Regresar
DESCARGAR CAPITULO

Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 125


Primera Estrella Violeta - Elegidos

La mañana llegó cuando el sol ya había salido.

Afuera, la luz iluminaba las tierras cubiertas de blanco, dando una sensación de un nuevo comienzo.

Meizhou y Xuebao, por otro lado, aún dormían debido al vigoroso ejercicio nocturno que habían hecho durante toda la noche. Incluso se perdieron el sueño de la revelación, pues solo habían dejado de hacer el amor hasta el amanecer. El primero en despertar fue Xuebao. Abrió pesadamente sus ojos ligeramente hinchados, ya que había llorado toda la noche por el extremo placer.

Su piel blanca estaba marcada con mordidas y moretones rojos profundos por todo el cuerpo, especialmente en las clavículas y el pecho. A pesar de todo el ejercicio salvaje de la noche anterior, no había dolor persistente en su cuerpo. Bueno, salvo esa incómoda sensación de esa enorme cosa aún dentro de él.

Xuebao frunció el ceño al sentir las pequeñas espinas aferradas a las paredes de su lugar íntimo. Su esposo obviamente se había dejado dentro mientras aún lo anudaba. Eso hacía que Xuebao se sintiera extremadamente incómodo y, a la vez, inesperadamente lleno.

No podía moverse ni un centímetro, pues su pequeño cuerpo estaba sujeto con fuerza por los brazos que lo rodeaban de la cintura y los hombros. Tembló un poco al sentir el aliento caliente de Meizhou en su cuello.

Empezó a inquietarse porque le hacía cosquillas.

—A'Xia... despierta. Amor, ¿Puedes sacarlo o retraer tus espinas? Es incómodo —susurró Xuebao con su voz ronca pero seductora.

Meizhou, que escuchó la voz áspera y atrayente de su esposo, despertó de inmediato, pero no abrió los ojos; en cambio, mordisqueó el hombro desnudo bajo sus labios y lo chupó como si fuese la fruta más dulce que había probado. Esa acción provocaba placer en Xuebao.

El cuerpo de Xuebao estaba demasiado sensible por lo de anoche. Inconscientemente dejó escapar un gemido mientras apretaba suavemente su interior. Esa reacción instintiva despertó el apetito matutino de su esposo, pues pudo sentir que aquello dentro de él se hacía más grande y caliente. Aun así, Meizhou hizo lo que le pidió y retrajo las espinas.

Sin embargo, dejó su miembro dentro de esa estrecha y lujuriosa caverna. Tiró de él lentamente como si planease sacarlo por completo, solo para hundirse de golpe hasta el fondo. Esa acción le valió un grito agudo de su esposo.

—¡AHH~~ maldito! Sácalo ahora mismo —dijo Xuebao mientras agarraba el cabello de su esposo y lo jalaba con fuerza, dispuesto a dejarlo calvo si no sacaba aquello de dentro de él.

Pero Xuebao había olvidado la desvergüenza de su esposo. Meizhou ignoró el dolor en su cabeza mientras comenzaba a embestir lenta y rítmicamente, como si quisiera calmar el interior de su esposo después de la repentina penetración. Tal como esperaba, la sensibilidad de Xuebao le arrancó ligeros gemidos. Movió la cadera con picardía, golpeando ese bulto dentro de su esposo que de inmediato encendía sus deseos.

Meizhou continuó frotando juguetonamente ese punto dulce de Xuebao.

Xuebao, que fue provocado en exceso, retorció su cuerpo, empujó a su esposo en la cama y se montó sobre él. Al ver la amplia sonrisa de Meizhou, supo que ese demonio del sexo lo había hecho a propósito. Lo fulminó con la mirada, molesto.

—Si no lo sacas, lo haré yo —dijo Xuebao mientras levantaba lentamente su cuerpo del de su esposo, solo para sentir que aquella cosa dentro de él volvía a extender esas pequeñas espinas que se clavaban en sus paredes, impidiéndole apartarse. El leve dolor de su repentino movimiento hizo que sus piernas temblaran y perdieran la fuerza, cayendo de golpe con su interior atravesado sin aviso.

Xuebao se tapó la boca antes de gritar.

—¡Um! —Las lágrimas rodaron por sus mejillas sonrojadas, y aun así sus ojos se veían lascivos y deseosos cuando miró a su esposo.

Meizhou se estremeció al ver el rostro lleno de deseo de su esposo. No pudo evitar endurecerse aún más dentro de él.

—Bebé~ déjame correrme una vez más dentro y luego lo saco, ¿Sí? —dijo mientras tomaba su cintura y movía las caderas arriba y abajo, sintiendo cómo lo apretaba.

—¡Solo una última vez! —dijo Xuebao mientras seguía el movimiento de su esposo, moviendo su trasero arriba y abajo para encontrarse con él.

Pero su descarado esposo mintió. Después de tres rondas más en la cama y dos más en el baño, Xuebao yacía en la cama recién tendida, sin fuerzas. Meizhou lo vistió tras bañarlo, ya que estaba entumecido, pero tal como decía su sistema, el dolor no permanecía tanto como en un cuerpo humano normal. Ignoró a su esposo, que le masajeaba la cintura y las piernas para reconfortarlo.

Había una clara marca de mordida en la mejilla de Meizhou, hecha durante su última ronda en el baño. El Sistema Yue, que había sido expulsado la noche anterior, por fin regresó.

—Anfitrión, ¿Sigue vivo?

—Apenas~ ¿Tienes medicina para la garganta? Dame unas cuantas. ¡Quiero las de fresa! —dijo Xuebao. No necesitó pensarlo, ya que su esposo también podía ver a Zhi Yu.

Un paquete de pastillas de fresa apareció en el aire. Meizhou lo atrapó, abrió una y la llevó personalmente a la boca de su esposo.

Meizhou dijo:

—Bebé, abre la boca. Ah~~

—Ah~ —Una pastilla fue colocada en su boca.

—Mi señor, tiene un bonito tatuaje en la cara —dijo el Sistema Yue mientras tomaba una foto del rostro mordido de su Señor.

Ese viejo esposo descarado sonrió orgulloso y dijo

—¡Es una marca de honor!

—¡Marca de honor tu trasero! Cúralo ahora mismo —Xuebao lo pateó con enojo. Meizhou no esquivó y aceptó el golpe de buena gana.

Meizhou lo miró con ternura.

—Como desees~ ¿Algo más?

—¡Tengo hambre! Quiero gachas de huevo y bollos al vapor. ¡Ve a cocinar! —ordenó el esposo.

Con su rostro impecable, Meizhou inclinó la cabeza y le besó la frente.

—Iré a cocinar ahora. Duerme un poco mientras tanto, Bebé~ —Su marca de mordida sanó al instante.

Solo él y Xuebao podían sanar sus heridas al instante en este mundo. Todo lo que tenían que hacer era circular un poco de qi en su cuerpo. Xuebao ya había esperado una hora, pero Meizhou aún no volvía. Solo se tardaba unos minutos en cocinar gachas y bollos al vapor.

—Yue, ¿Dónde está? —preguntó Xuebao.

—El Dios Señor fue atrapado por los ancianos de la tribu. Querían traerte también, pero el Dios Señor les dijo que no te sentías bien. Las expresiones de los ancianos, especialmente del padre del original, se pusieron feas como si quisieran morderlo hasta la muerte al ver las marcas de mordida y de besos en su cuello y pecho. Toda la tribu ahora sabe que anoche hiciste el amor con Meizhou.

Con una sonrisa divertida en los labios:

—¿Acaso salió con la camisa abierta frente a todos? —preguntó Xuebao.

—Dejó la camisa completamente desabrochada. Quería que todos supieran que ya te había hecho suyo anoche.

—Bien~ que crezca su ego. El viejo lo castigará por mí. Hmp.

—¡Ah! El líder de la tribu le dio un fuerte golpe en la cabeza antes de irse. Los ancianos solo le hicieron unas preguntas sobre las revelaciones. Aceptaron sus planes respecto a aliarse con la Tribu Soleil. También le dijeron que les dejara a ellos la limpieza y seguridad de esa cueva.

—¿En serio? Eso significa que tendremos el día libre~ —dijo Xuebao.

De repente, alguien irrumpió en la casa y casi se le lanzó encima.

—¡Baobao~~! —llamó Tuzi.

Antes de que pudiera saltar sobre su amigo, Meizhou lo agarró del cuello de la ropa y lo lanzó hacia sus prometidos.

—¡Ay! ¿Qué haces? ¡Quiero abrazar a Baobao! —se quejó Tuzi.

Meizhou lo fulminó con la mirada.

—¡Nada de abrazos! ¡Nada de toques! ¡Es mi esposo! —declaró.

—¡Tsk! ¡Tacaño! —murmuró Tuzi.

Meizhou se sentó junto a su esposo y lo alimentó lentamente de manera personal. Xuebao solo tenía que abrir la boca y la comida llegaba a él. Tras terminar el desayuno, Meizhou reanudó la tarea de masajear la cintura de su esposo mientras se apoyaba en él.

—A la derecha, abajo —dijo Xuebao.

Tuzi y los otros dos observaron a esta pareja descarada volverse aún más empalagosa y pegajosa que antes. Ahora actuaban como un matrimonio viejo.

Tuzi hizo un puchero mientras miraba a Xuebao.

—¿Cómo estuvo anoche?

—¡Fue lo mejor! —declaró Xuebao con una sonrisa astuta y burlona, como preguntándole por qué no lo hacías tú también.

—¡Buh~ yo también lo haré! ¡Esta noche lo haré también! —exclamó Tuzi, con las mejillas infladas como un hámster regañado.

—¿Ah, sí? ¡Entonces aquí tienes un regalo~ es de parte de Yue! —dijo Xuebao mientras le lanzaba una bolsa de piel llena de cosas. Tuzi, al mirar dentro, abrió los ojos como platos, brillando de emoción.

—¿E-Esto lo compraste de allá? —preguntó Tuzi.

—Sí. Yue lo preparó para ti. Después de todo, tú tienes dos~ —dijo Xuebao con una sonrisa maliciosa.

Tuzi se sonrojó al oír eso.

—Baobao, no te esfuerces demasiado. Puedes pedirme ayuda con lo que sea —dijo Tuzi.

—Por supuesto. Entonces, mi petición es que reúnas a las demás mujeres y empiecen a trabajar en abrigos de invierno. Háganlos especialmente gruesos para los niños. Hagan muchos. Después de que se complete la alianza, ustedes tendrán que enseñar a la gente de la Tribu Soleil cómo coser, cocinar y cultivar de nuevo. No necesito decirte la razón, ¿Verdad? —dijo Xuebao.

Aparecieron expresiones extrañas en sus rostros. Solo con esas reacciones era obvio que su petición a las Leyes Celestiales había sido cumplida. Con esto, su tarea estaba cerca de completarse y solo tenía que disfrutar con su esposo en este mundo.

—Entiendo. No seré parcial y los enseñaré apropiadamente cuando llegue el momento —dijo Tuzi.

Xiong saludó con su puño sobre el corazón.

—¡Prometo cumplir con mis deberes por el bien de la tribu!

—Yo... me aseguraré de proteger a la tribu —dijo Lang mientras hacía el mismo gesto que Xiong.

Meizhou, que había permanecido en silencio todo el tiempo, de repente habló.

—No olviden los entrenamientos de la mañana y la tarde. Todos los guerreros deben completar los entrenamientos diarios —ordenó.

Lang y Xiong le dieron a su jefe el saludo de guerreros.

—¡Sí, señor! —respondieron.

—Váyanse. Mi esposo está cansado. Hoy descansaremos. Díganles a los demás que si quieren ver a mi esposo, al menos deben tener una razón lógica, de lo contrario no me culpen por ser rudob—dijo Meizhou con una presencia imponente.

Guerreros como Lang y Xiong pudieron sentir directamente la abrumadora diferencia entre ellos y Meizhou. Incluso podían decir que el actual Meizhou ya poseía una presencia que podría superar al joven líder de la tribu Soleil, el hombre bestia león Shizi.

Xuebao miró a Tuzi.

—Tutu, dile a Sheya que me vea antes de que se dirija a la tribu Soleil. Quiero hablar de algo con él —dijo.

—Trae también a Laohu. Necesito hablar con él —dijo Meizhou.

Los tres solo asintieron antes de retirarse. Poco después, las dos personas que habían sido convocadas llegaron. Solo a Sheya se le permitió entrar en la habitación; Meizhou se reunió con Laohu frente a su tienda, sin permitir que un macho soltero se acercara a su esposo. Excusaba a Sheya porque era el médico de la tribu y su situación era única.

Meizhou salió para hablar con Laohu.

Le dijo a Sheya:

—Entra. Mi esposo quiere hablar contigo antes de que partas.

Sheya, con una sonrisa amistosa, asintió a las palabras de Meizhou antes de entrar a la tienda para encontrarse con Xuebao. En cambio, Meizhou observó a Laohu de pies a cabeza. Laohu se sintió incómodo con la mirada evaluadora que Meizhou le dirigía.

Meizhou habló.

—Laohu. Estoy seguro de que entendiste el significado de ese sueño. También sé que tus padres y los míos fueron asesinados en la última guerra contra la tribu Soleil, pero espero que no olvides que el otro lado perdió más que nosotros.

—Lo sé… —dijo Laohu, pero en sus ojos aún podía verse el resentimiento oculto.

—No te pido que los perdones. Solo toléralo por ahora. La alianza debe durar tres años para que la estampida pueda ser bloqueada. O eso, o todos morimos —dijo Meizhou.

Esa verdad golpeó a Laohu aún más fuerte que los sueños. Al menos podía negar que no había visto aquel sueño, pero el hecho de que Meizhou lo hubiera dicho con tanta franqueza le hizo darse cuenta de que no era el único que estaba conteniendo sus colmillos para crear una esperanza para el futuro. Incluso este hombre frío frente a él reprimía su ira. Incluso su joven líder hacía lo mismo. ¡Todos lo hacían!

—¿Lo entiendes? —preguntó Meizhou.

Esta vez, el rostro de Laohu se mostró sereno.

—Sí.

—No olvides proteger a Sheya. Él es... más débil que tú pero más inteligente. En ese lugar, escucha sus consejos —dijo Meizhou.

Laohu no respondió, pero asintió en acuerdo. Comprendió que Sheya debía ser protegido, ya que era el único médico de la tribu. Nada debía pasarle. Su tarea era protegerlo y dejarle a él todas las negociaciones.

Mientras tanto, Sheya había acudido a ver al joven líder.

—Joven líder, escuché que me llamó —dijo Sheya.

Xuebao observó al hombre bestia frente a él y luego sonrió con impotencia.

—Sheya, tengo una revelación solo para ti. Dentro de este mes encontrarás al hombre por el que estarías dispuesto a convertirte en su hembra. No es de nuestra tribu, por eso me preocupa un poco —dijo Xuebao.

Sheya quedó atónito con lo que había oído. Nunca pensó que la revelación del joven líder sería sobre su vida amorosa. No es que no le creyera; si le preguntara a cualquiera de la tribu, creerían que cualquier revelación de este joven era cierta. Después de todo, era uno de los pocos de quienes se decía que habían sido elegidos por el dios bestia para salvar a la tribu.

El sacerdote de la tribu incluso llamaba a Meizhou y a Xuebao los hijos amados del dios bestia. En especial en el caso de Xuebao, quien había recibido la revelación del dios bestia antes que los demás.

Sheya estaba dispuesto a creer sus palabras. Después de todo, este era el hombre que le ayudaba a ocultar el hecho de que había nacido hembra con cuerpo masculino. Aparte de poder engendrar hijos, la mayoría de sus talentos se inclinaban a ser guerrero. Esa era la razón por la que ocultaba ser hembra. Ni siquiera el actual líder de la tribu lo sabía.

Solo el sacerdote, Xuebao y probablemente Meizhou sabían que era hembra.

—Si eso es lo que le preocupa al joven líder, entonces estoy dispuesto a jurar ante el dios bestia. Nunca traicionaré a mi tribu por mi futuro compañero. Solo si él está dispuesto a unirse a mi tribu aceptaré convertirlo en mi macho.

Después de que Sheya juró ante el dios bestia, apareció en su piel la prueba del voto: una forma triangular invertida bajo sus ojos.

Solo cuando el voto se cumpliera la marca se desvanecería sola. Ayer, Xuebao tenía dos bajo sus ojos: uno era el voto de proteger al representante de Soleil y el otro, que su verdad sobre la revelación sería revelada la noche anterior. Este último ya había sido cumplido, y solo quedaba un triángulo invertido bajo su ojo derecho.

—Has tomado la decisión correcta. Un macho que no está dispuesto a dar lo que su hembra quiere no es digno de ser tu otra mitad. Como el líder de la tribu Soleil juró proteger a nuestro representante, mientras tú y ese tonto no mueran, todo estará bien. Pero si algo sucede, olvida la alianza: eliminaré a la tribu Soleil de esta tierra si el líder Shizi rompe su voto. Ahora puedes irte —dijo Xuebao.

—Por favor, descanse bien. Le informaré apenas regrese —dijo Sheya antes de retirarse.

Incluso se topó con Meizhou, que volvía a la casa. Sheya también se despidió de él. Meizhou caminó hacia la cama y se sentó junto a su esposo. Lo atrajo hacia sí para colocarlo encima mientras lo abrazaba sentados juntos.

—¿Recuerdas a esa persona? —preguntó Meizhou. Como Señor Dios del Sistema del Inframundo, conocía la identidad del alma que poseía el cuerpo de ese Sheya.

—Yue me informó. Solo quería saber si su guardián está en la misma situación que yo. Los recuerdos de las vidas pasadas permanecen registrados —dijo Xuebao.

—Lo está. Pero a diferencia de ti, sus acciones están restringidas por las reglas del Sistema del Inframundo. Le está prohibido decirle al prisionero que vigila que es un guardián. No puede ir en contra de las tareas de su prisionero y también tiene prohibido salirse del rol hasta que su alma se haya asimilado completamente al cuerpo que ocupa —explicó Meizhou mientras besaba el cabello de su esposo.

Xuebao preguntó con curiosidad.

—¿Y qué pasa con Yun Ming?

—¿Ese prisionero? Ya está en su última fase de castigo. A diferencia de la primera y segunda fases, en las que solo debía vivir y sufrir al final, en la última puede conservar los recuerdos de sus mundos pasados si lo desea. También se le da una guía del sistema. Es como un anfitrión de bajo nivel en el Sistema de Dioses.

La única diferencia es que no tiene tienda de sistema. El sistema solo le da los recuerdos del cuerpo, la trama del mundo y sus tareas. No se le permite salirse del rol y también tiene prohibido hablar con nosotros libremente como un viajero de mundos. Tampoco puede fallar ninguna tarea. El fracaso sigue significando la muerte para los prisioneros —respondió Meizhou.

Xuebao jugaba con los dedos de su esposo.

—Ya veo. Como ninguna de esas reglas me restringe significa que mi caso es diferente al suyo. Además, parece que no sabías que estoy ayudándote a recolectar tus fragmentos de alma.

Meizhou guardó silencio ante ese hecho. En verdad no esperaba que Xuebao existiera en el Sistema del Inframundo. Todo lo que sabía era que alguien lo ayudaba a recolectar sus fragmentos de alma. Cuando conoció a Xuebao en el primer mundo, estaba tan feliz. Pero enseguida se topó con la verdad: esta persona no tenía recuerdos de nada. Lo único que recordaba era su nombre y sus habilidades.

Por eso siempre lo sigue en los mundos que entra. Afortunadamente, los mundos que el Ejecutor 13 preparaba para su esposa eran mundos con fragmentos de su alma en ellos.

Él podía entrar a esas estrellas antes de tiempo y esperar a que su amante llegara y despertara para encontrarse con él. Gracias a esto, podía pasar vidas enteras con su esposo, recolectar sus fragmentos de alma y sanar sus heridas. Ni siquiera Ye Xiajie sabía cómo se daba esta situación.

—Olvida esto. Vamos a dormir —dijo Xuebao mientras empujaba a su esposo hacia la cama y se recostaba directamente sobre él, abrazándolo mientras dormía.

Meizhou sonrió al abrazar al que estaba encima de él, luego los cubrió a ambos con una manta de piel. Besó sus labios una vez antes de cerrar también los ojos.

—Duerme bien, Jing’er —dijo Meizhou.

Traducido por: Valiz

◈❖◈

Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~  [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]

Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]

Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]