Me Encanta Destruir La Trama De Los Mundos - Novela Cap. 119
Primera Estrella Violeta - Te extraño
El alma dominante en el cuerpo se había convertido en Ye Xiajie, por eso, a pesar de que lo llamaban Meizhou, sus reacciones eran totalmente diferentes a las del Meizhou original antes de que Ye Xiajie despertara. Esto se debía a que sus recuerdos estaban completos en este mundo, y ahora Meizhou podía ver al Sistema Yue, su subordinado.
✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦ • ✦
El Tirano Rex, al ver que aquella presa fácil se había convertido en un hueso más difícil de roer, intentó huir. Esta es una reacción instintiva e intuitiva al encontrarse con un Dios Demonio como Meizhou.
Por otro lado, ver a este lagarto gigantesco querer huir de repente hizo que Meizhou recordara la razón por la que su esposo solo lo observaba desde lo alto de los árboles. Parecía que su fragmento de alma quería reconstruir su confianza después de ver a Xuebao mostrar su fuerza inigualable aquella vez.
—¿Por qué mi fragmento de alma en este mundo parece ser estúpido? ¿Será porque renació en un mundo primitivo que hasta su inteligencia disminuyó? Tsk. A mi bebé ni siquiera le importaría si me convirtiera en un humano ordinario y Jing'er es un Dios nato. Es normal que su físico y su alma estén en diferentes niveles como esos dioses ascendidos —murmuró Meizhou.
Meizhou solo suspiró al ver a la bestia huyendo. Dio un paso utilizando toda su agilidad. Su fuerza y velocidad ni siquiera perderían contra su esposo en este estado. Se movió al instante y apareció cerca de la cola del Tirano Rex. Agarró la cola con una mano y levantó aquel edificio de casi diez pisos de un solo tirón, para luego azotarlo contra el suelo como si arrojara a un insecto molesto.
¡BAANG!
Debajo del Tirano Rex apareció una enorme criatura. El estado actual de la bestia salvaje solo podía describirse con una palabra: destrozada. Todos sus huesos se fracturaron en el momento en que Meizhou la azotó contra el suelo. Ahora había perdido su majestuosa presencia como Rey de las bestias, mientras sus aullidos de dolor resonaban por todo el bosque.
Aullidos lastimeros~~
La expresión altiva de Meizhou permaneció mientras soltaba la cola del Tirano Rex con indiferencia. Caminó sobre su cuerpo convulsionante como si anduviera por un camino plano. Solo se detuvo cuando llegó al cuello de la bestia. Con ojos llenos de indiferencia, Meizhou miró hacia abajo a la criatura que aullaba.
Ignorando la leve expresión de súplica en la bestia mortalmente herida, Meizhou aplastó su cuello con el pie, quitándole la vida tan fácilmente como si pisara una hormiga.
¡ROA---!
Este hombre nunca fue bondadoso con otros, excepto con su amante.
El Tirano Rex había muerto.
Esta fue la escena que Laohu y su equipo de refuerzo presenciaron cuando llegaron. Al principio estaban a punto de alcanzar el lugar, pero se vieron obstaculizados por la estampida de bestias salvajes que escapaban. Tuvieron que matarlas a todas para poder avanzar.
Cuando finalmente llegaron al lugar designado, lo que vieron fue a Meizhou sujetando por la cola a la gigantesca bestia salvaje y estrellándola contra el suelo con una sola mano. Luego, quitarle la vida de un simple pisotón. Esa fue la escena que vio el grupo. Quedaron sin palabras, atónitos ante semejante situación.
Esto era especialmente cierto para Laohu, que pensaba que su fuerza no era tan diferente a la de Meizhou.
Pero, ¿Qué demonios acababa de ver? Vio a Meizhou agarrar la cola de esa bestia enorme y lanzarla al suelo sin esfuerzo. La bestia ya estaba medio muerta con un solo ataque de Meizhou. Incluso lo vio mirar al animal moribundo sin emoción, como si ni siquiera pudiera entrar en su campo de visión. La criatura murió al instante bajo el pie de Meizhou.
—¡¿¿¿M-Meizhou???! —llamó Laohu con asombro y vacilación.
Pero Meizhou ni siquiera le dio una mirada, mientras daba sus órdenes.
—Trajiste muy poco para la limpieza. Desmóntala y lleva la mitad de la bestia de regreso a la tribu. La otra mitad quedará en la cueva después de ser limpiada —ordenó Meizhou.
Al no recibir respuesta, Meizhou lanzó una mirada apática al equipo de refuerzo, lo que hizo que todos ellos se estremecieran bajo aquella indiferencia.
¡Sobresalto!
—¿No escucharon mis órdenes? —dijo Meizhou, con la voz helada.
El equipo de refuerzo saludó de inmediato en respuesta, contestando de manera unánime.
—¡¡Sí, señor!!
Solo Laohu no saludó ni habló. Solo miraba a Meizhou con expresión horrorizada. Había una clara incredulidad en sus ojos color bronce.
Al ver su expresión, Meizhou solo resopló antes de alejarse del cadáver de la bestia salvaje. Tan pronto como se apartó, el equipo detrás de Laohu se apresuró hacia el animal y comenzó a desmantelarlo, temiendo que Meizhou los castigara si se retrasaban un segundo más. Esta era la primera vez en sus vidas que conocían a un Meizhou tan aterrador.
Su atmósfera, que antes solo era fría, se volvió opresiva esta vez, tanto que apenas podían respirar en su presencia. Era como enfrentar a un Xuebao enfadado con la intención de quitar una vida. Solo en ese momento creyeron que Meizhou era el único adecuado para convertirse en la pareja del joven líder de su tribu. Observaron desde la distancia mientras Meizhou se paraba frente a un árbol cercano y miraba hacia arriba.
Extendió sus manos hacia el cielo y lo escucharon hablar.
—Baja. He limpiado la cueva para ti. ¿Dónde está mi recompensa, bebé~? —dijo Meizhou.
Entonces todos vieron caer una figura blanca desde lo alto del árbol. Meizhou atrapó con cuidado a la persona que caía en sus brazos. Esa figura era pequeña pero familiar. Su cabello blanco estaba un poco despeinado por la caída e incluso tenía algunas hojas pegadas, que su Líder Guerrero retiró con ternura.
Vieron a Meizhou sonreír mientras contemplaba a Xuebao entre sus brazos y acomodaba de nuevo su cabello desordenado.
Xuebao miraba a Meizhou como si fuera la única persona en su mundo. Sus ojos color aguamarina estaban llenos de anhelo y un amor apasionado mientras lo observaba. Incluso usó sus manos de jade blanco para acariciar con cariño el rostro de Meizhou, en especial el lunar en forma de gota de agua bajo su ojo izquierdo.
Meizhou solo sonrió al ver a la persona que le ofrecía aquella mirada mimosa. Esos ojos celestiales azul claro solo reflejaban su figura con nitidez. Con ojos de obsidiana llenos de estrellas y galaxias brillantes, contemplaba a Xuebao con intenso afecto y obsesión.
—Te extraño mucho. En este mundo podré acompañarte todos los días hasta el final de nuestra vida —dijo Meizhou con una sonrisa afectuosa en la comisura de sus delgados labios.
Escuchar este tipo de promesa de alguien que en el mundo pasado aparecía tan pocas veces abrumó el corazón de Xuebao. Por primera vez en su vida, lágrimas rodaron por sus ojos como si se liberara de un peso que cargaba en lo más profundo de su corazón y alma. Por eso incluso Meizhou quedó atónito.
—¿B-Bebé? —lo llamó Meizhou con intimidad y cierta desesperación.
Esa manera tan cercana y familiar de llamarlo hizo que Xuebao se pusiera sentimental. Ye Xiajie solo lo llamaba bebé o Jing'er al hablar con él y se refería a él como esposo al hablar con otros. Mientras que los demás fragmentos de alma lo llamaban con apodos afectuosos al azar como amado, cariño, dulzura, etc. Solo Ye Xiajie seguía llamándolo con aquel ridículo sobrenombre,bebé, cada vez que despertaba.
Su corazón se sintió pleno mientras extendía sus brazos para rodear el cuello de Meizhou, besándolo de pronto en los labios.
Meizhou, que no entendía la razón de las lágrimas de su amante, solo pudo consolar a su esposo con un beso lleno de devoción. Primero secó con suavidad las lágrimas de aquella hermosa persona que lo besaba antes de concentrarse en devolverle el beso.
El beso al principio fue tierno y reconfortante. No hubo fuerza en el choque de sus labios. El sentimiento que compartían en ese gesto era un consuelo que solo ellos podían experimentar. Era un estado de completitud, como si lo que antes se había perdido finalmente fuera encontrado en ese instante.
Xuebao siempre había extrañado a su esposo a pesar de compartir vidas con él; para él nunca era suficiente. Quería estar con su amante todo el tiempo, en cada momento, y poder dormir lado a lado por las noches. No es que no encontrara consuelo en los fragmentos del alma de su amado, simplemente Xuebao se sentía insatisfecho.
Lo que deseaba era pasar una vida con Ye Xiajie en su totalidad. Sin problemas en ninguno de los dos, poder pasar la eternidad juntos como pareja. Pero en ese momento el estado de su amante era peligroso: no solo su alma estaba fragmentada, sino que su recipiente estaba en un letargo completo. Por otro lado, él no tenía sus recuerdos y no podía comprender el motivo oculto detrás de su estado actual.
Tras notar que su esposo ya se había calmado, Meizhou rompió el beso y secó suavemente los labios ligeramente enrojecidos de Xuebao.
—Bebé, ¿Estás bien? —preguntó Meizhou.
—Yo también te extrañé mucho —dijo Xuebao.
Meizhou sonrió al oírlo, pero al ver que su esposo aún quería decir unas palabras más, no lo detuvo.
—Debí haberte informado en ese último mundo sobre mi estado debilitado pero… al mismo tiempo no me arrepiento. Porque no habríamos podido disfrutar libremente de más de veinte años si lo supieras. Porque sé que habrías intentado curarme sin importar qué. Pero A’Xia, también deberías saberlo. Yo, como alguien conectado a la misma persona de arriba, ni siquiera se me permite una salida para romper ninguna Ley Divina. Yo… no quiero cargarte cuando tu alma aún no está completa. Enfoquémonos en reunir primero tus fragmentos de alma. Esta vez te prometo que no lo volveré a hacer —explicó Xuebao como si temiera que Meizhou lo odiara por sus acciones egoístas de su vida pasada.
—No te enojes más, ¿Sí?
Meizhou frotó su rostro contra las mejillas de Xuebao, dándole incluso besos sonoros. Quería mostrarle con sus acciones que ya no estaba enfadado por lo ocurrido en su vida anterior.
—No estoy enojado. Jing'er puede seguir siendo egoísta. Me gustas así. De esta forma puedo mimarte, consentirte sin fin y demostrarte que te amaré sin importar qué. Solo prométeme que nunca volverás a hacerte daño, ¿De acuerdo? —dijo Meizhou con una mirada llena de cariño mientras observaba a Xuebao.
Xuebao le sonrió dulcemente. Una sonrisa verdadera que solo Meizhou podía ver.
—Está bien. ¡Te lo prometo! —dijo Xuebao mientras llenaba de besos el rostro de Meizhou como un niño emocionado.
Desde la distancia, los demás los miraban con ojos envidiosos. Incluso Laohu en ese momento creía que solo Meizhou era digno de Xuebao. Era la primera vez que lo veía sonreír con tanto afecto hacia alguien. Ni siquiera había sonreído así hacia el líder de la tribu, su propio padre.
Laohu murmuró con tristeza:
—Supongo… que en realidad no es para mí. Es hora de rendirse. —Miró a Xuebao sonriente con una mirada persistente, pero la apartó en el instante en que decidió buscar a su propio destinado.
—Laohu, ¿Qué estás haciendo?
—Ayúdanos con esto. ¡Esta bestia es demasiado grande!
—Espera. Voy para allá ahora mismo —dijo Laohu.
Esta vez había una sonrisa en su apuesto rostro. Ya no mostraba angustia, sino la amabilidad y la despreocupación que siempre lo habían caracterizado.
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios