Regresar
DESCARGAR CAPITULO

Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 124


Primera Estrella Violeta - Noche inquieta II (M)

Advertencia: Escena madura a continuación

✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦

Risas~

¡Bastardo!pensó Xuebao mientras fulminaba con la mirada a Meizhou, que lo estaba provocando.

La sensación de esa lengua y esa cola dentro de las tiernas paredes de carne de su caverna era demasiado fuerte, y la entrada de Xuebao se relajaba, ajustándose poco a poco por sí sola a la invasión de ese hombre sobre él. Era una sensación emocionante y adictiva, Xuebao no podía evitar querer más. En su cuerpo actual de hombre-bestia femenino, sus deseos y su lujuria eran mayores que antes.

Como si no fuera suficiente, Xuebao movió más sus caderas para profundizar esas cosas dentro de él. Realmente quería más.

Después de todo, ahora tenían instinto de bestias. Su deseo de aparearse y reproducirse era lo más fuerte en este cuerpo.

Un gesto tan provocador por parte de su esposo hizo que Meizhou no pudiera controlarse. Solo pudo retirar sus dedos y su cola. Después de lubricar ligeramente su orgulloso miembro erguido con los jugos de su mujer, colocó la punta en la entrada, el agujero de su esposo aún goteaba con hilos plateados de su saliva. El cuerpo femenino secretaba un líquido que humedecía la entrada por sí mismo.

Sostuvo aquellas piernas blancas para abrirlas más, de modo que pudiera ver claramente su enorme cosa entrando en esa lasciva caverna frente a él. Se lamió los labios mientras observaba cómo aquel túnel hambriento succionaba su punta.

Xuebao, que ya no podía contenerse, solo pudo reprender al hombre inmóvil sobre él. Le era tan insoportable que tuvo que pellizcar a su esposo y pedirle que moviera su maldito trasero.

Pellizcando la piel de su esposo con fastidio:

—Ha~ ¡¡Idiota!! ¡Mételo ya!! Grr~~ —gritó Xuebao.

En cuanto Meizhou escuchó esto, presionó instantáneamente su enorme cuerpo hasta que su grueso miembro se hundió profundamente. Pero a pesar de esa fuerte embestida, solo la mitad había entrado. El cuerpo de su esposo en este mundo era demasiado pequeño para tragarlo de una sola vez. Solo pudo penetrar lenta y cuidadosamente aquel orificio sensible que seguía apretándolo.

El ardiente objeto del jaguar era como un hierro candente que lo atravesaba con fuerza por dentro. Era demasiado cálido y le dio a su frío estómago cierto alivio. El agujero de Xuebao se contrajo mientras se aferraba a aquella dura cosa dentro de él, su cuerpo se sentía lleno y aliviado, aferrándose con fuerza a ese miembro.

Meizhou gimió al ser apretado sin cesar, la caverna que succionaba y se contraía sobre su miembro era tan placentera que quería seguir embistiendo rápido dentro de ella. No pudo evitar liberar pequeños hilos de su esencia concentrada. Esa blanca esencia lentamente entraba en el agujero de su esposo, pero no lo suficiente como para alcanzar su útero.

Xuebao fue escaldado por esa esencia ardiente que se vertía en su interior, no pudo dejar de temblar por todo el cuerpo mientras jadeaba sin parar.

—Mi esposo~ ¡Empuja más! No se va a desgarrar... te lo prometo y— ¡¡AAHH~!!

En cuanto escuchó las palabras lujuriosas de su esposo, Meizhou ya no pudo resistirse. Agarró la esbelta cintura de su mujer y bombeó hacia adelante, conduciendo su miembro dentro. Su enorme longitud era demasiado grande y su punta seguía chocando contra la entrada del útero cerrado de su esposo.

Siguió moviendo las caderas con fuerza, como si quisiera atravesar a Xuebao por completo, el pequeño cuerpo de su esposo rebotaba arriba y abajo sobre la alfombra con cada embestida de aquel grueso y enorme miembro perforando dentro.

Xuebao se sintió mareado por el impacto debajo de él, pero le resultaba imposible contener la voz. Sus gemidos y gritos resonaban en la habitación, perdurando en los oídos de su esposo. Los gemidos de Xuebao tenían el mismo efecto que un fuerte afrodisíaco sobre Meizhou. Se excitó aún más y sus movimientos se hicieron más fuertes y rápidos.

PAPAPAPAPA~

La emoción que se expandía por todo su cuerpo estaba fuera de su control y su voz no podía reprimirse. Solo pudo extender las manos hacia su esposo mientras sus ojos empañados de deseo miraban a Meizhou con un amor apasionado.

—¡Aah~! Hah~ abrázame... bésame, A’Xia~ umm~ —dijo Xuebao.

Mientras seguía embistiendo dentro de su esposo, Meizhou bajó la cabeza para atrapar esos labios carmesí, jugosos y entreabiertos. Inmediatamente hundió su lengua en ellos, jugando y succionando la dulce lengua de su mujer. Sintió cómo su cabeza era atraída hacia abajo por los brazos de Xuebao, que lo abrazaban con fuerza contra sí. Al ver a su esposo perderse en el placer, Meizhou aún sentía que no era suficiente.

Controló su cola para frotar el duro miembro erguido de Xuebao mientras sus manos provocaban esos pezones rosados en el pecho de su esposo. Tal como esperaba, el orificio que lo devoraba se contrajo aún más fuerte mientras el pequeño cuerpo bajo él temblaba sin cesar como un pez fuera del agua.

Solo cuando su esposo parecía quedarse sin aliento soltó esos labios seductores y bajó para juguetear con esas pequeñas cerezas en su pecho.

Los gemidos de Xuebao eran incontrolables, solo pudo aferrarse a la espalda de su esposo y arañarlo para mostrarle el deleite que le daban sus movimientos.

—Um~ ¡Ha! ¡Más fuerte, ven rápido dentro de mí! ¡Haz el nudo o lo que quieras! ¡¡¡Solo dámelo!!! —gritó Xuebao.

Cada penetración era profunda, golpeando repetidamente esa entrada secreta en su interior, los gemidos sensuales de Xuebao seguían resonando en la habitación. Meizhou no pudo dejar de gemir mientras las paredes que lo envolvían y apretaban le daban una satisfacción infinita. Las provocadoras palabras de su esposo incluso sacaron la bestia dentro de él. Sus gruñidos podían escucharse en cada embestida, lo que daba a su esposo un placer supremo.

Su miembro se extendió profundamente dentro al penetrar con éxito en el útero de su esposa. Después de encontrar lo que quería, su nudo hinchado se aseguró dentro de esa ardiente caverna.

Xuebao podía sentir que su esposo estaba a punto de correrse y él mismo se encontraba en el mismo estado. Mientras su esposo seguía embistiendo dentro de su cálido cuello uterino, el placer que sentía era el doble de lo normal.

Meizhou se inclinó hacia arriba mientras mordía y succionaba juguetonamente las orejas de Xuebao. Este podía sentir claramente los jadeos de su esposo directamente en sus oídos, lo que le hacía estremecerse.

—Cariño~ he hecho el nudo dentro y estoy a punto de correrme...

La ronca y profunda voz de su esposo resonaba en su oído, excitándolo aún más. Sus sollozos y gemidos fueron su única respuesta. En cuanto escuchó a su esposo gemirle al oído, ambos eyacularon. Con Meizhou disparando su caliente semen profundamente en su útero. El placer fue tan intenso que hizo que Xuebao soltara un grito agudo mientras era mordido en la nuca justo en el momento en que su esposo alcanzaba su clímax.

No fue doloroso, sino tan intenso que Xuebao puso los ojos en blanco de tanta felicidad.

Gemidos~

La contracción del interior de su esposo era tan fuerte que Meizhou sintió que lo exprimían por completo. Continuó derramándose dentro, llenando ese pequeño útero con su blanca esencia. De adentro hacia afuera podía oler su propio aroma en Xuebao. Esto dejó a Meizhou con una felicidad extrema por poseer por completo al hombre bajo él.

✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦

Mientras tanto, mientras esta pareja estaba en medio de su ardiente entrega de amor, las leyes celestiales que habían recibido las órdenes de Xuebao habían cumplido su misión esa noche. Yue había solicitado no solo que la revelación ocurriera antes de tiempo. También añadió que todos en el mundo primitivo soñaran con la inminente gran tormenta de nieve y la futura estampida de bestias salvajes.

La primera fase de su sueño:

Un entorno lleno de blanco. Puro y sereno, como si fuera el paisaje más hermoso del mundo. Pero este paisaje no solo es hermoso, sino también sumamente cruel. Los árboles parecían cubiertos de algodón blanco, sin que se viera ni una sola hoja verde. Los ríos y estanques estaban completamente congelados. Por las noches, la nieve caía sin fin, arrastrada por el viento.

Además, por las mañanas solo podía verse un cielo nublado. En aquel entorno reinaba un silencio ensordecedor, pues ni siquiera el sonido de los insectos se oía. Un silencio mortal. Como si ningún otro ser vivo pudiera encontrarse en ese lugar.

A cada paso, sus pies se hundían en la nieve casi hasta las rodillas. La temperatura había descendido tanto que, incluso con su pelaje, el frío se sentía. No habrían podido sobrevivir a aquel clima infernal si no permanecieran en sus formas bestiales. Por desgracia, los hombres bestia recién nacidos no podían transformarse con la misma facilidad que los adultos.

Ver a sus hijos debilitarse poco a poco, como si fueran a morir pronto, convertía el sueño en una pesadilla. Todos los que soñaban con aquella escena deseaban despertar de inmediato. Lamentablemente, no podían escapar de ese mundo onírico.

Solo cuando la escena cambió, los soñadores lograron calmarse un poco. De un paisaje completamente blanco, pasaron a una tierra salvaje cubierta de vegetación. Pero esta escena no era mejor que la anterior. Esta vez presenciaron la muerte incontable de sus compañeros de tribu y seres queridos. Una estampida casi interminable de bestias invadía su territorio, dejando destrucción a su paso.

Los numerosos cuerpos de sus hermanos tribales eran horribles de contemplar. La mayoría estaban irreconocibles. Los gritos llenos de angustia y desesperación resonaban por toda la zona, pero ni siquiera esos lamentos eran tan fuertes como los rugidos de guerra de los guerreros que, habiendo perdido a sus familias, luchaban por detener la estampida que seguía pisoteando su hogar.

Era una pesadilla más allá de lo que podían soportar. Todos los soñadores sintieron lo que era desear la muerte dentro de sus propios sueños.

Estaban al borde de la locura cuando una voz monótona resonó en sus mentes. Sonaba como una máquina sin emociones, informándoles sobre aquel escenario.

—¿Lo han visto? Este es el futuro que se desplegará en adelante. Prepárense y luchen por sus vidas. Esta es una prueba que todos en este mundo deben cumplir. He informado a los elegidos que serán capaces de guiarlos hacia un futuro donde puedan evitar este final infernal. Solo la pareja más fuerte podrá conducirlos fuera de esta adversidad. Crean. ¡Unifíquense! Esa es la única forma en que sobrevivirán, mis hijos.

Y entonces, como si todos sus sueños hubieran sido cortados de golpe, uno por uno, sin importar la tribu a la que pertenecieran, despertaron sobresaltados de sus pesadillas. Sus rostros y espaldas estaban cubiertos y empapados en sudor frío. Su respiración era errática. El miedo intenso de haber vivido una pesadilla casi interminable les apuñalaba el corazón y el alma. Todos se apresuraron a buscar una fuente de luz para aliviar su ansiedad.

Los más afectados por esos sueños eran los sacerdotes de cada tribu. Sus visiones eran aún más detalladas, y pudieron vislumbrar el final de aquellas pesadillas. Vieron dos figuras corriendo al frente de sus tribus, cargando con todas las responsabilidades sobre sus hombros. Guiaban al mundo entero hacia la luz. Encontraron un refugio cálido durante las terribles nevadas y granizadas.

Bloquearon y combatieron la corriente de bestias salvajes mientras lideraban la batalla con un valor inquebrantable y una férrea voluntad de vivir. Aquellas figuras eran familiares solo para dos tribus, pues sabían quiénes eran. Solo las Tribus Soleil y Lune reconocieron los rostros de la pareja elegida que el Dios Bestia les había enviado como salvadores.

Una pareja contrastante. Uno alto y musculoso, como la encarnación misma de la fuerza. Su cabello negro ondeaba contra el viento, su espalda erguida y firme como si enfrentara una montaña. Era inamovible, el símbolo del poder. Ese hombre era su escudo, quien los protegía de todo peligro. Era el vanguardia que lideraba a los guerreros para detener la estampida junto a los demás.

Como un dios de la guerra, dirigía al grupo abiertamente mientras defendían su tierra.

El otro tenía una figura pequeña. Se apoyaba con languidez sobre el hombre alto, como si quisiera fundirse con él. Parecía débil y necesitado de protección, pero fue esa pequeña figura quien encontró la enorme cueva que les sirvió de refugio contra el frío. También fue él quien buscó alimento e ideó formas de mejorar su vida diaria.

Durante la estampida, este hombre se mantuvo solo sobre los cuerpos de innumerables bestias salvajes que había matado. Como un inmortal descendido, su cabello blanco estaba manchado con la sangre carmesí de sus enemigos, y su pequeño cuerpo empapado en carne roja parecía el de un demonio.

Observaba la vida y la muerte de todos a su alrededor; solo su sonrisa extasiada se distinguía mientras continuaba su matanza, saltando sobre aquella horda interminable que amenazaba con arrasar su hogar.

El sacerdote de la Tribu Lune, Anbao, despertó de su sueño empapado en sudor. Pero como si no le importara el calor sofocante de su cuerpo, llevó una mano a su pecho y sintió los fuertes latidos de su corazón. Era por miedo y por emoción. Solo los sacerdotes habían visto el final de esas pesadillas. Había solo dos opciones.

La muerte de todos o la supervivencia de todos. La única diferencia era que, en la primera opción, nadie venía a salvarlos; mientras que, en la segunda, aquella pareja tomaba el liderazgo y todos sobrevivían, a pesar de las bajas.

Por primera vez, Anbao sintió el peso de sus responsabilidades como sacerdote de la tribu. Era su deber informar al resto sobre el resultado. Solo entonces comprendió el significado detrás de las decisiones de aquellos jóvenes. En verdad, lo habían hecho por el futuro de la tribu. Recordó la mirada clara en esos ojos del mismo tono que el cielo y el mar.

Solo entonces Anbao notó la determinación y la elección que esos niños habían tomado.

—Xuebao. Meizhou. Este anciano les dará su apoyo inquebrantable. Por favor, condúzcanos hacia el futuro que están destinados a alcanzar —murmuró Anbao, mientras las lágrimas caían de sus ojos sin poder contenerlas.

Traducido por: Valiz

◈❖◈

Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~  [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]

Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]

Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]