No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo - Novela Cap. 25
[Traductor: Mayu]
No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 25
”¿Cuándo voy a volver exactamente a la normalidad?”
Era casi mediodía.
Ares estaba sentado en una silla con expresión sombría, mirando con ira a Kirine.
Hizo todo lo posible por mirar con aire amenazador, pero con sus piernas cortas colgando sin tocar el suelo mientras hablaba, a los ojos de Kirine solo parecía adorablemente gracioso.
“Bueno, no lo sé…”
“No te atrevas a decir que no lo sabes.”
Tan pronto como su respuesta fue interrumpida, Kirine giró la cabeza con una expresión que decía que no tenía nada que decir.
Ares entrecerró los ojos y siguió presionando.
“No podemos quedarnos así para siempre. Haz algo al respecto.”
“A mí me parece que todo está bien.”
“¡Solo te parece bien a ti!”
Incapaz de contenerse por más tiempo, Ares se levantó de un salto y señaló a Kirine. Si hubiera estado en su forma original cuando hizo ese gesto, Kirine le habría roto ese dedo. Pero ver a Ares mirándola con una cara tan irritada era como ver a un gatito agitado siseando.
“¿Cuánto tiempo vas a seguir tocándome?”
Cuando Kirine recuperó el sentido, se dio cuenta de que había estado pellizcando las mejillas de Ares, sintiendo su suavidad.
“Tienes las mejillas muy suaves.”
“Deja de tocarme.” Ares apartó las manos de Kirine que le acariciaban las mejillas y dio un paso atrás. Pero Kirine se limitó a sonreír sin mostrar ningún signo de disgusto.
“No sonrías así. Da miedo.”
“No puedo evitarlo. Eres demasiado adorable.”
Al ver al joven Ares, que era muy guapo incluso de niño debido a su extraordinario aspecto, Kirine no podía dejar de sonreír.
“Por ahora, espera. Puede que pronto vuelvas a la normalidad.”
“¿Y si no es así?”
En cuanto Ares mencionó el peor de los casos, Kirine apartó la mirada.
“Debería ir a buscar a Sasha.”
“¿Después de dejarme en este estado? Y aún no es hora de ir a buscar a Sasha.” Frustrado, Ares dio un golpe en la mesa. Pero sus pequeñas manos no causaron ningún impacto amenazador. Sonó más bien como un gato golpeando el suelo con su cola.
Observando esto en silencio, Kirine habló con seriedad, como si hubiera tomado una gran decisión.
“Si ocurre lo peor, yo misma te criaré.”
“Deja de decir tonterías y devuélveme a la normalidad, maga irresponsable.”
“No estoy siendo irresponsable. Estoy diciendo que asumiré la responsabilidad y te criaré, ¿no?”
“¡No quiero eso!”
A este paso, parecía seguro que las mejillas de Ares no sobrevivirían intactas.
¿Qué parte de esto se supone que es suave?Incapaz de entenderlo, Ares se tocó las mejillas. Por mucho que presionara, no podía sentir la suavidad de la que hablaba Kirine.
“Aun así, lo mejor es esperar al menos un día. Si mañana no has vuelto a la normalidad, buscaré una solución.”
“...”
“¿De acuerdo?” Al oír la voz inusualmente tranquilizadora de Kirine, Ares la miró con desagrado antes de asentir a regañadientes.
Aunque seguía insistiendo en volver a la normalidad, también sabía que no había otra opción.
“¿Tienes hambre? ¿Comemos primero? ¿Hay algo que te apetezca?”
Kirine, que se había acercado sin que Ares se diera cuenta, se inclinó ligeramente para ponerse a la altura de los ojos de Ares y le preguntó con cariño. Pero, en lugar de responder, éste se limitó a mirar fijamente a Kirine.
¿Siempre es tan amable con los niños?
Kirine estaba siendo tan gentil que era difícil recordar su comportamiento habitual, y de alguna manera eso hizo que Ares sintiera un cosquilleo por todo el cuerpo.
“No se me ocurre nada en particular.”
“Entonces, ¿hay algo que no quieras comer?”
“Cualquier cosa que huela a pescado.”
“De acuerdo. Traeré algo sin mariscos ni pescado.”
“...”
“¿Por qué me miras así?”
“No es nada.”
Aunque debería haber sido complicado, Kirine se ofreció voluntaria para encargarse de ello personalmente. Esto fue tan inesperado que Ares se encontró mirando fijamente a Kirine durante un largo rato sin darse cuenta.
“Volveré pronto, así que pórtate bien mientras no esté.”
Al darse cuenta de la mirada perdida de Ares, Kirine sonrió suavemente y le acarició la cabeza. La altura de los ojos, mucho más baja, y la pequeña cabeza bajo su mano le parecieron tan bonitas que no pudo dejar de sonreír.
Sería estupendo que pudiera quedarse así.Mientras pensaba para sus adentros algo que habría horrorizado a Ares.
***
Kirine regresó con la comida que había pedido especialmente al chef y la colocó delante de Ares. Sin embargo, por alguna razón, Ares no tomó los cubiertos.
“¿Qué haces? ¿No vas a comer?”
Kirine se había tomado la molestia de traer la comida ella misma, pero no sabía si Ares no tenía apetito o si no le gustaba la comida que le habían preparado.
Preguntándose si había algún problema, Kirine examinó la expresión de Ares, pero sus palabras fueron inesperadas.
“¿Cómo sabías que no puedo comer carne?” Incluso mientras preguntaba, Ares parecía confundido y sorprendido.
¿Cómo demonios ella lo sabía?Nunca le había dicho a Kirine que no podía comer carne.
Sin embargo, Kirine había preparado naturalmente una comida a base de verduras y frutas. Era un menú que habría sido difícil de preparar sin saber que Ares no podía comer carne.
Cuando Ares le dirigió una mirada insistente, como diciendo «por favor, responde rápido», Kirine le hizo una pregunta propia.
“Vivimos juntos, ¿no debo saber al menos eso?”
“Pensé que no lo sabrías, ya que no te caigo bien.”
“El hecho de que no me agrade alguien no significa que no sepa nada sobre él.”
“Es cierto, pero…”
De alguna manera, se sentía extraño, un poco incómodo y vergonzoso. La sensación era tan difícil de explicar que Ares apenas sabía lo que estaba diciendo.
“Me tomé la molestia de traerlo, así que al menos prueba un bocado.”
Por lo que parecía, Ares no iba a tocar la comida hasta que Kirine le pusiera los cubiertos en la mano.
Al darse cuenta de esto, Kirine le llevó a la fuerza un poco de ensalada a la boca a Ares. Éste reaccionó desconcertado, diciendo que comería solo, pero Kirine no cedió.
Al ver la determinación de Kirine, Ares aceptó a regañadientes la ensalada que le estaba dando de comer.
“Me alegra ver que estás comiendo bien.”
“No tanto.”
“También traje fresas. ¿Quieres alguna?”
“No, prefiero las naranjas.” Cuando Ares las señaló, Kirine se encargó de todo con naturalidad, entregándole una por una.
Esto no está tan mal después de…
Tan pronto como ese pensamiento comenzó a formarse, Ares derramó el agua de su vaso sobre su propia cara.
“¿Qué? ¿Por qué hiciste eso de repente?” Kirine se sorprendió al ver a Ares derramar agua sobre su cara de repente mientras estaba comiendo.
Pero Ares estaba perfectamente tranquilo.
“No es nada.”
“¿Cómo que no es nada? Echarte agua en la cara de repente no es algo normal.”
“Te digo que no es nada.”
“Vale. Sécate la cara.”
Kirine frunció ligeramente el ceño mientras le secaba la cara a Ares con un pañuelo. Ares debía de haber salpicado con bastante fuerza, ya que incluso su fino cabello plateado estaba completamente mojado.
“¿Por qué estás jugando con agua mientras comes?2
Aunque Kirine lo estaba regañando, su tacto era tan suave que Ares sintió, por primera vez, el impulso de huir a algún otro lugar.
***
“Estoy aburrido.”
Ares apoyó la cabeza en el escritorio con expresión aburrida mientras observaba en silencio a Kirine analizar por qué había fallado la poción que había preparado . Por mucho que quisiera irse ya mismo al campo de entrenamiento, no podía hacer nada con ese cuerpo.
Ella está trabajando duro.
Después de ver con frecuencia cómo se le iluminaban los ojos a Kirine al mencionar el dinero, verla trabajar tan seriamente ahora le resultaba un poco extraño y desconocido.
Sin embargo, se quedó observándola en silencio.
La frente ligeramente arrugada por la concentración, los ojos rojos sombreados bajo unas largas pestañas descendidas. El cabello negro que caía sobre sus delgados hombros estaba desordenadamente esparcido sobre el escritorio. Quizás porque su piel era tan blanca, parecía particularmente pálida en contraste con su cabello negro. Sus ojos estaban muy inclinados , lo que le daba una impresión nada dócil.
Pero cuando sonreía, esa atmósfera característica, aguda y punzante, se desmoronaba, haciendo difícil apartar la mirada.
Su aspecto es definitivamente mi tipo…
Antes de que pudiera terminar la frase, Ares se golpeó en la cabeza.
“¿Qué acabas de decir?”
“No es nada.”
“¿Cómo que no es nada? Te he visto golpearte en la cabeza.”
El sonido fue tan fuerte que incluso Kirine, quien estaba trabajando, levantó la vista sorprendida. Pero a pesar de esto, Ares siguió negándolo.
“He dicho que no es nada.”
“¿Acaso eres una de esas personas que disfrutan y sienten placer con el dolor…”
“De ninguna manera.”
“...”
“Te lo digo, no es así.”
Pero Kirine no parecía convencida en absoluto.
“No es bueno que alguien tan joven esté despertando a ese tipo de cosas.”
“Puede que parezca joven, pero tengo la misma edad que tú.”
“Lo sé, pequeño.”
“Tú…”
Ares estaba a punto de replicar, pero finalmente se calló. Se dio cuenta tarde de que no tenía sentido discutir en ese estado.
En ese momento, alguien llamó a la puerta.
“Jefa, ¿puedo pasar?” Era Cecil, la secretaría de Kirine.
Kirine la reconoció de inmediato e hizo un gesto con los ojos, y Ares ya se había escondido debajo del escritorio.
“Sí, adelante.”
Con el permiso concedido, Cecil abrió la puerta con cuidado y entró.
“¿Qué sucede?”
“Bueno, se trata de la solicitud que realizamos la última vez a la Sala de Producción de Herramientas Mágicas. Han indicado que sería mejor que lo comprobará usted misma.”
“…”
“¿Jefa?”
“Ah, sí, sí. Entiendo. Ahora mismo tengo algo que hacer, ¿podrías salir un momento?”
“Sí, claro.”
Aunque Cecil notó que Kirine se comportaba de forma un poco diferente a lo habitual, no le hizo ninguna pregunta y se marchó, cerrando la puerta tras de sí. En cuanto se cerró la puerta, Kirine se acercó a Ares, que estaba escondido debajo del escritorio, y le preguntó:
“¿Estarás bien solo?”
“¿Acaso soy un niño?”
“...”
Ares frunció profundamente el ceño ante la mirada de Kirine, que parecía decirBueno, ¿no lo eres?
“Solo mi cuerpo es joven. No me trates como a un niño.”
“De acuerdo. Volveré pronto, así que quédate aquí.”
“Por supuesto.”
Solo cuando Ares le indicó con un gesto que se diera prisa y se marchara, Kirine se fue a regañadientes. Incluso mientras se alejaba, parecía inquieta, insistiendo una y otra vez a Ares que por favor se mantuviera en silencio.
Ella realmente me trata como a un niño.
Cuando Kirine cerró la puerta y se marchó, Ares se sentó pesadamente en la silla y suspiró. No pudo evitar suspirar, sintiéndose abatido por cómo había terminado en ese estado.
Fue entonces cuando sucedió.
“La Jefa es realmente especial. Al fin y al cabo, se casó con nuestro Comandante.”
Una voz familiar llegó desde fuera de la ventana. Asomándome por la cortina para confirmar quién era, vi que efectivamente se trataba de uno de los caballeros.
“Así que aquí es donde hablan sobre mí.”
Era intrigante, pero nada agradable. Con la intención de escuchar, Ares se dedicó a seguir la conversación.
Sin embargo, el tema se desvió de sus expectativas.
“Pero, sinceramente, nunca pensé que nuestro Comandante se casaría con ella.”
“¿Por qué?”
“Porque había oído que la Jefa y el Papa tenían ese tipo de relación.”
Definitivamente, esta no era una conversación que Ares pudiera escuchar en silencio.
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