No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo - Novela Cap. 31
[Traductor: Mayu]
No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 31
A Ares no le agradaba Vincent.
Algunos podrían pensar que eran celos respecto al amigo de su esposa, pero en realidad no era nada parecido a los celos.
Curiosamente, Ares instintivamente encontraba a Vincent inquietante. Mientras que otros lo alababan como la encarnación de un ángel, para Ares era tan espeluznante como una serpiente deslizándose por el barro espeso.
Naturalmente, su humor se agrió cuando Kirine defendió a una persona así.
Así que preguntó:
“¿Y qué hay de mí? ¿Qué soy para ti?”
Fue una pregunta impulsiva. Después de preguntarlo, se dio cuenta de que él también sentía curiosidad.
¿Qué era él para Kirine?
Ella podría decir que no era nada, o preguntar por qué importaba.
Pero su respuesta fue realmente inesperada.
“Eres mi esposo.”
Su tono lo afirmaba como si fuera un simple hecho.
Sin embargo, Ares se sintió aliviado por dentro. Le reconfortaba saber que no era un don nadie para Kirine.
“Me alegro de que lo sepas. Con eso es suficiente.”
Para ocultar sus verdaderos sentimientos, Ares respondió deliberadamente con brusquedad.
Kirine soltó una pequeña risa, como si estuviera desconcertada.
De verdad...
Él era realmente impredecible.
***
“Sasha, él es el amigo de mamá.”
Después de recoger a Sasha del centro educativo, Kirine le presentó a Vincent, que estaba esperando junto a la puerta. Siguiendo el gesto de Kirine, Sasha lo miró y asintió inmediatamente.
“Sí, lo sé.”
Por un momento, Kirine estuvo a punto de preguntarle cómo lo sabía, pero se tragó la pregunta y, en su lugar, le acarició el pelo a Sasha.
“El amigo de mamá ha venido porque quería ver la cara de Sasha.”
“...”
“¿No vas a saludar?”
“Hola…” Sasha finalmente saludó a Vincent, pero inmediatamente después se escondió detrás de Ares.
Como si Vincent la incomodara.
Tiene buen ojo.
Aunque no dijo nada, Ares se alegró en secreto de que Sasha no solo se escondiera detrás de él, sino que también evitará a Vincent.
Sin embargo, no podía demostrarlo, así que bajó las comisuras de los labios a la fuerza.
Ares le dio una palmada en el hombro a Sasha, como diciendo «bien hecho». Pero ni siquiera eso duró mucho.
“¿Qué estás mirando?”, le preguntó Ares a Vincent, tratando de ocultar su descontento. No pudo evitar preguntárselo, dada la intensidad con la que le miraba.
Pero Vincent alternó su mirada entre Ares y Sasha, luego entre Kirine y Sasha, antes de inclinar la cabeza.
“No son para nada parecidos.”
“Vincent.”
“Ah, ¿he sido grosero?”
Al oír a Kirine llamarle por su nombre en voz baja pero firme, Vincent se disculpó con expresión arrepentida.
Pero a los oídos de Ares, no sonó en absoluto como una disculpa.
“Si sabes que es grosero, deberías tener más cuidado con tus palabras y acciones.”
Realmente no le gustaba esta persona.
Pensó que si Vincent no fuera amigo de Kirine, quizá lo habría agarrado por el cuello.
***
¿Cuándo se irá por fin ese tipo?
Ares, nervioso desde la llegada de Vincent, no dejaba de fruncir el ceño y suspirar con irritación.
Consiguió relajarse un poco cuando este salió del palacio para impartir bendiciones y se quedó en los aposentos preparados por el emperador.
Pero eso no duró mucho.
“¿Por qué me has llamado?”
Convocado por Kirine, Ares acudió a su laboratorio de investigación. En cuanto entró, Kirine le indicó con un gesto que se sentara frente a ella.
En ese momento, se sentó sin pensarlo, pero entonces percibió algo siniestro.
“Me voy.”
“¿A dónde crees que vas?”
“Acabo de recordar algo que tengo que hacer.”
“Tu trabajo está aquí mismo.”
No pudo evitar suspirar. Ares se echó el cabello hacia atrás con irritación y preguntó:
“Entonces, ¿por qué me has llamado?”
“¿Por qué crees?”
“...”
“...”
“No.”
Al darse cuenta tarde de su intención, Ares se negó inmediatamente, pero Kirine ya había colocado un frasco de medicina sobre la mesa.
“Al menos no te convertirás en un niño como la última vez.”
“Sí, pero no.”
A pesar de su firme negativa, Kirine lo ignoró y colocó el frasco de medicina delante de Ares. No daba señales de ceder fácilmente.
“Esta vez realmente no quiero hacerlo.”
Ares frunció ligeramente el ceño mientras miraba el frasco de medicina.
Odiaba la idea de rejuvenecer. Pero esta vez, no saber qué pasaría le provocaba aún más ansiedad.
“Jefa de departamento, hay un mensaje de la sala de producción de herramientas mágicas.”
En ese momento, Cecil llamó a la puerta y entregó un mensaje desde fuera.
“Sí, un momento.”
Kirine le dijo a Ares que se quedara donde estaba mientras se levantaba y salía del laboratorio de investigación. Pronto, el sonido de la puerta al cerrarse fue seguido por fragmentos de conversación entre Kirine y Cecil.
La mirada de Ares se dirigió naturalmente al frasco de medicina. No podía dejar pasar esta oportunidad.
“Lo siento, tenía que discutir algo en lo que estaba trabajando.”
Poco después, se abrió la puerta y entró Kirine. Se disculpó, algo inusual en ella, y volvió a sentarse.
“No pasa nada.”
“¿De verdad no lo harás?”
“Déjame pensarlo un poco.”
Si Ares se negaba rotundamente a beberlo, había pensado beberlo ella misma.
Supongo que estaría ansioso.
Era natural que estuviera preocupado, dado que la última vez había rejuvenecido de repente y ahora ella le pedía que tomara otra medicina.
Sintiéndose un poco culpable, se planteó beberlo ella misma mientras sorbía su té.
“¡Espera un momento!”
“¿Qué? ¿Qué pasa?”
Sobresaltada por el golpe que Ares dio en la mesa y por su brusca reacción al levantarse, Kirine también se puso en pie de un salto.
Su sorpresa duró poco, ya que enseguida se dio cuenta de algo.
“No habrás…”
Su mirada se posó rápidamente en el frasco del medicamento.
Esperaba que no fuera cierto, pero estaba completamente vacío, no quedaba ni una gota.
“¿De verdad has echado el medicamento en mi té?”
“...”
“¡Aun así, no deberías haberlo hecho en secreto!”
“¡Por eso dije que lo pensaría!”
Ares lo había puesto, pero luego lo pensó mejor e intentó quitarle el té a Kirine. Sin embargo, antes de que pudiera apartarlo, ella se lo bebió, dejándolo atónito.
“¿Metiste la pata y ahora estás levantando la voz? Oye, yo soy la que debería estar enfadada aquí. Yo.”
Estaba tan atónita y desconcertada que ni siquiera podía reírse. Nunca imaginó que la traicionaría así.
“¿No deberíamos al menos ser sinceros el uno con el otro? Estamos juntos en esto, ¿no tenemos al menos esa lealtad?”
“Lo siento.”
“¡Lo siento no es suficiente! Y si vas a disculparte, ¡hazlo sinceramente!”
“De verdad te pido perdón.”
“Está bien.” Finalmente satisfecha con la disculpa, Kirine asintió con la cabeza, pero entonces empezó a sentir un sueño anormal.
“Tengo tanto sueño…”
No sabía si era un efecto secundario de la medicina o simplemente el clima desganado.
Lo único que sabía era que quería dormir en ese momento.
“Voy a tomar una siesta rápida, así que vigila que no me pase nada.”
“¿Está bien dormir durante el horario laboral?”
“Es culpa tuya, ¿no?”
“Que descanses.”
Kirine se rió con ironía ante su rápido cambio de actitud, pero sentía los párpados cada vez más pesados. Pronto, su mente se volvió confusa y sus ojos se cerraron lentamente.
***
[Oye, ¿cómo te llamas?]
Fue hace mucho tiempo. Cuando vivía en un pueblo rural que ni siquiera aparecía en el mapa, conoció a una niña de su misma edad.
Incluso para ella, que también era una niña, la pequeña era muy adorable. Era tan adorable que Kirine tenía la fuerte sensación de que rompería muchos corazones cuando creciera.
Quería hacerse amiga de ella. Al mismo tiempo, quería saber su nombre.
Pero la niña dudó antes de abrir lentamente los labios.
[Aria.]
[¿Aria?]
Cuando Kirine repitió el nombre, la niña siguió titubeando con expresión preocupada antes de hablar con determinación, como si hubiera tomado una gran decisión.
[En realidad, ese no es mi verdadero nombre. Mi verdadero nombre es...]
Justo cuando Kirine se emocionaba por escuchar por fin su nombre...
“¡Kirine! ¡Kirine!”
Esa maldita voz le hizo despertar de su sueño y volver a la realidad.
Por fin despierta, Kirine abrió los ojos con irritación. Cuando recuperó el sentido, vio unos ojos azules tan cerca que sus labios casi podían tocarse.
“¿Qué?”
Sorprendida, Kirine echó la cabeza hacia atrás.
Pero, curiosamente, Ares parecía aún más nervioso que ella.
“Tenemos un gran problema.”
Antes de que pudiera preguntar qué, Ares la levantó. La tomó con tanta facilidad que se sintió como una muñeca.
Estaba a punto de preguntarle adónde la llevaba cuando sintió que su cuerpo no era el suyo.
Queriendo comprobar qué estaba pasando, vio a Ares señalando con la barbilla un espejo que había justo delante de ellos.
“Te has convertido en un gato.”
Estaba a punto de regañarlo por decir semejante tontería cuando se quedó boquiabierta al ver a Ares en el espejo.
En sus manos tenía un gato negro.
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