Nunca Quise Tener Un Hijo Suyo - Novela Cap. 127
Él había tenido la clara intención de dejarla atrás.
Mikhail tenía el deber de proteger a Dahlia. Tenía la obligación de asegurar su seguridad.
Pero cuando vio a Dahlia luciendo significativamente mejor en el carruaje junto a Boestin, comenzó a reconsiderarlo.
—Boestin, por favor, cuida de Dahlia.
—¿Por qué? Dahlia no se siente bien, ¿Por qué no vas tú con ella?
—Me preocupa dejar a alguien atrás.
—¡Oh, cielos! Ahora que lo mencionas, la Duquesa no está aquí. Apresúrate y encárgate de ella.
Boestin le hizo gestos urgentes para que se fuera.
—No te vayas, hermano. No me siento bien.
Dahlia se aferró a él.
—Soy tu única familia. Debes quedarte conmigo. Es lo correcto.
Su agarre en la manga se hizo más fuerte. Ella tenía razón.
Pero si iba ahora a la residencia del Duque en el carruaje, lo lamentaría.
Necesitaba regresar de inmediato al salón de baile y sacarla de allí. Mikhail apartó la mano de Dahlia.
—Quédate con Boestin y regresa a la residencia.
—¡Hermano! ¿No vas a ir con esa mujer, verdad?
—Dahlia. ¿Hasta cuándo seguirás actuando como una niña inconsciente? No lo soportaré más.
—Lo entiendo, lo sé. Pero…
Dahlia trató de contener sus palabras. Si Boestin no hubiera estado allí, quizá habría maldecido a Emilia por la frustración de no haber podido matarla en el acto.
Mikhail cerró la puerta del carruaje y regresó al salón de baile. Todos se marchaban, dirigiéndose de nuevo a sus residencias. Los carruajes frente al palacio desaparecían uno a uno.
Vio a Emilia de pie, hablando con Adrian, sin haber recibido ningún tratamiento.
No podía escuchar lo que decían, pero juzgando por la expresión de Byne, podía adivinarlo.
Se dirigió hacia ellos, que estaban en el salón vacío. En cuanto la mirada de Adrian pasó de Emilia a él, Mikhail sintió un agudo dolor en el pecho, como si alguien lo hubiera golpeado con fuerza.
La herida, la expresión sorprendida ante su aparición.
Él extendió la mano hacia ella y dijo:
—Ven aquí.
No podía dar una respuesta clara a su pregunta sobre por qué había regresado. Simplemente sentía que debía actuar, que no podía ir a la residencia del Duque como había planeado.
La atrajo hacia él y la sostuvo en sus brazos.
Miró su brazo aún sin tratar. Era mitad impulso, mitad voluntad propia.
Pero ver el alivio en sus ojos al notar su regreso hizo que una ola de emociones lo recorriera.
A pesar de sus intentos de ignorarlo, la suave brisa de sus propios sentimientos empezaba a agitarse dentro de él, cambiando lentamente su perspectiva.
Incluso en el carruaje camino a la residencia del Duque, ella mantuvo la mirada fija en él.
—¿Por qué volvió realmente? —preguntó Emilia, desconcertada.
—¿Acaso no fue bueno que regresara?
—De verdad actúa solo por su cuenta.
—No deberías sorprenderte por eso.
—Cierto. ¿No siente curiosidad por lo que se habló con el Rey?
Mikhail no necesitaba escucharlo para adivinar de qué había tratado la conversación.
—No especialmente.
Miró su brazo herido. El vestido estaba manchado de sangre carmesí, arruinando lo que antes era impecable.
—¿Hay algún problema con la señorita? Y la persona que estaba a su lado… no, olvidemos eso.
Emilia sintió su mirada en su brazo y guardó silencio.
Mikhail reflexionó en silencio. Todo problema tiene una causa. La enfermedad de Dahlia tenía un origen claro.
Era un raro trastorno congénito que ocasionalmente afectaba a la familia Bayern.
Locura.
Dahlia había mostrado síntomas de locura un año después de que la familia Bayern lo hubiera perdido todo.
A pesar de sus intentos de negarlo y aceptarlo, Dahlia finalmente tuvo que enfrentarse a la realidad de lo que le había sucedido.
Solo tenía seis años.
—No es nada grave. Dahlia solo sufre de una enfermedad mental.
—¿La causa de esa enfermedad soy yo?
—Tengo curiosidad de por qué piensas eso.
—No hay ninguna razón en particular. Solo se siente así. No sé mucho sobre ustedes dos.
—Si quieres, puedo contártelo.
—Siempre es lo mismo con usted.
Su mirada volvió a calmarse, pasando de la curiosidad a la vacilación mientras enfrentaba la verdad.
—Si no quieres saberlo, puede quedar enterrado.
¿Qué significa enterrarlo?
Emilia tenía muchas preguntas que quería hacerle. Pero eligió no hacerlo.
Desvió la cabeza, presionando con fuerza el pañuelo contra su herida.
—¿Sabes que el duque Loren dejó atrás a su hija herida y fue el primero en marcharse?
—…parece que su excelencia está bastante preocupado por los que me rodean.
—Porque están relacionados contigo. Probablemente seas la persona que más atención recibe de mí aquí.
—No lo entiendo.
—Nunca esperé que lo hicieras.
—¿La señorita estará bien?
—Con la medicación, no debería tener más episodios como este por un tiempo. Dahlia es una niña desdichada.
¿La habría visto el Duque? ¿Habría presenciado la visión de sus ojos rojos llenos de intención asesina mientras se lanzaba hacia adelante? Solo imaginarlo hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Emilia.
Traducido por: Valiz
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