karen, Arthurus simplemente le estrechó la mano con firmeza.

Arthurus preguntó con indiferencia. Los ojos de Luis se abrieron de sorpresa.

Parecía una pregunta sencilla, nada más lejano a lo que implicaba la pregunta.

Siempre y cuando no haya una separación.

¿Puede tener a Karen a su lado, tal y como anhela?

Tras informar brevemente su conclusión, Arthurus pasó junto a él. Luis no podía apartar la vista de aquella espalda mientras se alejaba.

Las preocupaciones de sus superiores resultaron ser insignificantes, ese hombre ahora está….

Cualquiera podía ver que estaba locamente enamorado.

Karen estaba estaba reposando en la habitación contigua a la de Arthurus. Era preocupante la posibilidad de que no abra los ojos durante unos días esta vez, pero ella despertó en un día.

Aunque la atendieron médicos y sirvientes del duque, Karen no hizo preguntas.

El dónde estaba. Qué estaba pasando

Antes de que Karen pudiera tener esas dudas, se lo contaron todo como si ya hubiera estado preparado.

En particular, la persona que más información le dio fue su doncella, Lena.

Se presentó como su doncella personal.

|Es una doncella exclusiva…|

Al tener una doncella personal, ¿significa que ahora debe quedarse aquí para siempre?

Es normal sentirse incómoda. Es comprensible, porque aunque Arthurus muestra amabilidad al dejarle quedarse en su casa, nunca se sabe cuándo podría cambiar de opinión.

Pero por extraño que parezca, ella se sintió aliviada.

Ahora sentía que por fin había encontrado un lugar verdaderamente seguro. Aunque no fuera su verdadero hogar, se sentía como en casa.

Pero la sensación momentánea de estabilidad desapareció en un instante.

Cuando escuchó que su “hermano menor”, Luis, había venido de visita; agarró fuertemente la manta que cubría sus rodillas.

Incluso después de escuchar la noticia del despertar de Karen, Arthurus no fue a verla.

Sabía que era cobardía, pero aún no se atrevía a mirarla cara a cara. En cambio, recibía informes sobre su estado físico y su vida diaria cada 30 minutos.

Había muchas razones por las cuales no corrió directamente hacia ella, pero la razón más importante era que no se sentía capaz de ensuciarse las manos después de mirarla.

Y tenía que mancharse las manos.

Arthurus se dirigió a una prisión ubicada en las afueras de la capital. Era la prisión Altra.

Conocida como el lugar donde se recluía principalmente a quienes habían cometido los crímenes más atroces en la capital y en donde escapar estaba fuera de cuestión.

Al no cometer asesinato, por ley, Joseph Malone no podía ser ejecutado. Pero si se tratará de una muerte extrajudicial, la historia sería diferente.

Detuvo su auto frente a la prisión, cerró la puerta del coche con impaciencia y entró en la prisión.

Se sabe lo conveniente que es el tener una doncella exclusiva, sin embargo, para un espía que se acerca al dueño de la casa con malas intenciones, puede resultar bastante problemática.

Esto era especialmente cierto para David, quien interpretaba el papel de Luis. Solo puede dejar de actuar cuando está a solas con Karen, es un respiro ya que Lena siempre está al lado de su persona asignada.

Con una sonrisa brillante, Lena hizo una pronunciada reverencia y cerró la puerta mientras salía.

Una vez que David estuvo libre como quería, se acomodó junto a la cama donde Karen estaba medio tumbada y boca arriba.

Cuando la doncella se fue, no solo David se quitó las apariencias, sino también Karen. El rostro femenino perdió su expresión y su voz había perdido el tono. Al verla así, el infiltrado arrugó el entrecejo.

Normalmente, Karen le habría dicho a David, con quien no quería tratar, que estaba bien, aunque solo fueran palabras vacías. Sin embargo, sintió genuina curiosidad al ver la expresión que tenía, como si estuviera realmente preocupado por ella.

Preguntó ella, mirándolo a los ojos con rostro indiferente.

La expresión de David se endureció ligeramente, como si nunca hubiera esperado esa respuesta.

David empezó a divagar sin que nadie le pidiera explicaciones.

Karen disipó con firmeza sus ilusiones.

(Becky: Esoooo, díselo fuerte y claro).