No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo - Novela Cap. 41
[Traductor: Mayu]
No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 41
Solía quejarse incluso al más mínimo contacto. Pero ahora, sus manos estaban tan entrelazadas que ella podía sentir su calor si él se quitaba los guantes. Sin embargo, Ares no mostraba ningún signo de incomodidad.
Sintiéndose extraña por ello, Kirine miró en silencio la mano de Ares que sostenía la suya.
“No me siento bien con esto.”
Por alguna razón, sintió un cosquilleo en una parte de su corazón, por lo que retiró bruscamente la mano. Ares pareció disgustado por ello.
“Te he dicho que no pasa nada.”
“No, ¿se trata solo de que tú estés bien? Yo te estoy diciendo que no me siento bien con esto.”
Su expresión parecía decir:«¿Qué importa si a mí me parece bien?»
Al ver esto, Ares frunció aún más el ceño. Pero sin decir nada más, se dio la vuelta y se marchó.
Al quedarse sola, Kirine se mordió el labio y se tocó distraídamente las yemas de los dedos.
¿Por qué me ha agarrado la mano de repente?
Aún sintiéndose extraña, regresó rápidamente a su laboratorio.
Necesito una mayor variedad de ingredientes.
Tan pronto como regresó al laboratorio, Kirine revisó la lista de materiales con los que había experimentado. Habiendo utilizado la mayoría de los ingredientes inusuales disponibles, su motivación estaba disminuyendo tras repetidos fracasos.
¿Hay algo que no haya probado?
Mientras revisaba cuidadosamente la lista, algo le vino a la mente.
¡Agua bendita!
En cuanto lo pensó, Kirine se levantó sin darse cuenta.
Ahora que lo pensaba, no se le había ocurrido probar con agua bendita.
Ah, pero el agua bendita es muy difícil de conseguir.
De repente, recordó que Vincent le había dado un poco antes. Pero lo habían usado todo para la prueba de paternidad y no quedaba nada.
Los sacerdotes tampoco regalarían agua bendita.
Sin quererlo, ahora tenía una razón válida para visitar a Vincent.
Uf, qué fastidio.
Se arrepentía de no haber pedido más antes, pero ahora ya era demasiado tarde.
¿Cuándo se supone que tengo que ir hasta la Ciudad Santa?
Solo de pensarlo le dolía la cabeza, y Kirine se frotó la cara con fuerza. Aunque fuera a la Ciudad Santa, ya estaba cansada de imaginar a Vincent preguntándole por qué necesitaba agua bendita.
Aun así, supongo que debería ir primero a la Ciudad Santa.
Kirine suspiró profundamente e inclinó la cabeza hacia atrás sobre el respaldo de la silla.
En ese momento, llamaron a la puerta.
“Adelante.”
Al girar ligeramente la cabeza, sus ojos se encontraron con los de Cecil, que había abierto la puerta y entrado.
“Jefa, Su Majestad la llama urgentemente.”
“¿Ahora?”
“Sí, ahora mismo.”
Cecil le hizo un gesto para que se diera prisa, y Kirine se levantó rápidamente y salió.
Cuando llegó a la sala de audiencias, Ares ya estaba allí, pues también había recibido la citación. Al notar la expresión algo sombría de Ares, Kirine evaluó cuidadosamente el ambiente mientras se colocaba a su lado.
El Emperador sacó entonces el tema de la reciente serie de desapariciones de niños. Kirine, que había estado escuchando en silencio, preguntó con cautela.
“¿Ha cambiado el objetivo de los crímenes?”
“Sí. Hasta hace unos días, desaparecían niñas pequeñas, pero ahora parece que secuestran a mujeres adultas. Debe de ser obra de ese bastardo.”
“¿Ese bastardo?”
Kirine miró a Ares, pero él tampoco parecía entender a qué se refería el Emperador.
El Emperador soltó un suspiro preocupado y dijo:
“Hace unos años hubo un incidente similar y parece que ese bastardo ha vuelto a aparecer.”
La implicación era atrapar al culpable lo antes posible.
Kirine y Ares intercambiaron miradas y asintieron.
No había mucha información sobre el autor. Lo único que sabían era que el objetivo había cambiado de niñas pequeñas a mujeres adultas.
Aun así, tenían que resolver el caso, así que Kirine, Ares y los caballeros se reunieron en la sala de conferencias para compartir sus ideas.
“Ahora mismo traeré la poción.
“¿Qué poción?”
Confundido por esta repentina afirmación, Ares pidió una aclaración. El caballero lo miró desconcertado.
“Entonces solo traeré el vestido.”
“No, ¿por qué de repente hablas de traer una poción? ¿Y qué es eso del vestido?
“Como el caso es similar al anterior, pensé que haría uso de la misma estrategia.”
“¿Qué estrategia usamos la última vez?”
“...”
“...”
El caballero puso los ojos en blanco, como si le resultara difícil explicarlo. Cuando Ares le instó a hablar con mirada impaciente, el caballero abrió la boca a regañadientes.
“Travestismo, señor.”
“¿Qué?”
Ares se quedó en blanco, sorprendido. Kirine, que estaba a su lado, también lo miró con sorpresa.
“¿Yo? ¿He hecho eso?”
Incapaz de creer lo que estaba oyendo, Ares se señaló la cara. Los caballeros se miraron entre sí antes de asentir.
Durante un incidente similar en el pasado, Ares había sido el primero en sugerir el travestismo y se había ofrecido voluntario para hacerlo él mismo. Era demasiado arriesgado pedírselo a una mujer de verdad, y con pociones mágicas para reducir la estatura y la complexión, no era difícil hacer que el físico de un hombre se pareciera lo suficiente al de una mujer como para travestirse.
“La última vez que hubo un caso similar, usted se ofreció voluntario, comandante, así que pensamos que haría lo mismo esta vez. Le pedimos disculpas por hacer suposiciones.”
A pesar de la rápida disculpa, la expresión endurecida de Ares no mostraba signos de ablandarse.
Por el contrario, Kirine miró a Ares de arriba abajo, acariciándose la barbilla.
Vaya, pero...
Con sus rasgos distintivos y hermosos, parecía que si se redujera su alta estatura y complexión, podría quedar bastante bien con un vestido.
Dado que el caballero había intentado repetir la estrategia de travestirse de la operación anterior, debía de haber tenido cierto éxito.
Pero Ares mostró su descontento.
“No. No lo haré.”
Era una respuesta natural.
Los caballeros se quedaron desconcertados, ya que no esperaban una negativa tan rotunda, pero no dijeron nada más.
Sin embargo, a Kirine le pareció un poco extraña la reacción de Ares.
Más que disgustado...
Sería más acertado decir que parecía ansioso.
¿Por qué está ansioso?
La mayoría de la gente pensaría que la expresión de Ares se debía a que le había molestado la sugerencia.
Pero tras pasar tiempo con él, Kirine sintió que Ares parecía tener miedo de algo.
“Lo haré yo.”
Mientras discutían sobre la posibilidad de montar una vigilancia en los lugares donde se habían producido las desapariciones, Kirine, que había permanecido en silencio, tomó la palabra.
“Puedo ser el señuelo, ¿no?”
Ante las palabras de Kirine, todos se quedaron en silencio y miraron a Ares.
“¿Estaría bien?”
“Por supuesto. Además, soy una mujer que encaja con los criterios del objetivo, así que ¿no sería mejor que lo hiciera yo?”
“Pero…”
Aún inseguros, los caballeros intercambiaron miradas antes de volver a mirar a Kirine.
“El culpable parece sensible al poder mágico, por lo que quizá no sea adecuado que la Jefa asuma este papel.”
2Puedo llevar un brazalete supresor de magia, ¿no?”
Kirine miró a cada uno de los caballeros por turno, como preguntando si había algún otro problema. En lugar de responder, estos desviaron la mirada hacia Ares. Sus ojos parecían buscar su permiso.
Al darse cuenta de ello, Ares dejó escapar un pequeño suspiro.
“Discutamos esto en privado primero.”
“Entendido.”
Con eso, los caballeros abandonaron rápidamente la sala de conferencias.
Una vez que se quedaron solos, Ares habló como si hubiera estado esperando ese momento.
Parecía como si él la estuviera reprochando por asumir la tarea en su lugar. No era un malentendido; los ojos de Ares brillaban con intensidad.
“¿Entonces qué debería haber hecho? ¿Obligarte a hacerlo cuando claramente no querías? ¿Es eso lo que hubieras preferido?”
Mientras Kirine lo miraba con los brazos cruzados, como desafiándolo a hablar, Ares dijo algo inesperado.
“Lo siento.”
“...”
“Debería hacerlo, quiero hacerlo... Lo siento, no puedo.”
“...”
No eran solo palabras vacías; Ares bajó lentamente la cabeza, como si incluso mantener el contacto visual le resultará difícil.
“No tienes porqué disculparte.”
Kirine lo intuía vagamente. El hecho de que Ares no se negara porque no quisiera hacerlo, sino porque no podía.
“La persona que puede hacerlo, debe hacerlo. ¿Cuál es el problema? Puedes salvarme si parece que estoy en peligro.”
No tenía intención de criticarlo por no poder hacer algo que le era difícil.
Al fin y al cabo, cada uno tiene sus propios miedos.
“Entonces ponte esto también.”
“¿Qué?”
“Ponte también esta pulsera. Con la misma palabra de activación. Así tendrás cuidado de no tener que usar la palabra de activación, ¿verdad?”
Ares le mostró la pulsera protectora que llevaba en la muñeca mientras hablaba. Estaba claro que solo aceptaría esta misión si ella accedía a esta condición.
Kirine no pudo evitar reírse, ya que no se lo esperaba en absoluto.
Pero no le molestó.
“Vaya. Tú también eres bastante retorcido.”
“¿Quién empezó primero?”
“Está bien. Lo llevaré igual que tú. ¿Ya estás contento?”
“Sí.”
Solo entonces Ares asintió con expresión satisfecha.
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