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Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 140


—Bueno, es cierto que la manera en que habla te recuerda a ti, pero ¿Qué se puede hacer? Si quien la crió es así, es natural que haya crecido de la misma forma.

—Boestin.

Su mirada se volvió aguda. Emilia se mordió el labio, escuchando su intercambio.

Esto es tan infantil.

Mientras los oía, se dio cuenta de lo infantil que era.

Aunque sus expresiones eran serias, su discusión los hacía parecer amigos cercanos.

Aunque ninguno de los dos lo admitiría, así era como se veía para ella.

—Es hora del almuerzo.

Emilia se levantó de su asiento como si hubiera estado esperando ese momento. Sentía que su intercambio podía continuar para siempre, así que necesitaba cambiar de tema.

—Parece que ustedes dos tienen mucho de qué hablar, así que, ¿Por qué no hacerlo durante el almuerzo?

—¡Oh! ¿Me está invitando?

—Ya que es una invitada, al menos debería comer algo. No puedo dejarla ir sin ofrecerle el almuerzo.

—No hay necesidad de ser cortés. Solo despídela.

—Esa es su perspectiva, Su Gracia, pero mi postura es un poco diferente.

—Si vinieron como mis invitados, puedo echarlos si quiero.

—Si eso pasa, seré yo quien reciba la culpa.

Emilia suspiró. De repente, todos parecían comportarse como niños.

—¿Por qué está tan gruñón?

Aunque nadie la había recibido con calidez, hoy el ambiente se sentía particularmente mezquino.

—No realmente.

Emilia ignoró a Mikhail. Supuso que eso pondría fin a la disputa.

—Señorita Boestin, ¿Le importaría esperar un poco?

—¡Oh, por supuesto! Gracias por invitarme a almorzar. Estaré encantada de esperar.

Boestin trataba a Emilia con una actitud que contrastaba marcadamente con la de Mikhail.

—Si el asiento es incómodo, no me importaría tomar el té en el jardín.

—¿Vamos? Le diré a la doncella que lo prepare.

Hablar con Boestin probablemente haría que el tiempo pasara más rápido. Emilia no tenía motivos para rechazar.

Cuando Emilia sonrió, Boestin le devolvió una sonrisa radiante.

—Sales a pesar de no sentirte bien.

—…

Emilia miró a Mikhail, que habló en tono burlón. Todavía fruncía el ceño.

¿...por qué está actuando así?

No podía entender por qué se comportaba de forma tan caprichosa.

En ese momento, mientras Emilia miraba a Mikhail con desconcierto, Boestin sonrió ampliamente, maravillándose de algo.

—Ajá.

Entrelazó los dedos, apoyó la barbilla sobre ellos y le dirigió una sonrisa brillante a Mikhail.

—Espero con ansias nuestro momento de té a solas, señora.

Parecía que lo estaba provocando deliberadamente.

≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪

Mikhail luchaba por concentrarse en su trabajo.

—Como la sombra del Rey nos está siguiendo, ten cuidado con los movimientos dentro de la propiedad.

—Transmitiré eso a todos. ¿Hay algo más que debamos hacer?

—Déjalo así. Pensarán que no me he dado cuenta de que una sombra se nos ha pegado.

El Rey era un necio en ese aspecto. Mikhail había encabezado una rebelión con su propio ejército. Había derrotado a las fuerzas del Rey, liderando el frente y obligando a todos a arrodillarse.

Era un caballero excepcional, capaz de leer hasta los signos más sutiles en los demás.

Por mucho que el otro fuera la sombra del Rey, Mikhail ya había luchado contra ellos y había salido victorioso.

—Kartho, de ahora en adelante, no dejes entrar a nadie en la propiedad sin mi permiso.

—Entendido. Seré cuidadoso.

—Envía esto rápido a Eponsen, y este otro al periódico Spiegel.

—Su Gracia, no quiero desafiarlo, pero no estoy seguro de que esto sea prudente.

—No hay daño en ello. Si descubres lo que esa mujer me dijo hoy, lo entenderás.

Mikhail giró su silla para mirar por la ventana. El jardín era visible, pero el invernadero estaba demasiado lejos para verse.

—¿Lo molesta?

—Está hablando de cosas innecesarias.

—La señora no es de las que se preocupan por eso.

—¿...por qué no?

Ante su réplica, Kartho puso los ojos en blanco.

—Porque no siente ningún afecto por usted como para interesarse.

—Entonces soy yo el único que ha cambiado.

—Parece que sí. Incluso ahora, está preocupado porque la señora esté con la señorita Boestin, ¿No?

—Dile que no se preocupe; todo volverá a como era antes. Solo tengo curiosidad; es una mujer bastante extraña.

Mikhail recordó el rostro de Emilia riendo mientras hablaba con Boestin.

Solo pensar en esa sonrisa lo hacía sentirse raro. Una agitación inexplicable se le instaló en el pecho.

—…nunca había visto una sonrisa así antes.

Murmuró, recordando aquella sonrisa inolvidable que seguía rondando en su mente.

≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪

La cabeza del Duque Loren se había vuelto completamente blanca.

—¿Cómo puedes ser tan desalmado? ¡Es tu hija!

La Duquesa parecía frustrada. Sabía que él era ambicioso, pero no había esperado que llegara tan lejos.

—Baja la voz. Sabes que los sirvientes pueden oír todo lo que decimos, ¿Verdad?

—¿De verdad eso es lo que importa ahora?

—La verdad es que esa chica ya no es parte de nuestra familia. Ahora pertenece al Duque Heinrich. Quizá sea hora de que aceptes la realidad. Si apenas sobreviviste a una crisis mortal, deberías haber aprendido algo de ello.

Traducido por: Valiz

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