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Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 135


Primera Estrella Violeta - Planes

El equipo de exploración liderado por Meizhou y Xuebao había regresado. Pero todos notaron la expresión sombría impresa en los rostros de los ancianos del grupo. Obviamente el resultado de su tarea no era bueno. Zhubao y el sacerdote Anbao reunieron a los ancianos tan pronto como volvieron.

Meizhou y Xuebao tuvieron que ayudar a sus compañeros de tribu a recuperar la compostura tras escuchar que tanto los territorios de las antiguas Tribus Lune y Soleil quedaron sepultados bajo la nieve. No quedó nada que rescatar.

Tuzi, que es un hombre práctico, entendió la situación porque sabía lo que significaba la palabra avalancha.

—Si realmente fue una avalancha, entonces ya no podremos usar esa tierra para vivir. Baobao, ¿Dónde viviremos entonces? —preguntó Tuzi.

El sacerdote aprendiz Xiong preguntó:

—Líder, ¿Hay otra tierra que podamos elegir como el nuevo campamento de la tribu?

Meizhou fue quien respondió.

—No hay necesidad de buscar más. Elegimos esta cueva y la tierra que la rodea como nuestro nuevo territorio.

La mayoría de los miembros de la tribu se sorprendieron al oírlo. Al fin y al cabo, la tierra en la que estaban ahora seguía siendo territorio de esas bestias salvajes. Les preocupaba que los comieran mientras dormían.

El guerrero Lang dijo:

—P-Pero jefe, ¡Este lugar es... el territorio de las bestias salvajes!

—No se preocupen. Al rey de este bosque lo maté yo hace unas semanas. ¿No lo han comido ya un par de veces entre ustedes? Ahora que el más fuerte de las bestias está muerto, el resto son más débiles que ustedes, guerreros, pueden cazar por su cuenta —replicó Meizhou.

Xuebao añadió.

—Además, si elegimos este lugar no habrá que volver a plantar los árboles frutales y arbustos. Aquí crecen de forma natural. También aseguraremos esas tierras como nuestras nuevas parcelas de cultivo. No se preocupen. A’Mei dirigirá a los guerreros para limpiar los alrededores unos días y luego pondremos patrullas y equipos de caza para proteger nuestro territorio. Además, estoy yo. No hay forma de que esta tierra sea destruida mientras Meizhou y yo existamos.

Pensando en este plan, el hecho de que Meizhou y Xuebao sean de su clan hizo que fuera más fácil aceptarlo. También contaban con Tuzi y Sheya, que podrían ayudar en la agricultura y otras necesidades, y con Xuebao, el líder de la tribu, para conocimientos e ideas nuevas. Para la protección y defensa de la tribu tenían a Meizhou, el más fuerte, y a Shizi, que también es un gran guerrero.

Después de que los miembros consideraron todo esto, aceptaron el plan y eligieron esa tierra como su nuevo hogar.

Mientras tanto, los ancianos sostenían otra reunión.

El tema era las posibles bajas causadas por la ventisca. Tras informarse con más detalle sobre en qué habían quedado sus antiguos territorios, los ancianos que se habían quedado con la tribu mostraron expresiones sombrías. Nunca esperaron perder su hogar por esa prueba del Dios Bestia.

Un anciano preguntó.

—¿Nuestra antigua tierra quedó realmente sepultada bajo la nieve?

—Sí. Completamente. No se ve nada más que nieve —respondió Zhubao.

El sacerdote Anbao habló.

—Lo peor es que la nieve llegó hasta el pie de la montaña. Baobao dijo que las tribus cuyas tierras estaban en las llanuras al pie de la montaña deben haber sufrido más.

A medida que la reunión continuaba, la expresión de los ancianos se volvió aún más sombría.

—Entonces... las tribus de la Montaña y del Río...

—Desgraciadamente, deben haber sufrido lo peor.

—No puedo creerlo. Baobao les advirtió antes de que llegaría la tormenta. ¡Yo también les guardé un espacio en la cueva y ninguno vino! —exclamó Zhubao.

Parece que, antes de que llegara la ventisca, se les pidió a ambas tribus que se unieran a ellos para esconderse, pero las Tribus del Río y de la Montaña no aceptaron esa oportunidad, lo que los llevó a la situación actual.

—¿Qué deberíamos hacer?

—¿Enviamos a unos guerreros a revisar el pie de la montaña?

Zhubao dijo.

—Conduciré a unos guerreros y partiremos al amanecer. Deberíamos llegar al pie de la montaña cuando el sol ya haya salido por completo.

—Suspiro~ eso es todo lo que podemos hacer. Pero en el bosque del sur aún está ese rey de las bestias salvajes; aquí, en el bosque norte, el rey ya fue muerto por el guerrero líder Meizhou. ¿Qué harás si te topas con él?

—Esto… —Zhubao se mostró impotente al escuchar sobre ese rey de las bestias.

Fue en ese momento cuando alguien se entrometió en la conversación.

—Si es así, déjenme guiar el grupo en lugar del viejo —dijo la voz.

Los ancianos se sobresaltaron al principio por la presencia de esa persona, pero se calmaron en cuanto vieron quién era. Era Meizhou.

Zhubao se quejó.

—¿Por qué estás aquí, mocoso? ¿Por qué no estás cuidando a tu esposo?

—Bao’er dijo que llamara a todos para el almuerzo. La comida ya está hecha. Vamos a comer —respondió Meizhou.

—Oh~ ya es tan tarde.

—Escuché que hay barbacoa para el almuerzo.

—Apresurémonos o esos jóvenes no nos dejarán ni un pedazo a nosotros, los viejos.

Los ancianos empezaron a abandonar la zona para ir a comer; se habían olvidado de la reunión por la comida. Solo quedaron Zhubao y los dos sacerdotes.

El sacerdote Anbao dijo:

—A’Zhou, quieres liderar a los guerreros hacia el sur. ¿No es solo porque quieres revisar a las tribus de las llanuras?

—Sí. Quiero matar al Rey de las Bestias Salvajes del bosque del sur —respondió Meizhou.

El sacerdote Linshe preguntó:

—¿El Rey de las Bestias Salvajes? ¿Por qué?

—No solo el del sur, sino también los de los bosques del este y del oeste. Esto debe hacerse lo antes posible. La marea de bestias del segundo juicio tuvo un origen desconocido, pero creo que la posibilidad de que haya sido causada por los Reyes de las Bestias Salvajes peleando entre sí es la más alta. Quiero eliminar esa posibilidad cuanto antes. Pero por ahora me concentraré primero en el bosque del sur —explicó Meizhou.

El sacerdote Anbao murmuró:

—¿Una marea de bestias causada por Reyes de las Bestias peleando? Es plausible. Estoy de acuerdo con tu plan, A’Zhou. Pero no puedes ir solo al bosque del sur, al menos lleva contigo a otro guerrero.

—Si el plan es así, entonces sugiero que lleves contigo al guerrero Shizi. Con dos líderes guerreros deberían poder acabar con un Rey de las Bestias Salvajes con menos bajas —sugirió el sacerdote Linshe.

El consejo de los dos sacerdotes fue bien recibido por Meizhou, que asintió en señal de acuerdo. Solo Zhubao parecía un poco confundido.

Zhubao preguntó, señalándose a sí mismo.

—¿Y yo qué? ¿Debería seguir liderando un grupo para revisar las Tribus de la Montaña y del Río?

—Por supuesto, viejo. Te escoltaremos durante el camino hacia abajo. Después iremos al territorio del Rey de las Bestias Salvajes en el bosque del sur —dijo Meizhou.

—Bueno, eso también está bien. Si es así, quiero llevar conmigo a algunos médicos de la tribu y aprendices en este viaje. Que Sheya me acompañe —dijo Zhubao.

Pero esta vez Meizhou mostró oposición.

—No. Cualquier médico de la tribu, excepto Sheya, puede acompañarte. Viejo, no permitiré que Sheya se aleje del lado de Bao’er en este momento —dijo Meizhou con el ceño fruncido.

Al escuchar esto, los tres ancianos pensaron que algo malo le había ocurrido a Xuebao. Después de todo, la expresión de Meizhou les causaba inquietud. Este era un guerrero cuyo rostro permanecía frío, salvo cuando miraba a su esposo.

Zhubao preguntó:

—¿Le pasa algo a Baobao?

—¿Es un efecto secundario por usar su habilidad única? —preguntó el sacerdote Anbao con preocupación.

El sacerdote Linshe dijo:

—La habilidad única del líder es abrumadora. No sería sorprendente si sufriera algún efecto secundario

Zhubao lo tomó del cuello y le lanzó una mirada feroz.

—¡Mocoso! ¡No dejes a este viejo en suspenso, ¡¿Mi Baobao está bien?!

Meizhou respondió con calma

—Está embarazado.

Zhubao:

—¿Eh?

Sacerdote Anbao y sacerdote Linshe:

—¡¿...?!

—Ya se los dije. Mi esposo está embarazado de mi hijo. Tiene un mes ya. Quiero que Sheya permanezca a su lado mientras yo salgo de cacería. Esa es la razón por la que no permitiré que se aleje de él —explicó Meizhou.

Pudo ver a los tres ancianos frente a él, atónitos y paralizados.

—¿Baobao... está... embarazado? ¿Eh? —dijo Zhubao, completamente desconcertado.

Solo los dos sacerdotes felicitaron alegremente a Meizhou.

Sacerdote Anbao:

—¡Felicidades! Por esto debemos adelantar la ceremonia de unión de pareja.

—¡Vaya! ¡Un hijo...! ¡Este es el acontecimiento más alegre del año! ¡Debemos celebrarlo! —exclamó el sacerdote Linshe.

La mano que sujetaba el cuello de Meizhou se aflojó al ver que el rostro de su suegro estaba cubierto de lágrimas, aún aturdido. Al verlo, Meizhou no pudo evitar darle unas palmadas en la espalda para consolarlo.

Pat. pat. pat.

Meizhou preguntó con cierta tensión.

—Viejo, ¿Estás tan feliz?

Al escuchar la pregunta, las lágrimas de Zhubao fluyeron con más fuerza. Meizhou vio a aquel viejo guerrero asentir con la cabeza. Ahora las lágrimas eran claramente de alegría. Estaba encantado de saber que se convertiría en abuelo ese año.

—Hace tres años perdí a mi esposa por una enfermedad. Por eso, realmente quería seguir sus pasos. Estuvimos juntos durante décadas y éramos una pareja destinada. Fue muy difícil para mí seguir viviendo sin ella. Pero mi Baobao en ese momento aún era muy joven. Aparte de Anbao, no teníamos otros parientes, y su edad no era mucho menor que la mía. Tenía miedo de que, si yo moría, nuestro Baobao sufriera solo allá afuera. Por eso quise arreglar un matrimonio para él. Escucha, Meizhou. Es imposible que las parejas destinadas estén separadas por mucho tiempo. Tarde o temprano, yo también moriré. Puede que sea después del invierno o el próximo año. Cuando eso ocurra, ¿Puedes prometerme de verdad que no dañarás a mi Baobao y seguirás amándolo? A menos que me lo jures adecuadamente, nunca permitiré que mi Baobao celebre la ceremonia de unión contigo —dijo Zhubao.

Ver la expresión seria del padre de su esposo en ese estado lo incomodó. Se imaginó qué ocurriría si conociera a la familia de su esposo en el futuro. Sentía que no actuarían así, pero al mismo tiempo temía que su situación fuera aún peor.

Se arrodilló sobre una rodilla, con el puño sobre el pecho, y juró:

—Juro ante el cielo ser testigo de que siempre cuidaré y entregaré mi amor eterno a Xuebao. Le ofrezco mi corazón y mi alma, protegiéndolo en mis brazos y usando este cuerpo como escudo. Todo de mí será entregado para mantener a Xuebao a salvo y eternamente feliz. Juro ante los cielos cumplir mi deber como su pareja destinada. Si alguna vez rompo este juramento, ¡Que sufra todo el castigo que este mundo pueda darme!

Al oír este juramento, las expresiones de los tres ancianos fueron solemnes, pero también de alivio. Zhubao incluso ayudó a Meizhou a ponerse de pie, dándole una palmada fuerte en el hombro, mostrando lo feliz que estaba.

Zhubao dijo con una gran sonrisa:

—Bien. Bien. Eres de verdad un buen muchacho. Te confiaré a mi Baobao. Este es un momento feliz. ¡Celebremos!

Dicho esto, se unió al resto de la tribu para almorzar. La simple comida se convirtió en un banquete de celebración. Tras algunos anuncios, ahora toda la tribu sabía que la ceremonia de unión entre Meizhou y Xuebao se adelantaría y se realizaría dentro de una semana. Luego, la segunda noticia alegre fue sobre el futuro heredero: el hijo de Meizhou y Xuebao.

Por estas dos noticias, la tribu celebró hasta la noche. Fue una ocasión verdaderamente feliz.

Traducido por: Valiz

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