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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 83


La línea entre el fruto prohibido y la salvación (1)

Un bullicio ensordecedor le envolvía los oídos, y un aire desconocido se filtraba hasta la punta de su nariz. La atmósfera era completamente distinta a la de cualquier mazmorra que hubiera enfrentado hasta entonces. Sintiendo algo extraño, Sa-yoon abrió lentamente los párpados justo después de que la luz que cubría su visión desapareciera.

Un vasto terreno marrón se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Personas cargaban granos sobre la cabeza y los hombros; comerciantes vendían hierbas medicinales y joyas; un hombre, arrastrando con esfuerzo un caballo de aspecto irascible, suplicaba que lo llevaran al establo.

La calle estaba repleta de gente vestida con atuendos que no tenían nada que ver con la ropa moderna. Para Sa-yoon, que había vivido en el siglo XXI, aquel paisaje no le resultaba familiar ni de lejos.

—¿Y ahora qué es esta situación?

—…parece que llegamos a otro mundo.

Geon-joo respondió mientras fruncía el ceño, y Sa-yoon asintió en señal de acuerdo. Qué escena tan absurda. Habían entrado a una mazmorra, ¿Y en lugar de monstruos había humanos?

¿Sería porque se trataba de una mazmorra de rango supremo?

¿O tal vez una mazmorra oculta?

—En fin, nada puede ser sencillo.

Era la primera vez que enfrentaban tanto una mazmorra de nivel supremo como una oculta, así que carecían por completo de información. Pero al menos una cosa estaba clara: las cosas se habían complicado.

Suspiró, resignado a que sería difícil terminar esta mazmorra rápidamente, y comenzó a observar a la gente alrededor.

A diferencia de Sa-yoon, que se mantenía alerta, los aldeanos actuaban con naturalidad, como si no lo percibieran en absoluto. No le dirigían ni una sola mirada. Tenían algo que le recordaba a los NPC de los videojuegos.

¿Será que no me reconocen hasta que haga algo específico o me mueva de cierta forma?

Mientras elaboraba esa hipótesis, Sa-yoon se giró… y se sobresaltó.

—¿...y a ti qué te pasó?

Geon-joo, que hasta hacía un momento llevaba un abrigo, ahora vestía una armadura de hierro. Ante el comentario incrédulo de Sa-yoon, Geon-joo desvió la mirada con gesto serio, inspeccionando el entorno con la misma cautela. Frunció el ceño.

—¿...y tu, por qué estás vestido así?

¿De qué está hablando?

Tras intercambiar esas pocas palabras, Sa-yoon bajó la vista y revisó su propia ropa. Se quedó sin habla al descubrir que también llevaba una armadura, casi igual a la de Geon-joo.

Una mazmorra que cambia la vestimenta del participante.

Nunca había experimentado algo tan extraño en ninguna otra mazmorra. En ese momento, un sonido familiar —ting— resonó en el aire, y una ventana azul apareció frente a ellos.

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Bienvenidos a la mazmorra de rango supremo ‘Ciudad Destruida: Repetición’.

Para completar la mazmorra oculta, deberán cumplir las siguientes misiones.

La última línea de defensa de la humanidad (básica)

El ejecutor del apocalipsis (especial)

Como beneficio por ser los primeros descubridores, se les ha otorgado una ruta especial. Completar cualquiera de las dos misiones limpiará automáticamente la mazmorra.

En la mazmorra ‘Ciudad Destruida: Repetición’, 24 horas equivalen a 72 horas en el mundo real. Tengan cuidado de no permanecer demasiado tiempo dentro.

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Había demasiada información. Sa-yoon, intrigado por el sistema de la mazmorra —mucho más grande de lo habitual—, empezó a leer la ventana llena de datos desconocidos.

Por el tipo de misiones asignadas, parecía que el beneficio de “selección de condición” que había recibido al entrar se refería a esa segunda misión.

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Misión de mazmorra – La última línea de defensa de la humanidad (básica)

En un mundo al borde de la destrucción, la última esperanza de la humanidad es Delus. Triunfa en cien oleadas.

Recompensa: Completar la mazmorra

Misión de mazmorra – El ejecutor del apocalipsis (especial)

El fin no llega de repente. Destruye la raíz del apocalipsis que se oculta en algún lugar del mundo.

Recompensa: Completar la mazmorra

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Al abrir la lista de misiones, apareció una breve descripción. Sa-yoon la revisó varias veces, preguntándose si habría leído mal, hasta que llegó a una conclusión simple.

—Estamos arruinados.

—¿Eh?

—Parece imposible completar esto. ¿Por qué no mejor construimos una choza aquí y vivimos juntos para siempre, preciosura?

Ante la propuesta extrema, Geon-joo frunció el ceño. A Sa-yoon le dio igual; soltó una risa seca mientras miraba la ventana del sistema que no respondía. Que algo tan absurdo se considerara una “misión” confirmaba que aquel calabozo oculto era, en efecto, un verdadero calabozo oculto.

—¿Cien veces? ¿Esa cifra siquiera se puede alcanzar?

Solo con resistir tres oleadas, Geon-joo ya había terminado exhausto y tirado en el suelo. No había manera de soportar cien con él al lado. Incluso para Sa-yoon, cien eran demasiadas.

Era una condición prácticamente imposible de cumplir. Básicamente les estaban diciendo que se quedaran a vivir dentro del calabozo.

Solo quedaba una opción.

—El que elimine la ruina.

Sa-yoon murmuró en voz baja la frase, que sonaba vagamente familiar. Sin una explicación clara, solo les pedían derrotar la raíz del desastre que se acurrucaba en algún lugar. No tenía idea de a quién debía matar.

¿Sería algún monstruo específico?

¿O tal vez una piedra mágica oculta en algún rincón del mundo?

¿O una persona? ¿Un dios, quizá? ¿O…?

Solo con pensar en las posibilidades ya se contaban por decenas. El abanico de opciones era demasiado amplio para la escasa información que tenían.

Había dos misiones entre las que elegir, pero ninguna le resultaba atractiva.

La primera era físicamente agotadora y tomaba demasiado tiempo; la segunda, imposible de calcular, pues no sabían ni cuál era el objetivo.

Un calabozo no era lo mismo que una grieta.

En un calabozo, una vez dentro, no había forma de salir hasta completarlo. Ni siquiera las piedras de retorno servían. Así que, para escapar, debían cumplir una de las dos misiones. Pero viendo las opciones… empezaban con el pie izquierdo.

—De todos los lugares, teníamos que entrar justo en esta porquería de calabozo.

Ya estaba cansado sin haber hecho nada. Con un dolor de cabeza que se acercaba a pasos pesados, Sa-yoon miró el sistema mientras Geon-joo, pensativo, rompía el silencio.

—Supongo que sí entramos a un mundo virtual, ¿Verdad?

—Parece que sí. Más bien al mundo justo antes de su destrucción.

El nombre del calabozo lo decía todo: “Ciudad Destruida: Repetición”. Sin embargo, las expresiones de la gente que caminaba por las calles no parecían propias de un mundo en ruinas. Era lógico pensar que estaban antes del inicio de la destrucción.

Sa-yoon se frotó las sienes y exhaló largo. Geon-joo, que había terminado de observar a la gente, ajustó torpemente la armadura que llevaba puesta, mostrando lo incómodo que se sentía. Miró hacia el castillo que se erguía a lo lejos, y Sa-yoon siguió su mirada.

A diferencia de los edificios bajos que lo rodeaban, el castillo se veía sólido, bien construido. Mientras lo evaluaba en silencio, Geon-joo de repente detuvo a un transeúnte antes de que Sa-yoon pudiera intervenir.

—Disculpe, ¿Podría decirme qué es ese castillo que se ve allá?

—¿Castillo? ¿De qué está…? Ah, ¿Se refiere al castillo del señor feudal?

—¿El castillo del señor feudal?

Geon-joo repitió con una expresión genuinamente confundida. El hombre al que había detenido lo miró, incrédulo.

—¿De dónde viene usted que ni siquiera sabe eso? Ese es el castillo del señor feudal. Por su aspecto diría que son mercenarios. Si han venido a ofrecerse para eliminar monstruos, vayan allá. Hace poco el señor convocó a mercenarios. Seguro es lo que andan buscando.

El hombre, con expresión de “no puedo creerlo”, respondió incluso lo que no le habían preguntado. Sa-yoon y Geon-joo se miraron al mismo tiempo. Sa-yoon asintió, aprobando la iniciativa de Geon-joo, que había conseguido información sin esfuerzo. Solo entonces el chico soltó al hombre.

—¿No saber qué es un castillo? ¿Vendrá de un lugar más rural que el dominio de Belphia?

El hombre murmuró eso mientras se alejaba, y Sa-yoon repitió sus palabras en voz baja.

—Esto parece un juego.

—¿Qué?

—La situación.

Recibir una misión, hablar con NPCs, obtener datos del mundo y pistas sobre lo que viene… era como seguir la historia de un videojuego. Geon-joo, sin mucha experiencia en ese tipo de juegos, lo miró con incomprensión. Sa-yoon le dio unas palmadas en el hombro, como diciendo que no se preocupara.

—¿Vamos directo al castillo, entonces?

—Espera. Primero averigüemos un poco más sobre este lugar.

Aquel hombre los había llamado “mercenarios”. Si el sistema les había asignado ese papel dentro de ese mundo, lo lógico era comportarse como tales.

Sa-yoon, viendo la mirada inquieta de Geon-joo —como si temiera que hiciera alguna locura—, sonrió de lado y lo tomó del brazo, guiándolo hacia una taberna cercana.

Traducido por: Valiz

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