Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 134
Primera Estrella Violeta - Lo conocerás cuando te traiga a casa.
—¿Estás tan feliz, Jing’er? —preguntó Meizhou.
Una dulce sonrisa apareció en los labios de Xuebao, quien respondió:
—¡Sí! A’Xia, ¡Soy muy feliz! —dijo con un tono alegre que Meizhou nunca había escuchado antes de su esposo.
Meizhou preguntó con una sonrisa cariñosa:
—¿Por qué?
—A’Xia, no sabes lo difícil que es para mi linaje tener descendientes. Soy el único joven descendiente que ha existido en decenas de milenios, pero incluso mi nacimiento no fue natural. Es muy difícil para nuestro linaje tener hijos. Mis abuelos tardaron veinte milenios en lograr que naciera mi padre. Luego pasaron otros cincuenta milenios antes de que naciera mi tío, y otros veinte antes de que naciera mi tía. Después de eso, mis abuelos ya no tuvieron más hijos. Mi familia Mo está formada solo por mis abuelos y sus tres hijos. Yo fui el único nacido en los últimos cientos de años. Pero mis padres eran ambos hombres, y mi padre no deseaba concebir de forma natural, por eso fui creado artificialmente mediante la combinación de los dos genes de mi padre y mi papi. Incluso la fusión de genes entre dos Dioses de Alto Rango es casi imposible, y yo soy el único que sobrevivió —explicó Xuebao.
Era la primera vez que Xuebao le hablaba a Meizhou sobre su familia, especialmente sobre esa familia regia y oculta llamada Mo. Nadie sabía qué clase de familia era el Clan Mo. Eran lo bastante famosos no solo porque todos sus miembros eran Dioses de Alto Rango, casi sin rival entre los demás, sino también porque tanto el Sistema Divino como el Sistema del Inframundo habían sido creados por ellos.
Los rumores decían que tenían conexión con el Dios del Origen, el Dios de la Creación, Siwang.
La curiosidad de Meizhou se apoderó de él y dijo:
—Amor, ¿Puedo preguntarte sobre tu familia? Si no te está permitido decirme, no tienes que responder.
—Pregunta lo que quieras. Ya me has dejado embarazado. ¿Crees que podrás evitar conocerlos en el futuro? Incluso si huyeras, mi gran tío te capturaría en unas horas de todos modos. ¡Hm! —dijo Xuebao.
—¿¿¿??? E-Esta bien. Escuché rumores sobre tu Clan Mo, que tiene conexión con el Origen... quiero decir, con el Dios de la Creación, ¿Es cierto? —preguntó Meizhou.
Había una clara mezcla de renuencia, miedo y arrepentimiento cuando Meizhou terminó su pregunta. Al ver esa reacción, Xuebao no pudo evitar burlarse de su esposo. Meizhou temía evidentemente al Dios de la Creación por alguna razón desconocida.
—¿Tienes miedo del Dios de la Creación? —preguntó Xuebao, entrecerrando sus ojos de fénix hacia Meizhou.
Meizhou tragó saliva con nerviosismo e intentó apartar la mirada, pero su esposo le tomó el mentón y lo obligó a mirarlo. Podía ver la suave sonrisa en el rostro de Xuebao, aunque sus ojos brillaban con diversión mientras lo observaban. Estaba claro que se burlaba de él. Pero Meizhou realmente tenía miedo; después de todo, era el Dios de la Creación: el más fuerte entre todos los Dioses, el origen de todas las cosas.
—U-Un poco. ¿No es él quien nos creó? —dijo Meizhou.
Cuando Xuebao escuchó su respuesta, inclinó la cabeza y replicó:
—Bueno, eso puede ser cierto para ti, pero… mi linaje no fue creado por él. Somos iguales a él. Nacidos de la nada, sin saber cómo existimos. Ah~ no debería haber dicho eso. Amor, olvida lo que acabas de oír~
Meizhou quedó atónito con lo que escuchó. Su esposo acababa de decirle que su linaje no fue creado por el Dios del Origen, sino que existe de la misma forma que el Dios de la Creación.
¿Eso no haría del Clan Mo una existencia única? ¿Será por eso que su autoridad en los mundos está por encima de las leyes celestiales creadas por el Dios de la Creación?
—¿Amor? ¿Aún quieres saber cuál es la conexión del Clan Mo con el Dios de la Creación? —preguntó Xuebao con indiferencia mientras se daba vuelta y se recostaba contra el pecho de su esposo, tomando sus manos para que frotara su vientre.
Meizhou, aún aturdido pero dominado por la curiosidad, respondió.
—Sí. ¿Puedo saberlo?
—Claro~ de todos modos serás parte de la familia en el futuro. Para entonces lo verás seguido. Vive en nuestra casa —dijo Xuebao.
Con el rostro pálido por el asombro y la incredulidad, Meizhou balbuceó:
—¿É-Él vive... en tu casa?
—Sí. Después de todo, el Tío Siwang es la otra mitad de mi tío. Han estado juntos por al menos... hm~ déjame contar. 1. 2. 3. ¿Eh? Oh~ 5. 6 milenios, si recuerdo bien. Además, toda la familia vive junta. Cuando te lleve a casa, conocerás al Gran Tío allí. Te estoy avisando con tiempo —dijo Xuebao.
Meizhou preguntó, tartamudeando:
—E-Entonces... ¿¿Tu tío es...??
—Mi tío es el Dios de la Vida y la Muerte, Mo Baojun. No hay muchos que lleven el apellido Mo. Solo mi clan lo usa. ¿No lo sabías? —preguntó Xuebao.
—Yo... es la primera vez que escucho el nombre del Dios de la Vida y la Muerte —murmuró Meizhou con tristeza.
La expresión de Meizhou se volvió sombría al pensar en su futuro encuentro con la familia de su esposo. Incluso el Sistema Yue, que escuchaba en silencio desde un rincón, no pudo evitar sentir lástima por su Señor Dios.
Ver la cara deprimida de su esposo divertía completamente a Xuebao.
—¿De qué tienes miedo? Tu fuerza era suficiente para igualar la mía antes. En el futuro serás más fuerte que yo —susurró Xuebao, tan bajo que nadie más lo oyó. Lo murmuró en un idioma extraño que ni siquiera Meizhou comprendió del todo.
—Amor, ¿Dijiste algo? —preguntó Meizhou mientras acariciaba feliz el vientre de su esposo.
—¡Dije que eres tan tonto! Tengo hambre. ¡Quiero comer empanaditas de huevo, fresas y pasteles de luna! —dijo Xuebao.
Al escuchar los antojos de su esposo, Meizhou no tuvo más opción que dejarlo un momento y preparar todo lo que había pedido. Tuvo que hacerlo él mismo usando los ingredientes del sistema, en lugar de los de este mundo. Su hijo probablemente nacería como una deidad o un Dios, lo que significaba que los ingredientes normales serían inútiles. Necesitaba usar aquellos con energía pura.
Después de cocinar todo lo que su esposo deseaba, comenzó a atenderla como si fuera un ancestro. Temiendo que pudiera tropezar, Meizhou la acompañaba y sostenía todo el tiempo. Se comportaba como una sombra detrás de su esposo.
A la mañana siguiente, cuando la tribu supo que su líder había despertado de su sueño, celebraron felices durante todo el día.
Pasaron los días alegremente dentro de la cueva, esperando a que la tormenta terminara.
La última semana del mes transcurrió y la ventisca se disipó silenciosamente. El sol brillante finalmente apareció después de dos semanas de oscuras nubes que solo trajeron nieve y hielo. Al final de la semana, la cúpula de hielo que los protegía de la tormenta comenzó a derretirse lentamente bajo el sol, provocando una breve lluvia y un enorme arcoíris.
Frente a la gran cueva había innumerables niños bestia jugando con la nieve, envueltos en ropa gruesa. Se lanzaban bolas de nieve unos a otros, mientras algunos hacían muñecos bajo la dirección de Tuzi. Otras mujeres preparaban el almuerzo del día.
Hoy era el día en que algunos guerreros regresarían al antiguo campamento de la tribu para revisar los daños que había causado la nevada.
Al frente, como era de esperarse, iban Meizhou y Xuebao. Junto a ellos estaban Sheya y Shizi. La mitad de los ancianos, liderados por el antiguo jefe de la tribu, Zhubao, también los acompañaba. Tuzi y sus dos parejas se quedaron en la cueva cuidando a la tribu junto con la otra mitad de los ancianos, guiados por el sacerdote Linshe.
El sacerdote Linshe dijo:
—Oh~ por favor, tengan mucho cuidado en el camino. Aunque la tormenta haya terminado, todavía hay bestias salvajes despiertas en esta época.
—Tendremos cuidado. Anciano Linshe, te dejo los asuntos de la tribu a ti. Deberíamos regresar antes del almuerzo si no ocurre nada —dijo Xuebao mientras era cargado sobre los hombros de Meizhou.
Meizhou no podía llevarlo a la espalda por miedo a aplastar su vientre, ni podía cargarlo en brazos como a una princesa, ya que Xuebao no lo permitía porque no podía moverse bien de esa manera. Así que terminó llevándolo como a un niño, sobre su hombro.
—Líder, déjelo en manos de este viejo. ¡Nos aseguraremos de preparar un delicioso almuerzo para su regreso! —dijo el sacerdote Linshe con una orgullosa sonrisa en su rostro envejecido.
—¡Viejo Lin, haz un cerdo asado para este viejo! —gritó Zhubao.
El sacerdote Linshe frunció el ceño al escuchar el pedido de su viejo amigo. Todavía recordaba cuando ese anciano loco saltó sobre él y le rompió la nariz unas semanas atrás. Si alguien recordaba que Zhubao había atacado a uno de los ancianos de la antigua Tribu Soleil, ese anciano era precisamente el que Zhubao había golpeado durante aquel caos.
—¡Hm! Lo prepararemos, pero no lo cocinaremos de inmediato. Podría convertirse en una paleta de hielo si no se come enseguida —dijo Linshe.
—Jajaja~ eso también es cierto —respondió Zhubao.
Las risas se extendieron por la tribu. Ver a esos dos ancianos discutir ya se había vuelto un espectáculo cotidiano. Después de eso, el grupo de exploración partió del bosque con la intención de regresar a su antiguo territorio. Primero visitaron el terreno donde había estado el campamento de la antigua Tribu Lune. Tardaron veinte minutos en llegar al lugar.
Al llegar, todos se quedaron sorprendidos por la escena que presenciaron. En el antiguo campamento de la Tribu Lune no quedaba nada, solo pequeñas montañas de nieve pura. Las cuevas y tiendas que antes estaban allí, los campos de cultivo e incluso el estanque congelado habían desaparecido por completo. Solo una extensa llanura blanca se extendía frente a ellos.
Todo el antiguo campamento de la Tribu Lune había quedado sepultado bajo la nieve.
—E-Eso... ¡¿Qué es esto?! ¡Nuestro campamento está enterrado bajo la nieve! ¡¿Qué demonios pasó aquí?! —exclamó Zhubao, incrédulo.
—Esto... ¿De dónde vino toda esta nieve?—murmuró el sacerdote Anbao mientras observaba el área. Ahora que la mayoría de sus antiguas tiendas estaban bajo la nieve, lo único visible era una serie de pequeños montículos nevados.
Xuebao, que ya había deducido lo sucedido, se lo explicó a los ancianos que lo acompañaban. Había notado que la nieve acumulada en el pico más alto de la montaña se había adelgazado y, basándose en la escena frente a él, pudo imaginar lo que había ocurrido en su territorio.
El líder de la Tribu Solune habló:
—Un desastre causado por la naturaleza. Debido a la nevada constante junto con fuertes vientos y granizo, la nieve se acumuló hasta su límite y cayó desde el pico a causa de una ráfaga poderosa, provocando este fenómeno. Esto es un desastre natural llamado avalancha —explicó Xuebao.
—Solo con lo que pasó en nuestras tierras, eso significa que las tribus al pie de la montaña sufrieron aún más —añadió Meizhou, continuando con las deducciones de su esposo.
—La nieve acumulada cayó desde la cima de la montaña... entonces las Tribus del Río y de la Montaña que viven al pie de la montaña están… —murmuró el sacerdote Anbao.
—Debieron haber sufrido bajas —dijo Shizi.
Sheya agregó:
—No solo algunas bajas; es más probable que muchos hayan quedado enterrados vivos.
Al escuchar esas posibilidades, los ancianos como Zhubao y el sacerdote Anbao pusieron caras sombrías. Si no fuera porque Xuebao había preparado esa cueva para que vivieran, su única opción habría sido descender al pie de la montaña y buscar refugio en una tribu amiga.
Si realmente hubieran elegido esa opción, su tribu se habría sumado a los que ahora yacían bajo la nieve. Como esperaban, las pruebas del Dios Bestia nunca eran simples. Habían evitado la destrucción de su propio clan, pero los demás no tuvieron tanta suerte.
Con el rostro serio, Zhubao dijo:
—Reuniré a unos cuantos guerreros y bajaré la montaña mañana. Quiero visitar la Tribu de la Montaña.
—Alto Anciano, si me lo permite, me gustaría acompañarlo en ese viaje. También quiero visitar la Tribu del Río —dijo Shizi.
—Yo también deseo ir, para recopilar información para el líder de la tribu. Por favor, permítame acompañarlos —añadió Sheya.
Zhubao miró a la joven pareja que solía apoyar a sus hijos y asintió ante su petición.
—De acuerdo. Prepárense esta noche. Partiremos al amanecer —dijo Zhubao.
—Gracias, Alto Anciano —respondieron Shizi y Sheya respetuosamente.
Meizhou miró a Shizi y le preguntó:
—¿Aún piensas ir a ver tus antiguas tierras?
—Nuestra antigua tribu está a solo unos metros de aquí. Según la dirección de la avalancha, debió quedar sepultada al paso. No hay necesidad de comprobarlo —respondió Shizi.
—Ya que es así, no hay nada más que podamos hacer. Regresaremos a la tribu antes de tiempo. La tierra alrededor de esa cueva se convertirá en nuestro nuevo territorio. Yo estableceré el plan de limpieza para el nuevo dominio de nuestra Tribu Solune —dijo Xuebao.
Esta vez todos estuvieron de acuerdo con el plan de Xuebao sin condiciones. Viendo el estado actual de su antiguo territorio, sería más fácil buscar una nueva tierra que limpiar esa montaña de nieve.
—Regresemos —dijo Meizhou.
Todos caminaron lentamente de regreso a la cueva. Esta vez sus pasos eran lentos y solemnes por lo que habían visto.
Traducido por: Valiz
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