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¿Puedo Escribir Cartas de Amor en Tu Lugar? Cap. 17


Capítulo 17: ¿Escribo una carta de amor en su lugar? (17)“¿Eh…?”Elliot soltó un sonido estúpido mientras miraba la maceta que acababa de ser rociada con la infusión hirviendo. Argent se burló.“¿Creíste que no me daría cuenta?”“¿Ueeh…? ¿Sí?”“No es venenoso, pero es un somnífero tan potente que ha marchitado la planta de golpe. ¿Qué droga es? ¿Sompher? ¿Aethera?”“Qué…”“¿O es que acaso conseguiste Dormis? Esa hierba medicinal debe ser bastante costosa.”¿Dormis, dice? El único loco aquí es usted.Ante aquella acusación ridícula, Elliot recobró la compostura. Parecía que el Gran Duque demente, quien podía cortar partes del cuerpo humano sin pestañear, lo estaba acusando de intentar drogarlo. Si no se defendía correctamente, Elliot estaba seguro de que hoy perdería una mano, un pie o alguna otra extremidad.“¡Espera, un momento, Su Gracia!”Elliot dejó la taza de té y se levantó. Extendió ambas manos, como tratando de calmar a una bestia salvaje.*Woah, loco de mierda, woah.*“Para empezar, si vierte infusión hirviendo sobre una planta, cualquier hierba se marchitaría así.”“…”“Jamás he puesto somníferos en su té. El señor Henderson me informó de que Su Gracia nunca toma somníferos.”“¿Que no lo hiciste? Eso lo averiguaremos pronto.”Argent apretó la mano que sostenía la taza. Al instante, la taza se pulverizó, desmoronándose en una fina lluvia de polvo.*No está hecha de arena, ¿por qué se pulveriza en lugar de romperse?*Elliot se quedó boquiabierto por el asombro. Argent se sacudió la mano y se acercó lentamente.“Los humanos son frágiles. Pero, sorprendentemente, no mueren fácilmente. Hoy, tú también lo descubrirás, Elliot Brown.”*¿Me está diciendo que me va a torturar? ¿Me está advirtiendo que desearé la muerte?*La mente de Elliot giraba frenéticamente. Argent ya había llegado a una conclusión en su interior. Ya sea que Elliot hubiera puesto un somnífero o no, Argent estaba totalmente dispuesto a torturarlo.Cuando era Im Seong-sik y trabajaba en el centro de llamadas, había bastantes clientes problemáticos como este. El llamado tipo "Rey de la Lógica, ya tengo la respuesta". Estas personas tendían a taparse los oídos y a repetir sus argumentos como loros. Eran el tipo que exponía su lógica al azar durante horas hasta que escuchaban la respuesta deseada, que solía ser una disculpa y una compensación.Como estaban increíblemente seguros de su propia lógica, si se les presentaba una prueba que la refutara, se callaban de inmediato. Sin embargo, no era frecuente que un teleoperador pudiera presentar una prueba que dejara a la gente sin palabras, por lo que Im Seong-sik generalmente recurría a rogar clemencia y perdón hasta quedarse sin saliva.*Entonces, ¿debería Elliot disculparse aquí?*Pero disculparse equivalía a admitir su culpabilidad, y si admitía haber puesto el somnífero, era obvio que Elliot sería teletransportado directamente al inframundo. Incluso si era solo una mentira para salir del paso.Por lo tanto, era el momento de presentar pruebas. Pruebas que pudieran romper la lógica y la convicción de Argent. Pruebas que lo dejaran sin palabras.Tenía el cuerpo empapado en sudor. Elliot temblaba mientras miraba sin rumbo por la habitación. *Pruebas, pruebas…*Entonces, sus ojos se posaron en la tetera. La tetera todavía humeaba, llena de infusión de manzanilla.En ese instante, Elliot no lo pensó dos veces: agarró la tetera y colocó el pico alargado directamente en su boca. Tragó la infusión hirviendo, sintiendo cómo le quemaba la garganta. Sintió que Argent se detenía, sorprendido.Elliot soportó el dolor, bebiendo toda la tetera de té caliente. Una vez que terminó, abrió la tapa de la tetera y le mostró a Argent el interior vacío.“...Eso no prueba nada. Podrías haber frotado el somnífero solo en mi taza.”Argent se mantuvo firme, con una actitud fría e inquebrantable.Elliot caminó en silencio hacia la ventana donde Argent había estado antes. Arrancó un puñado de hojas de la planta marchita que había sido empapada con la infusión caliente que Argent desechó, y se las metió en la boca.Finalmente, la grieta apareció en el rostro distinguido y altivo de Argent.¡Hecho! Elliot, que ahora tenía la sartén por el mango, abrió la boca con orgullo.“¡Vedán si caigo o no caigo hoy!”*Maldición... Me he quemado la lengua.****“*Sssshhh*… Un momendo…”Elliot sacó su lengua escaldada e hizo un gesto para enfriarla. Argent frunció el ceño y giró la cabeza.Esto se debía a que los ojos llorosos de Elliot estaban enrojecidos, su cabello estaba desordenado por el sudor frío, y la lengua que se asomaba entre sus labios ligeramente hinchados resultaba... excesivamente seductora.*Quizás es un espía que planeó un ardid de belleza.* Pensó Argent, el hombre más hermoso del mundo.Elliot se ajustó las gafas manchadas de huellas dactilares mientras movía la lengua. Su aspecto estaba muy lejos de ser bello. Sin embargo, como Argent había apartado la cara, no pudo ver el espantoso modo en que Elliot se estaba enfriando la lengua.“Su Gracia... Grae Due. De todas formas, bebí todo el té que quedaba…”“No entiendo lo que dices.”“Yo, be, bí, to, do, el, té…”“Aunque hables despacio, sigue siendo lo mismo.”Argent suspiró levemente y se sentó en la silla junto a la cama.“No obstante, he entendido tu intención. Si hubiera un somnífero realmente potente, tú también te dormirías en cuestión de minutos, o como máximo, en decenas de minutos. Demostrarás que no pusiste nada en el té si no te duermes hoy.”*Como se esperaba de un protagonista. Capacidad de comprensión rápida.*Elliot sintió un refrescante alivio y asintió con entusiasmo. Argent lo observó un momento y luego señaló la cama.“¿Sí…?”“Acuéstate.”Cuando Elliot intentó preguntar, Argent lo fulminó con la mirada, sus ojos penetrantes.*Me cortará. La lengua o la mano.*Elliot detectó el peligro y se apresuró a acostarse en la cama de Argent como un perrito obediente.Elliot se acostó y, por costumbre, tiró de las comisuras de su boca, pero la expresión de Argent no cambió. Él miró brevemente el rostro de Elliot, luego se quitó su gorro de dormir y la bufanda de frijoles rojos para el buen descanso que llevaba alrededor del cuello. Puso el gorro bruscamente sobre la cabeza de Elliot y le colocó la bufanda alrededor del cuello.“Su, Su Gracia…?”“Si permaneces despierto incluso en el mejor entorno para dormir, lo reconoceré.”Argent dijo esto y luego se quedó en silencio. Tomó el libro de la mesita de noche y comenzó a leer.De repente, Elliot, acostado en la cama del Gran Duque y provisto de un ambiente acogedor para dormir, balbuceó, sin saber qué hacer.Al principio se preguntó qué era esto, pero la almohada era increíblemente suave, y el edredón era liso y lo cubría de una manera agradable.El gorro fino que Argent le había puesto se ajustaba cómodamente a su cabeza, envolviéndole la circunferencia con calidez. La sensación era como el toque de su madre, fallecida cuando él era joven.La almohada rugosa y cálida para el cuello, que poseía un efecto herbario desconocido para Elliot, relajó sus tensos músculos al instante.Elliot sintió la inminente crisis de perder el conocimiento y caer en un sueño profundo y sin sueños si parpadeaba. No podía comprender cómo Argent, que se había vuelto irritable por no poder dormir todos los días, no conseguía conciliar el sueño en un ambiente así.“Qué acogedor…” murmuró Elliot medio dormido.Sintió que Argent levantaba la mirada del libro y lo observaba con intensidad, pero no había manera de evitar que sus párpados se sintieran cada vez más pesados.*Por esto la gente conduce con sueño. Es una fuerza irresistible. Tengo mucho sueñ...*“Como suponía.”Escuchó un sonido metálico y frío, un *srrrnnng*, que pareció cortar el aire cerca de su oreja.“...¡Sue, sueño al volante, precaución al manejar!”Elliot gritó, abriendo los ojos de par en par. Gracias a que su cuerpo se había levantado de golpe por reflejo de supervivencia, el sueño se disipó un poco. Hizo tanta fuerza para mantener los ojos enfocados que se le formaron tres pliegues en los párpados.Giró sus ojos tensos y vio a Argent. Aunque Argent vestía pijama, había desenvainado a medias una espada larga, que no sabía de dónde había sacado. La hoja visible entre la vaina brillaba escalofriantemente.“¡Yo no dormí! ¡No dormí! ¡No me corte!”“Te dormiste. Incluso has hablado en sueños.”“¡En serio que no dormí! No era un sueño, ¡era que le estaba hablando a Su Gracia!”“¿Y lo de ‘Qué acogedor’?”“...Solo quería expresarle lo terriblemente acogedor que se siente.”Elliot temblaba patéticamente, incluso para sus propios ojos, mientras forzaba una sonrisa. Era el rostro de un verdadero empleado estrella que nunca perdía su sonrisa, sin importar la situación.“Yo, yo, de verdad, no dormí. ¡Lo juro!” Elliot insistió una vez más con voz de cabra.Finalmente, Argent envainó la espada, volvió a sentarse, tomó el libro y dijo: “Acuéstate.”Pero Elliot no se atrevía a acostarse de nuevo. Incluso sin un somnífero, en esa cama, con ese aire, temperatura y humedad, era imposible no dormir. Ahora que lo pensaba, el fuerte aroma que normalmente impregnaba la habitación parecía menos intenso hoy.Elliot olfateó y descubrió que una de las ventanas estaba ligeramente abierta. Era la ventana junto a la cual estaba la maceta que Argent había regado con té. Ante la crisis de que dormir significara la muerte, el astuto cerebro de Elliot comenzó a trabajar furiosamente de nuevo.“¡Su, Su Gracia! ¡Un momento!”Elliot se arrodilló rápidamente sobre la cama y adoptó una postura formal. Una vez que supo que Argent no dudaría en matarlo, incluso su lengua escaldada y sin piel se movió tan fluidamente como si estuviera lubricada.“Yo… con el debido respeto, Su Gracia, ¿qué le parecería pasar la noche en el jardín?”“¿El jardín?”“Si me duermo incluso allí, entonces sí puede matarme.”Su rostro adoptó la expresión de su movimiento final: “Jefe, juro por todo mi sueldo y mis horas extras que soy inocente”, una táctica que usaba a menudo cuando trabajaba como Im Seong-sik y ocurrían robos en la tienda de conveniencia.Argent miró a Elliot con un rostro tan gélido que parecía a punto de desenvainar la espada. Sin embargo, pronto se levantó de la silla, dejó el libro y asintió.“Salgamos.”